Martín Llaryora gira hacia el federalismo interno para resistir la avanzada de Javier Milei
Busca evitar que la crisis golpee a los municipios y afianzar la gestión. Las primeras puntadas del polo transversal de intendentes. Las luces de advertencia.
En medio de la pelea nacional Martín Llaryora se concentra en la gestión y recorre la provincia.
El intendente Gianfranco Luchessi, Martín Llaryora y Manuel Calvo en las Higueras, en una de las recorridas del gobernador por el interior.
Javier Milei revela el ajuste en la ejecución presupuestaria.
captura de redes
Con la pelea entre Javier Milei y los gobernadores en su punto más álgido, Martín Llaryora busca la forma en que el hachazo sobre los recursos que aplica la gestión nacional no desborde la vida cotidiana en los municipios de Córdoba, que empiezan a sentir el impacto de la crisis.
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Para darle forma definitiva al modelo que Juan Schiaretti intentó venderle al país en las últimas elecciones presidenciales, el sanfrancisqueño debe sortear un primer gran escollo que ya preocupa a todos los sectores dirigenciales del país: intentar que la crisis profundizada por las políticas nacionales se sienta lo menos posible en el territorio.
Socorros mutuos contra la motosierra de Javier Milei
Esa política de socorros mutuos que se expresa transversalmente a nivel nacional, es la que el gobierno cordobés busca impulsar a nivel provincial, con resultados y miradas disímiles entre el intendentismo que se mantiene alerta ante una situación que los más críticos, a ambas gestiones, ya consideran “extrema”.
Esa “política de cercanía” que el llaryorismo busca aplicar desde la gestión es reconocida por el grueso de los intendentes, que observan el horizonte desde perspectivas diversas. Sucede que en entre los 427 municipios y comunas de la provincia, las realidades son diferentes, como también lo es la espalda con la que cada uno de esos territorios cuenta a la hora de poder hacer frente a la situación.
De la mano del aumento desmedido de los precios y la caída de la recaudación que se experimenta cada vez que “la gente se queda sin plata”, los intendentes consultados por Letra P coinciden que el principal problema es el aumento de la demanda de la asistencia social, que excede al pedido de alimentos e insumos básicos que marca el pulso de la crisis en el conurbano bonaerense y se expresa en necesidades más cotidianas.
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Martín Llaryora afianza su presencia en el territorio recorriendo el interior provincial. En la foto, durante un acto de Gobierno en Alta Gracia.
“Estamos sintiendo un impacto muy fuerte en la salud, principalmente porque la gente no puede pagar las prepagas y se queda sin cobertura exigiendo la tarea de los hospitales públicos”, señala un intendente radical que destaca que, por el momento, las pequeñas poblaciones no experimentan los dramas que se sienten en las ciudades más populosas.
"En este contexto es muy complicado pensar en eso, porque no hay un peso", señala uno de los que marca distancias con el oficialismo. Aunque reconoce el diálogo y lo valora positivamente lanza una advertencia: "sin plata es como lo que hace Milei, achica y traslada responsabilidades".
Por ahora, los intendentes no piensan pedir que la Provincia se haga cargo de las responsabilidades de la Nación. Las fuentes que coinciden en la necesidad del achique, auguran que la segunda fase del plan libertario vendrá acompañada de una reactivación y acuerdan con las voces más críticas en la necesidad de reclamar por los fondos que retiene la Nación.
Ocupando “el primer mostrador” a la hora de los reclamos, los jefes territoriales avizoran un plazo para que “la luna de miel” general se termine y las exigencias se redoblen en todas las órbitas de la gestión.
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Javier Milei y los gobernadores, en la única reunión que los mandatarios provinciales compartieron con el Presidente.
Con la relación con Milei en un punto de difícil retorno, se repliega e intenta muscular hacia adentro para, en modo pulpo, construir la herramienta que le permita concentrarse en la gestión, barajar y dar de nuevo.