¿Por qué Maximiliano Pullaro no juega el juego de Martín Llaryora?
El santafesino, a diferencia del cordobés, se bajó del embate contra Javier Milei. Agenda provincial, electorado compartido y el enigma radical, las razones.
Maximiliano Pullaro, primero la provincia, primero Santa Fe.
“No me desespera la política nacional”, confiesa muy seguido el gobernador de Santa FeMaximiliano Pullaro. A su círculo de confianza estrecha, a su segundo anillo, incluso a periodistas. Estrategia o sinceridad absoluta, el radical dice no verse interesado por un sistema político que impide una construcción y armado como el que lideró en su provincia.
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Pullaro, de entrada, dijo que su plan era provincializar. Lo dijo él, sus ministros políticos y voceros. Nada de política con base en Buenos Aires. Pero también es verdad que, por un lado, la situación de violencia y narcotráfico que sacude a Rosario y, por el otro, la discusión de la Ley Ómnibus, lo pusieron de manera natural en el centro de escena antes de que termine 2023. Todo muy rápido.
Cuando Milei lo marcó como uno de los principales responsables de la caída de la ley, el gobernador se bajó del ring nacional y se concentró en la agenda provincial. Por lo menos hasta que la Casa Rosada tenga interlocutores válidos, porque –para el santafesino– no hay persona en el gabinete nacional que hable fehacientemente en nombre del presidente. Pullaro quiere hablar con Milei.
Seguridad, tema central en la agenda de Maximiliano Pullaro.
Martín Llaryora y su peronismo en expansión
Pero hay más. Llaryora no tiene los condicionamientos partidarios que Pullaro. Es parte de un peronismo provincial que quiere dar el zarpazo a la arena nacional. Por el momento no sufre de compromisos y no hay minas de guerra frente a sus pies. Nadie puede endilgarle la pesada herencia del Frente de Todos.
Pullaro, en cambio, es un hombre de partido. Y no es un líbero. Es una persona que cree fervientemente en la construcción colectiva de la política y, si bien juega en la interna radical a favor del presidente, su amigo Martín Lousteau, no se va a cortar solo. No es su estilo. Ejemplo: respeta el rol y juego de su par correntino Gustavo Váldes, aliado fino de Milei, pero no saldría a cruzarlo.
¿Qué hace la UCR de Pullaro?
Eso por un lado, pero influye también que la UCR está a la búsqueda de su lugar en el mundo. Pullaro es gobernador y precisa de un vínculo con la Rosada, corre para todos los mandatarios y mandatarias. No hay mucho de partidario en eso. Pero si La Libertad Avanza afina una sociedad con el PRO, ¿dónde va a parar la UCR? ¿Se suma como tercer socio minoritario? ¿crea una tercera posición? ¿tiene margen para hacerlo? Y en ese mar de preguntas, ¿qué hace el gobernador santafesino?
¿Y si a Milei la cosa le sale bien? Porque el presidente ve enemigos por todos lados y embiste contra el Congreso y los gobernadores, pero prima el desoriente en la política, también en Santa Fe. ¿Y si esto termina bien? Nadie quiere enfrentarse a fuego con el presidente, mucho más cuando el barco está en el medio del mar. Con olas de tsunami, pero todavía sin llegar a la orilla. Hay un electorado compartido, algunas visiones similares y un antiperonismo que agrupa. ¿Por qué Pullaro iría a romper filas con el presidente?