Martín Menem con el asesor presidencial Lule Menem y el secretario parlamentario de Diputados, Adrián Pagán.
Las internas que sacudieron a La Libertad Avanza(LLA) en Diputados en 2024 quedaron lejos. Con 95 miembros, más que cualquier otro bloque en la cámara baja, desde diciembre la bancada conducida por Gabriel Bornoroni apela a una táctica de tres principios: disciplina, hablar poco en el recinto y festejar las leyes en los medios.
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"Que se lleven los discursos en la oposición; nosotros peleamos por las leyes", es la frase que repitieron Martín Menem y Patricia Bullrich en la capacitación que hicieron a las tropas de ambas cámaras en diciembre, en la Casa Rosada.
Por ahora, no hubo quejas por el bozal: por el contrario, en el debate de la reforma laboral hubo diputados libertarios que se bajaron a último momento de la lista de oradores para acelerar la votación.
Uno fue el bonaerense Sergio Figliuolo, más conocido como "Tronco", el exstreamer que asumió en diciembre. Se conformó con insertar su discurso y publicarlo por las redes. El mediático es uno de los tantos libertarios que todavía no abrió la boca, ni en el recinto ni en comisiones, para cumplir órdenes de Menem y Bornoroni.
Tronco es una de las caras nuevas del bloque, que suele moverse en las reuniones junto a otras dos figuras con pasado televisivo: Virginia Gallardo y Karen Reichardt. Hay diputados libertarios que hablan de este trío como "los de Javier", por haber llegado a sus bancas por pedido del Presidente y sin pasar por otros filtros, un privilegio de pocos.
Sergio Figliuolo Tronco
Los diputados de Milei
La lista de diputados capaces de hablar con el jefe de Estado es corta: al trío mencionado, se agregan Lilia Lemoine y Bertie Benegas Lynch, considerados soldados fieles por las autoridades del bloque. Para evitar contratiempos en las sesiones, Menem y Bornoroni se preocuparon de instruir a su nueva tropa sobre el funcionamiento del Congreso, con tres clases que realizaron en noviembre.
En esas capacitaciones se destacó el santafesino Nicolás Mayoraz, convertido en otro asistente habitual de Menem para programar las sesiones, junto al secretario parlamentario, Adrián Pagán, quien, si bien es elegido por todo el cuerpo, trabaja a tiempo real para el oficialismo.
Otra práctica habitual del oficialismo son las visitas de funcionarios para dar largas exposiciones sobre proyectos. Hubo ponencias con la reforma laboral y la de la ley de glaciares. En esta última, algunos diputados novatos no soportaron los tecnicismos y salieron rápido a fumar. Nadie los retó.
El privilegio del micrófono lo tiene, por ahora, un grupo selecto que maneja la agenda. Se destacan las ex-PRO Silvana Giudici y Laura Rodríguez Machado, quien relevó a la ahora senadora Nadia Márquez en la misión de llevar los conteos en cada votación. La cordobesa se destacó con las correcciones de la reforma penal juvenil, que permitió que fuera aprobada con una holgada mayoría.
La nueva porotera
Antes de la consideración de cada capítulo de la ley penal juvenil, Rodríguez Machado supervisó los respaldos que tenía para evitar otra derrota inesperada, como ocurrió cuando se cayó un fragmento completo del Presupuesto. No volvió a pasar y la diputada podría tener esta tarea a su cargo antes de cada sesión.
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Laura Rodríguez Machado, diputada de La Libertad Avanza. Defendió la ley penal juvenil del Gobierno.
Giudici, leal a Bullrich, ganó terreno por su capacidad de jugar en tiempo real: en la última sesión, controló con paciencia la respuesta a un intento del kirchnerismo por retornar la reforma laboral a comisiones. Como premio, Menem le obsequió a la diputada el despacho que tuvo cuando era radical, entre 2004 y 2011.
Está ubicado en el segundo piso del palacio, un sector que la UCR le tuvo que ceder a LLA en diciembre. No fue el único espacio que el oficialismo le arrebató al partido centenario: también lo desalojó del quinto piso del edificio anexo, donde la bancada trasladó las reuniones que realizaba en el Salón Blanco, en la planta baja del palacio, frente a uno de los patios.
No es el lugar de mayor privacidad: hace dos años, los periodistas acreditados pudieron escuchar los gritos de la mendocina Lourdes Arrieta, luego de pelearse con Mayoraz. Aquella vez, la diputada salió corriendo y sus insultos se escucharon hasta en el recinto. En el anexo, las discusiones, si llegan, quedarán más en reserva.
La voz de Lule
Otra práctica que no cambió respecto a otros tiempos es la de premiar a los diputados con experiencia de al menos dos años. Menem cumplió con esa tradición: Lisandro Almirón, Álvaro Martínez y José Peluc fueron galardonados con presidencias de comisiones que recuperó el oficialismo.
La excepción fue la salteña María Gabriela Flores, quien quedó a cargo de la Comisión de Familias, Niñez y Juventudes. Luis Petri se quedó con la vicepresidencia de la cámara, pero mantiene perfil bajo en las reuniones.
Pero hay otra figura ascendente que pronto empezará a hacerse notar en el recinto: Giselle Castelnuovo, exsubsecretaria de Asuntos Públicos, donde hasta diciembre tenía a cargo nada menos que el registro de audiencias de la Casa Rosada, un trabajo que hacía junto a Karina Milei. Su padrino es Lule Menem, mano derecha de la secretaria general.
Fue una de las funcionarias citadas a exponer sobre en la comisión que investigó el caso $LIBRA, para explicar las presuntas reuniones con empresarios cripto. Desde diciembre, es una de las diputadas con mejor llegada al Ejecutivo. Pronto se hará notar.