Rosario y reforma constitucional, los puntos del socialismo para marcar agenda en Unidos para Cambiar Santa Fe
El partido de la rosa luce su unidad y la quiere plasmar en las próximas elecciones, aunque hay un electrón suelto. Adelantos de su proyecto de enmienda.
El socialismo de Santa Fe finalmente se sumó al armado que lidera Maximiliano Pullaro.
Mientras atraviesa sus días más tensos en Unidos para Cambiar Santa Fe, el socialismo suma iniciativas para marcar el pulso de la agenda de la coalición oficialista, aprovechando la unidad recientemente alcanzada. Un trabajo constante de armado para recuperar Rosario y el sí a la reforma constitucional -sin mencionar la reelección para Maximiliano Pullaro-, son los ejes.
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Desde que logró coser casi todos sus retazos internos, el partido de la rosa encadena misiones para reforzar las costuras de la unidad y que llegue con buena salud a las trascendentales negociaciones que se avecinan. Atrás quedaron las épocas en las que el socialismo llevaba cuatro listas de postulantes al Concejo rosarino o en las que dos de sus principales figuras, Antonio Bonfatti y Clara García, se enfrentaban en la interna de Unidos para la Legislatura.
El último sábado de agosto, en una reunión del Consejo Partidario que se desarrolló en Oliveros, la plana mayor del partido -unos 100 dirigentes de los 19 departamentos- manifestó su voluntad de reformar la Constitución provincial y adelantó algunos de los lineamientos que llevará a la mesa de negociación con la UCR, cuyo proyecto publicó Letra P en exclusiva. Son los hermanos mayores de Unidos los que definirán el núcleo de coincidencias básicas al que después se sumará -con acotada potestad de meter mano- el resto de la coalición.
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La reunión entre las cúpulas partidarias del PS y la UCR en la que acordaron la hoja de ruta de la reforma constitucional.
En el documento que elaboró el Consejo Partidario tras la reunión se remarcó que el socialismo quiere una reforma que tienda hacia un sistema “más participativo, equitativo, transparente y responsable”, “que transforme y democratice las estructuras de decisión en Santa Fe y ponga el poder en manos de la gente” mediante “mecanismos de participación ciudadana” y “verdadera inclusión en la toma de decisiones”. Una manera, sostienen, de contrarrestar la “creciente desafección y desencanto con la política”.
Los mensajes para Maximiliano Pullaro
En esa línea, el partido de la rosa adelantó que piensa proponer para la nueva Carta Magna la consulta popular, la revocación de mandato y la iniciativa popular. También llevarán a la mesa de negociación la autonomía municipal y pedirán incluir en la parte dogmática de la nueva Constitución los derechos a la identidad; a la diversidad sexual; a niños, niñas, adolescentes; juventudes; adultos mayores; personas con discapacidad y pueblos originarios. De igual modo, pugnarán por el principio de perspectiva y paridad de género.
Lo más jugoso del anuncio del socialismo alude al capítulo judicial, teniendo en cuenta que la discusión por los pliegos que Pullaro envió para completar la Cámara de Ejecución Penal fue uno de los insumos de la tensión de los últimos días. Los herederos de Estévez Boero avisaron que irán por “la instauración del Consejo de la Magistratura como sistema de selección de magistrados, defensores públicos y fiscales; y la creación de un Jurado de Enjuiciamiento para su remoción”. Todo un mensaje, al igual que la falta de mención a la reelección del gobernador en todo el documento.
Rosario, el otro objetivo del socialismo
Con la unidad ya sobre rieles, el otro objetivo que parece asomar en el partido de la rosa es recuperar Rosario, el bastión que gobernaron por tres décadas hasta la derrota propinada por Pablo Javkin en 2019. Aunque el alcalde tiene constitucionalmente la posibilidad de ser reelecto por segunda vez, una añeja tradición rosarina va en contra de ese tercer mandato y la discusión por su sucesión empieza a aparecer en distintas conversaciones de poder.
Con esa lógica se interpretó, por ejemplo, el encuentro de más de 300 militantes socialistas en la Facultad de Arquitectura. Allí comenzaron a trabajar en una propuesta partidaria de cara a las elecciones de 2025, cómo informaron sin eufemismos luego. Cosas de la unidad: la gacetilla sobre el encuentro que difundieron cuenta con declaraciones de siete figuras de la dirigencia -Lionella Cattalini, Clara García, Alicia Pino, Susana Rueda, Enrique Estévez, Joaquín Blanco y Varinia Drisun- de todos los sectores: la contención se construye también con detalles.
En ese plenario militante, los principales dirigentes socialistas ensalzaron la unidad y marcaron diferencias con la gestión de Javkin. “Hoy a Rosario le está faltando impulso, atractivo, ideas innovadoras para que vuelva a ser protagonista no solo en la escena provincial sino en el país”, dijo Cattallini. “El Partido Socialista, que transformó el municipalismo en Rosario, tiene que construir una alternativa para volver a ser la voz de lo nuevo y para eso, lo primero es escucharnos entre nosotros en la diversidad”, sumó Drisun.
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El plenario militante con el que el Socialismo avisó que va por Rosario
Aunque ya trabajan para las próximas elecciones, en las huestes socialistas se niegan a hablar, por ahora, de candidaturas. “Falta mucho”, se excusan. Entienden que la estrategia correcta es construir primero un programa de gobierno para apuntalar la unidad. “Con la unidad podés ganar la interna y con un buen programa, ganás la ciudad”, explican. Recién después de haber pulido el programa entrarán en la discusión de los nombres. Sin embargo, las versiones que señalan a ciertas figuras como candidatas no dejan de correr.
En ese sentido, no pasó desapercibida una declaración del secretario general del PS santafesino, Joaquín Blanco, quien pidió llegar a 2025 “con una gran lista única de concejales que nos represente a todos y donde el candidato sea nuestro proyecto de ciudad”. Su par rosarina, Cattalini, sumó a su turno que “apostar por lo individual puede tener resultado una vez, pero es algo efímero”. Sonó a mensaje cifrado para Federico Lifschitz, el único electrón suelto en el partido de la rosa que, cada vez que puede, se desmarca de la conducción partidaria de la mano del juego que le abre la Casa Gris.