Reforma constitucional: gobierno y oposición pagan costos y se hacen cargo
Arranca este lunes la Convención en la capital. Pullaro, ante la chance concreta de disponer de reelección. El temor transversal de hablar para la casta.
Reforma constitucional: gobierno y oposición pagan costos y se hacen cargo
A contramano de la época, la política de Santa Fe arranca este lunes un proceso tan histórico como riesgoso. Con apatía y destrato hacia la dirigencia en la calle, el gobernador Maximiliano Pullaro y también la oposición pagan el costo de atravesar un proceso necesario y moderno, pero que puede despertar tufillo a casta. Reforma constitucional, allá vamos.
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Hubo festejos y lamentos la noche del 29 de junio en la provincia, pero la sensación ante la bajísima cantidad de votantes fue transversal: preocupación, alarma. Con ese antecedente fresco, la Convención reformadora le demanda altura e inteligencia a la política.
El estilo de conducción de Unidos para Cambiar Santa Fe
Así lo sienten, sobre todo, en Unidos para Cambiar Santa Fe. El oficialismo lleva las riendas de la reforma. Es así, pero lo hace a su modo. Defendiendo el hecho, el hito, pero procurando con exceso, casi en puntas de pie, no mostrarle un mensaje equívoco a la calle. El vocablo “casta”, que reinventó Javier Milei, penetra en Santa Fe y en la Casa Gris hay un esfuerzo importante en no hacerle honor.
No debería sorprender, no es nuevo en la estrategia del gobierno santafesino. Las elecciones de convencionales fueron las primeras del año porque había un objetivo claro de hacer pasar rápido y desapercibido el proceso. Además, Unidos armó la lista que armó porque se privilegiaron figuras sin olor a casta en los primeros lugares, al lado del gobernador.
¿Cómo sigue el proceso de reforma constitucional en Santa Fe? Pasada la elección, el Gobernador debe ponerle fecha a la Convención dentro del plazo de un año, contado desde ayer. ¿Qué tiempo tendrá la Convención para hacer la reforma? 40 días, prorrogables por 20 más. 60 como…
Sin embargo, al mismo tiempo, hay un gobierno que llegó donde nadie había llegado. Lo intentaron todos sus predecesores, lo logró Pullaro. Es un mérito del mandatario radical, su escarapela en la historia, pero al mismo tiempo, y es paradójico, hay un objetivo de proteger al mandatario, de no exponerlo en la Convención. De hecho, seguirá concentrado en la gestión y se involucrará de manera directa solo en las sesiones.
Maximiliano Pullaro, a nada de la chance de una reelección
Pullaro ya tiene prácticamente los votos para consagrar la posibilidad de competir por su reelección. Si bien al cierre de esta nota no se había resuelto el número para obtener el cuórum, Pullaro cuenta de mínima con 37 votos para concederle la chance de un segundo mandato. Con todo, el clima antipolítico obliga al pullarismo a bajarle mucho el tono al acontecimiento. Enfrente, es verdad, hay un coro opositor esperando para recordarle que es su único interés.
Detrás de la ansias de reelección está el debate de asuntos centrales para la política, propias de la rosca, que Santa Fe se permitirá darse a partir de mañana. La prohibición de reelecciones indefinidas o la ampliación de mandatos a los presidentes comunales repercuten de manera directa en el accionar de la política, pero también son un mensaje de escucha al electorado santafesino.
Ficha limpia, por ejemplo, también lo es, pero es una demanda que se instaló desde abajo hacia arriba y operado desde ciertos círculos de poder. El límite a las reelecciones es, en este caso, una iniciativa que impone la propia política.
El juego del peronismo en la Convención
El temor de quedar pegado a una instancia de la casta para la casta no es, sin embargo, solo del oficialismo. Al peronismo, por ejemplo, también lo invade la preocupación, pero tiene más margen y soltura para jugar su partido. “No vamos a la reforma con vergüenza, como hace Unidos. Esa es la única certeza que tenemos como bloque”, manifiesta uno de los convencionales.
“Podés estar dentro de la política sin ser casta”, proclama otro convencional del PJ. En efecto, una reforma constitucional era hipernecesaria en Santa Fe. Ahora sólo quedará Mendoza como la única provincia sin revisar su carta magna y sin reelección para su máxima autoridad.
Una vez que se salde la discusión por el reglamento de la Convención, las autoridades y el número para conseguir el cuórum, la política provincial entrará en su mundial de clubes. Comenzará con la primera de las tres etapas centrales de la Convención, las reuniones de comisión, donde se discutirán y cocinarán los dictámenes. Luego, aparecerá en escena la comisión redactora, instancia donde se confeccionarán los nuevos artículos y, finalmente, llegarán las sesiones para darle forma final a la futura Constitución.