SE VOTA EL 20 DE OCTUBRE

El peronismo se presenta dividido a las elecciones de los abogados para el Consejo de la Magistratura

Olmos y La Cámpora apoyan a Itatí Demarchi. Molea cerró con Llaryora y sectores de la UCR. Córdoba, en el centro de una disputa que reordenó vínculos internos.

El cierre de listas para elegir a los representantes de los abogados en el Consejo de la Magistratura de la Nación dejó este lunes una imagen de división en el peronismo. No hubo lista única, aunque tampoco hiperatomización. Las tres terminales vinculadas al espacio terminaron reordenadas en dos acuerdos que exponen nuevas alianzas.

Por un lado, Juan Manuel Olmos y La Cámpora impulsan la candidatura de Itatí Demarchi, presidenta del Colegio de Abogados de Villa María. Por el otro, el sector que anima Diego Molea sostuvo la candidatura de Fernando Levene, pero amplió su armado con el gobernador cordobés Martín Llaryora y sectores de la UCR vinculados al senador Maximiliano Abad y Miguel Piedecasas que no se sumaron a la boleta que encabezará Alberto Biglieri (Unidad en Defensa de la Abogacía).

La foto final reconfigura las alianzas y muestra hasta qué punto las fronteras internas pueden flexibilizarse cuando hay representación judicial en juego. La votación que dirimirá quiénes ocuparán las cuatro sillas en juego será el 20 de octubre próximo.

Juan Manuel Olmos y La Cámpora, un acuerdo que no cierra la interna

La confluencia entre Olmos y La Cámpora es una de las principales novedades políticas del cierre. Sobre todo si se tienen en cuenta las fricciones entre ambos sectores en la Ciudad durante las últimas semanas, que se expresaron en la votación del nuevo fiscal general porteño y en el convenio para el traspaso del fuero laboral.

Esos antecedentes vuelven más relevante el acuerdo alrededor de Demarchi, una abogada resistida por el corazón del llaryorismo. El entendimiento, sin embargo, no diluye a priori las tensiones que siguen abiertas en el peronismo porteño. Muestra, en todo caso, que ambos espacios pudieron encontrar un terreno común en una elección nacional y de fuerte gravitación judicial.

El punto de contacto entre ambas corrientes fue Diego Segovia, un articulador de las relaciones judiciales del kirchnerismo que aparece ahora cercano al sector de Olmos. Adriana Coliqueo, presidenta del Colegio de Abogados de Avellaneda-Lanús y vinculada al peronismo bonaerense, ocupa la primera suplencia, un puesto relevante, incluso más que el segundo titular, ya que en la elección de consejeros es improbable que alguna de las listas peronistas obtenga dos representantes.

La candidatura de Demarchi le permite a Olmos mostrar además una construcción que excede la Ciudad y así buscó capitalizarlo una vez que se formalizó la lista Abogacía Unida y Dignidad Profesional. Por su parte, la postulación de Coliqueo contiene al colectivo de abogados del conurbano bonaerense, uno de los más numerosos del país.

Diego Molea amplió su juego por fuera del peronismo

El movimiento de Diego Molea, otra de las figuras clave del ecosistema judicial, fue diferente. En lugar de cerrar exclusivamente con actores del peronismo, amplió la construcción hacia el llaryorismo y sectores del radicalismo alrededor del platense Levene.

La presencia de Juan Manuel Aráoz Ortega como primer suplente de Levene expresa de manera directa el involucramiento del gobernador cordobés. Aráoz es secretario de Seguridad de Córdoba desde enero, funcionario de extrema confianza de Llaryora y colaborador suyo desde hace años.

A esa pata se suman dirigentes vinculados a la UCR, en particular a los espacios de Abad y Piedecasas. El resultado es una coalición que desborda la interna peronista y combina estructuras universitarias, judiciales y partidarias de distintos orígenes.

Molea preserva así autonomía respecto del kirchnerismo y el incipiente olmismo, pero al mismo tiempo se integra a un armado más amplio con el que busca hacer más competitiva a la lista Abogacía Federal y disputar representación con apoyo territorial y profesional por fuera de una sola identidad política.

La batalla mediterránea por el Consejo de la Magistratura

Córdoba terminó ocupando un lugar central en una elección cuyo centro de gravedad parecía inicialmente mucho más concentrado en el AMBA.

Itatí Demarchi encabeza la lista acordada entre Olmos y La Cámpora, mientras Aráoz expresa la presencia directa del llaryorismo en el armado de Molea. La candidatura de la presidenta del Colegio de Abogados de Villa María, además, generó tensión en el cordobesismo, porque no forma parte del dispositivo judicial más cercano al gobernador.

La incomodidad fue notable durante el poroteo que buscaba una lista de unidad. Demarchi preside un colegio de abogados de menor dimensión que otros espacios profesionales sobre los que el oficialismo cordobés tiene mayor influencia y, aun así, quedó al frente de una de las principales listas. Para el llaryorismo, que una dirigente ajena a su estructura ocupara ese lugar era una señal de debilidad en el estribo de un año electoral.

Además, Córdoba también aparece en la lista encabezada por Alberto Biglieri, impulsada por Daniel Angelici, donde el abogado Nazario Bittar ocupa el tercer lugar entre los titulares. La provincia, no por nada apodada La Docta, atraviesa así las principales ofertas y se convierte en uno de los escenarios donde se cruzan los distintos armados.

Daniel Angelici, el incentivo para cerrar acuerdos

Mientras el peronismo y sus aliados discutían cómo ordenar sus listas, Daniel Angelici ya había avanzado con Biglieri. Ese movimiento funcionó como presión sobre el resto.

Una fragmentación mayor podía facilitar que el espacio del operador radical concentrara votos y sacara ventaja en la distribución de los cuatro lugares en juego. Ese riesgo aceleró las negociaciones durante el fin de semana y terminó empujando dos acuerdos que pocos días antes todavía parecían inciertos.

El resultado final no produjo una lista única ni cerró las internas, pero abrió un escenario de nuevas alianzas, aunque por ahora se expresen en el plano judicial. La elección de los abogados quedó así convertida en una vidriera de acuerdos y movimientos que exceden al propio Consejo de la Magistratura.

Eduardo Bittar, presidente del Colegio de Abogados de Córdoba
Rodrigo de Loredo, Alejandra Ferrero y otros dirigentes de la UCR Córdoba junto a Alberto Biglieri

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