TRIBUNA LETRA P

Reforma laboral: el sindicalismo del fracaso no puede dar lecciones sobre trabajo

El diputado responde las críticas del dirigente de la CGT Jorge Sola y asegura que el proyecto busca generar más empleo y terminar con la industria del juicio.

Leí con atención la columna de opinión de Jorge Sola, dirigente de la CGT, criticando la reforma laboral del presidente Javier Milei. No sorprende el contenido: es el mismo libreto que viene repitiendo el sindicalismo tradicional desde hace décadas. Lo que sí sorprende es la desconexión absoluta con la realidad que viven millones de argentinos.

Los sindicalistas hablan de “defender al trabajador”, pero son ellos quienes defendieron durante años un sistema que destruyó el empleo.

Datos y no slogans

Durante los últimos gobiernos —con fuerte influencia sindical en la política laboral— la Argentina dejó un mercado de trabajo devastado:

  • Más del 40% de los trabajadores en la informalidad, según datos históricos del INDEC.
  • Desempleo de dos dígitos en varios momentos, superando el 10% en 2019, con picos aún mayores entre jóvenes.
  • Más de la mitad de los jóvenes no accede a empleo formal.
  • Salarios reales pulverizados, con caídas acumuladas de más del 20% en términos reales en los últimos años previos al cambio de rumbo.

Ese es el “modelo laboral” que Sola defiende.

La industria del juicio laboral

En su texto, el secretario general de la CGT asegura que el proyecto de modernización laboral "no genera empleo genuino". Sin embargo, el régimen actual no creó empleo privado en más de una década. No es una opinión, es un hecho. Las empresas dejaron de contratar porque hacerlo implicaba riesgo jurídico ilimitado, costos imprevisibles y rigideces absurdas.

El resultado fue simple: menos empleo formal y más trabajo en negro. Eso no es protección; es exclusión.

El proyecto incentiva el blanqueo de trabajadores

Al contrario de lo que argumenta Sola, en la actualidad el trabajador argentino está desprotegido porque está fuera del sistema. No tiene aportes, ART, ni jubilación futura. Esa es la verdadera desprotección que la CGT nunca resolvió.

La modernización laboral, que elaboró el gobierno de La Libertad Avanza y que comenzó a tratarse en el Congreso, busca incorporar trabajadores al sistema, no sacarlos.

Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/PatoBullrich/status/2010691211896541482&partner=&hide_thread=false

Las mentiras del sindicalismo

Es falso que la modernización laboral traslada el riesgo del empresario al empleado, idea que intenta instalar el sindicalismo. El riesgo hoy lo paga el trabajador quedándose sin trabajo.

Cuando contratar es un problema para el empleador, directamente no se contrata. El modelo sindicalizado no elimina el riesgo: lo traslada al desempleo.

Asimismo, el sistema actual es la principal causa de la informalidad. Países con regímenes laborales más modernos tienen menos trabajo en negro y más empleo registrado. Argentina eligió la rigidez y obtuvo informalidad récord. Defender eso es defender el fracaso.

Otra mentira que intenta instalar el sindicalismo es que el proyecto "debilita a los sindicatos". Eso no es así porque la modernización laboral debilita a la casta sindical, no a la representación genuina.

Los sindicatos que trabajan, capacitan y representan de verdad no tienen nada que temer. Los que viven de aportes compulsivos, sin rendición de cuentas y sin afiliados reales, sí.

La reforma laboral no profundiza el conflicto social

El conflicto social lo profundizó el modelo que nos dejó pobreza, planes y precariedad. La paz social no se construye congelando un sistema que no funciona, sino generando trabajo y oportunidades reales.

El proyecto que este miércoles trata el Senado no ataca el verdadero problema del empleo argentino

El problema central es uno solo: no se crea empleo privado. Y no se crea porque el régimen laboral es inviable. Todo lo demás es relato para no hacerse cargo del desastre.

Los salarios bajos no los genera la modernización laboral: los genera la inflación, la informalidad y la falta de productividad, todas consecuencias del modelo que la CGT sostuvo durante años.

Un trabajador en blanco, con empleo real y crecimiento, siempre gana más que uno precarizado o desocupado.

Jorge Sola defiende un modelo que ya fracasó

La Argentina no puede seguir funcionando como una mesa cerrada entre burócratas. El Congreso legisla para todos los argentinos, no para las conducciones sindicales que hace décadas no representan al trabajador promedio.

Este debate no es técnico, es cultural y político. Es el choque entre el sindicalismo del siglo XX, que administra escasez y privilegios, y la Argentina que necesita producir, invertir y volver a trabajar. Sola defiende un sistema que ya fracasó.

Nosotros defendemos la posibilidad de que el trabajo vuelva a ser movilidad social, no una trampa. Y esa diferencia es irreconciliable.

La reforma laboral de Javier Milei
La reforma laboral de Javier Milei

También te puede interesar