Martín Llaryora corre el eje de su vocería política y habilita una avanzada digital contra Javier Milei
El gobernador de Córdoba respalda a una tropa joven que pelea contra "liberboludos" en redes sociales. Puja de sentidos y semillero rumbo a 2027. Quiénes son.
Ornella Finchel y Nahuel Escobar, dos influencers digitales de Martín Llaryora
Martín Llaryora puso refuerzos políticos en ministerios clave. Empezó con Miguel Siciliano, conocido por su oratoria y su cara dura para los duelos dialécticos. Terminó la zaranda con Nadia Fernández. Ambos gritan, chicanean, explican y buscan promedios cuidando el rol. El gobernador anticipa que la vocería de la gestión será central para lograr su reelección en 2027 en Córdoba.
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La comunicación cordobesista dejó de ser un accesorio para dominar la praxis política, pero en las redes sociales encuentra el principal desafío. En ese terreno y en sintonía con el plan de reacomodamiento del gabinete, Llaryora decidió respaldar (con mayor o menor formalidad) a un grupo de jóvenes que defienden su gestión y polemizan sin intermediarios con el ecosistema digital de Javier Milei.
El más visible es el vocal de la Agencia Córdoba Joven, Nahuel Escobar, que logró buenas métricas con contenidos donde contrasta datos provinciales con decisiones del gobierno nacional. No milita el consenso: va al choque directo con influencers de La Libertad Avanza de esta provincia como Germán Benítez, el más conocido; Santiago Ardiles, Tomás Couzo, Fernando Celias, Pilar Maradona, Iara Marshall y Bianca Camargo.
Tropa libre de bajada de línea en Córdoba
El cordobesismo busca nadar en un mar desconocido. Tiene en contra el peso institucional, pero también el dinamismo de los nuevos lenguajes. Esta generación sub 50 intenta aggionarse, pero cuando sube videos a Tik Tok es alimento de haters que pueden exponer el ridículo propio de un pez boqueando afuera de su río. Como dirían la juventud: dan cringe.
Estos chicos y chicas llaryoristas no ofician de voces oficiales, pero serán una pieza clave en esta determinación del cordobesismo para mostrar qué hace, cómo y con quienes. Algunos ya están adentro de la gestión pública con cargos, por ejemplo, en la Agencia Córdoba Joven que dirige el exintendente de Corralito, José Ignacio Scotto, que sin embargo no puede definirse como el jefe oficial de esta tropa juvenil de las redes.
siciliano scotto torres juventud
Martín Llaryora cede la posta de la comunicación digital a un grupo de influencers de la Juventud Peronista
La espontaneidad y el comportamiento anárquico son condiciones que Llaryora está dispuesto a alentar a cambio de los beneficios y llegada del contenido espontáneo. Son momentos donde la política busca reconectar con ese votante enojado y de comportamiento impredecible. "En el Panal nos dan una mano con los ejes, pero el contenido y sus formas son nuestras. Nosotros decidimos cómo damos el debate con los liberboludos", admiten.
Tonada, choque y política en Córdoba
Junto a Escobar aparecen perfiles más moderados, de estilo pedagógico e informativo, como Ornella Finchel, coordinadora de vinculación estudiantil del gobierno provincial, asociada también a la política universitaria, y Paula Gauchat. O más directos y militantes como el de Emilia Juárez.
Hay otros alfiles más confrontativos como Darío Montes, hijo de Rosalía Cáceres, secretaria de Economía Social de la provincia; Rodrigo Cabral o Matute Bessone, a cargo del canal de streamingRuido de Ciudad, que se presenta como “un programa para la juventud que se sumerge en la política, la actualidad y la realidad social”. La postura editorial es darle con un caño a Milei.
Algunos tienen vínculos laborales con estructuras formales del Estado como Escobar y Finchel, otros se mueven desde la militancia inicial en la Juventud Peronista de Córdoba. No son hijos del poder ni influencers profesionales. No venden lifestyle ni buscan neutralidad: hacen política militante explícita y sin los corsé de lo políticamente correcto que se impone a personas en cargos públicos o electivos.
Los recursos son variados. Hay videos directos, otros informativos y otros un poco más agresivos. El llaryorsimo de redes de sociales le dice al presidente de la bancada oficialista en Diputados, Gabriel Bornoroni, “rata libertaria” y a Milei, “culiadazo”, como en el último video de Bessone sobre el aumento de los combustibles que se autorizó el 31 de diciembre. También buscan explicar de manera llana decisiones del gobernador o tiran algún que otro palo a la oposición local.
Juegan al hueso con frases que el cordobesismo acartonado jamás se permitiría y que todavía recuerda a los “pituquitos de Recoleta” como la expresión más insultante que se haya permitido el gobernador.
Actualmente están produciendo 10 vídeos para redes por mes en cada cuenta personal. El objetivo es acercarse al libertario Benítez, por ejemplo, que sube más de 20 intervenciones por mes.
El semillero digital de Martín Llaryora
En el gobierno de Llaryora admiten que esta escudería digital tendrá un rol protagónico en los dos años que siguen. No sólo como brazo comunicacional, sino como cantera política.
“Van a terminar siendo muy conocidos y de ahí van a salir las nuevas candidaturas, en todos los espacios”, arriesga una alta fuente del llaryorismo que mira el tablero con perspectiva larga.
La apuesta va a contrapelo de la carrera política clásica. No hay recorridos lineales ni tiempos largos de acumulación. Hay exposición, instalación y conflicto. En un escenario donde la política se juega cada vez más en pantallas que en unidades básicas, el llaryorismo ensaya su propia guardia joven para dar la pelea en el hábitat natural libertario.