Elecciones 2023

Qué se juega Patricia Bullrich: domingo a todo o nada, sin margen de error

No habrá lunes para la candidata si no consigue el pasaje al ballotage. Menos, 2027. El liderazgo de Juntos por el Cambio, agua entre los dedos.

El primer objetivo está marcado por el calendario: con sus 67 años, el próximo proceso electoral la encontrará con 71, edad sólo superada por Juan Domingo Perón cuando accedió a la Casa Rosada en 1974 para su tercer mandato. La revancha ante una eventual derrota no sería intentar volver a estar en una boleta dentro de cuatro años, sino convertirse en la conductora de la oposición para el camino hacia a las próximos comicios, un rol similar al que ocupó Mauricio Macri con JxC en el llano. A priori, parece algo difícil, por no decir imposible.

Patricia Bullrich 2023 | Cierre de campaña en Lomas de Zamora | Juntos por el Cambio

Si cosechara un resultado adverso este domingo, sería la jefa de la oposición antiperonista hasta que otra figura la desafiara. Eso podría ocurrir el mismo lunes 23, pero si llegase al ballotage sus chances de supervivencia aumentarían: podría arrogarse el éxito de la remontada. Un obstáculo asoma en su camino: el expresidente todavía quiere tener el mango del espacio tomado bien fuerte. ¿Puede Bullrich destronar a Macri como el jefe de la coalición? ¿Hará lo mismo con Larreta después de haberlo derrotado en las PASO? Ambas preguntas quedarán en suspenso.

A futuro, sin llegar a la Casa Rosada, Bullrich debe mantener la cohesión no sólo de la coalición opositora tal como llegó a 2023, sino, también, mantener la jefatura ante los gobernadores electos y quienes están en funciones. Ese scrum cambiemista, que tendrá al menos diez mandatarios a fin de año, asoma como el nuevo centro de poder de la alianza entre el PRO y la UCR.

En la antesala del 22-0, Bullrich tiene la misma sensación que en la previa de las PASO. La exministra está embarcada en lo que considera un desafió a lo que indicaría la lógica. Cuando se acercaba la fecha de las internas, recibía criticas por cómo armó sus listas, el tono de su campaña y la forma en la que hacía sus recorridas. Al día siguiente de las primarias, el lunes, afloraron otros reclamos: la necesidad de una foto rápida con su rival, la inclusión del larretismo en su equipo y una estrategia de ataque constante contra su par de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, para posicionarse como la opción de cambio contra el kirchnerismo.

Ella tomó nota de todo, pero atendió las demandas a su tiempo para demostrar que el liderazgo de JxC estaba en su poder por el mandato que le dio la victoria en las PASO. "Hizo concesiones y aceptó errores, como el de Milei, pero también le dieron la razón a ella", le dijo a Letra P un integrante de la mesa chica de la candidata presidencial al hacer referencia al repunte que notaron en su intención después de alejarse del coucheo a partir del segundo debate, realizado en la Facultad de Derecho de la UBA.

Fue su manera de intentar adquirir un liderazgo en la cúpula que las primarias no le dieron. Faltaba la validación en el territorio. La forma en la que Bullrich llevó adelante su campaña, con una reversión de las marchas del "Sí, se puede" que encabezó Macri en 2019, le permitieron potenciar su vínculo con el electorado cambiemista, que ya era fuerte desde su paso por el Ministerio de Seguridad. Apuesta a que sea uno de los diques de contención para evitar la pérdida de poder interno en el caso de una derrota el 22-0: la relación con el votante núcleo duro del PRO y de JxC le permitiría, al menos es su deseo, ser una figura gravitante en la etapa siguiente de una coalición que amenaza con implosionar el lunes si los números le son esquivos.

bullrich suena un duelo con massa, pero ajusta estrategias para lidiar con milei
Patricia Bullrich, con Maximiliano Pullaro a sus espaldas.

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