Más no le pueden pedir a Ricardo Quintela. El gobernador de La Rioja armó un escenario este sábado para que el peronismo tenga una foto de unidad tras una larga temporada de peleas internas. En la víspera, logró una buena convocatoria, pero aún maniobra para que le confirmen el plato fuerte: la cumbre entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner.
La ocasión será el homenaje a Monseñor Enrique Angelelli a 50 años de su asesinato. Se trata de un obispo que cumplía funciones en esa provincia cordillerana, se enfrentó a la dictadura militar y fue víctima de un atentado que se disfrazó de accidente automovilístico. Por su lucha en pos de los derechos humanos y su trágico final, el papa Francisco anunció su beatificación en 2019.
Ricardo Quintela, el anfitrión
El gobernador riojano dice actuar como un vocero del peronismo federal, cansado de que la disputa entre Kicillof y Kirchner paralicen el armado de una propuesta electoral de cara a 2027. En las provincias creen que es una interna bonaerense y que no es lógico que tenga tanto peso en las definiciones de otros distritos.
Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja.
Atento a eso, el Gitano viene tejiendo hace tiempo la cumbre peronista en su provincia. Busca ser un mediador entre ambos bandos, que acerque posiciones y pueda ser un garante del acuerdo. No descarta postularse en 2027, pero dice que primero quiere que paren de pasarse facturas en el PJ. Sin embargo, evita una neutralidad que pocos le creerían dado su intento de disputarle el partido en 2024 a Cristina Fernández de Kirchner y dice, off y on the record, que el único candidato peronista que hay hoy por hoy es Kicillof.
En su último viaje a Buenos Aires, casi un mes atrás, Quintela empezó el trabajo de orfebrería para lograr las presencias más importantes en el homenaje de este sábado. Se reunió con el líder de La Cámpora y le recordó que la causa de Angelelli fue una bandera para Néstor Kirchner. También se juntó con Sergio Massa, otro que luego recibió el convite. Diputados, senadores, candidatos, figuras con peso específico dentro del ecosistema: todos están invitados a La Rioja.
Máximo Kirchner sí, Axel Kicillof no (por ahora)
De las figuritas difíciles, el único confirmado por ahora es Máximo Kirchner, que arribará el sábado con una comitiva de unas 15 personas. Si bien había avisado antes que viajaría, el diputado llegará a La Rioja después de que se oficializara la estrategia del kirchnerismo para lograr un pronunciamiento del Comité de Derechos Humanos de la ONU que deje sin efecto la inhabilitación electoral que pesa sobre CFK, un movimiento que le renovó la expectativa a su tribu y le otorgó otro talante a la hora de sentarse a la mesa de negociación.
Axel Kicillof y Máximo Kirchner.
Por el lado de Kicillof, su presencia no está confirmada y todo indica que no asistirá. Fuentes del gobierno bonaerense dejaron saber que la enviada será la jefa de asesores Cristina Álvarez Rodríguez. Sería la segunda vez en pocos días que Kicillof esquiva un intento de acercarlo al kirchnerismo: ya lo hizo con el homenaje a Evita que organizó Mariel Fernandez en Moreno. Si cambia sobre la marcha y aparece por La Rioja, la cumbre reunirá por primera vez en mucho tiempo a todo el peronismo y puede ser el principio del fin de los choques.
En principio, Kicillof no se arriesga con su ausencia a una foto de todo el peronismo detrás de Kirchner. La organización en La Rioja no tiene ningún gobernador confirmado, pero sí una treintena de legisladores nacionales. Además, habrá intendentes de todo el país; figuras ecuánimes con historia y terminales en todas las tribus; presidenciables como Sergio Uñac y los jefes de bloque en el Congreso, Germán Martinez y José Mayans. Massa tampoco confirmó su presencia, pero sí avisó que enviará al presidente del Frente Renovador, Diego Giuliano.
Peronismo a la riojana
“Desorganizado y atomizado”. Así ve al peronismo Quintela y por eso activó la organización de la cumbre, con cierto apuro por forzar un ordenamiento. Evalúa que ya no hay nadie que pueda desenredar el nudo con una decisión a sola firma, como CFK en 2019. Además, la Casa Rosada trabaja para al menos suspender las PASO. “Si no lo arreglamos nosotros, no lo arregla nadie”, parece ser el pensamiento del Gitano.
Ricardo Quintela junto a Axel Kicillof.
El apuro tiene que ver también con una debilidad que el peronismo observa en Javier Milei: no lo ven invencible, pero juzgan que para ganarle necesitan una oferta electoral organizada y funcional. Otro factor que invita a lograr de una vez la paz peronista es la convicción de que solos no alcanza y es necesario salir a buscar a la centroizquierda y centroderecha “no radicalizada”. “Hay 2019”, alentó Adolfo Rodríguez Saá a un PJ inundado de pesimismo frente a la arrasadora victoria de Mauricio Macri en 2017: luego, el triunfo de Alberto Fernández le dio la razón. Algo similar quiere lograr Quintela.