Martín Llaryora contiene al schiarettismo: Julieta Rinaldi será vicepresidenta de la Legislatura
La referente del sudeste provincial reemplazará a Nadia Fernández. Completa la mesa de conducción que encabezan Prunotto y Llamosas. El perfil de la dirigente.
Julieta Rinaldi, nueva vicepresidenta de la Legislatura de Córdoba, exfuncionaria de Juan Schiaretti.
Tras semanas de especulaciones y una danza de nombres que agitó los pasillos de la Unicameral, Julieta Rinaldi fue ungida como la nueva vicepresidenta de la Legislatura de Córdoba. Afín a Juan Schiaretti y con el aval de Martín Llaryora y la vicegobernadora Myrian Prunotto, reemplaza el cargo que dejó Nadia Fernández.
La decisión, que termina de dar forma a la mesa de conducción presidida por Juan Manuel Llamosas, responde a buscar una figura que combine trayectoria parlamentaria con la capacidad de tender puentes en un recinto cada vez más fragmentado.
En la carrera final, su nombre se impuso sobre otros perfiles de peso que sonaban con fuerza en el bloque de Hacemos Unidos por Córdoba. En la lista de candidatos figuraban Ileana Quaglino, pero también legisladores con fuerte despliegue territorial como Abraham Galo y Leonardo Limia. Sin embargo, la premisa de mantener a una mujer en el cargo y el peso específico de la trayectoria terminaron de inclinar la balanza.
La elección en la Legislatura de Córdoba
Fuentes cercanas a la conducción legislativa confirmaron que la elección de Rinaldi no fue azarosa. Hubo factores determinantes que la llevaron al estrado principal. La experiencia fue uno de ellos.
A diferencia de otros aspirantes, Rinaldi transita su segundo mandato consecutivo en el recinto. Ese kilometraje legislativo le otorga un conocimiento fino del reglamento y de los tiempos parlamentarios, algo vital para secundar a Llamosas.
julieta rinaldi pj cordoba
Julieta Rinaldi
La inrivillense cuenta, además, con un perfil conciliador y dialoguista, dentro y fuera de su bancada. En una Legislatura donde cada voto cuenta, su templanza es vista como un activo para sosegar cortocircuitos con la oposición.
Sin embargo, hay un motivo de peso que va más allá del recinto. Rinaldi representa el departamento Marcos Juárez cuya capital está comandada por Sara Majorel, alineada a La Libertad Avanza de Javier Milei, y crítica de la gestión de Martín Llaryora. Este año, el 6 de septiembre, la ciudad del sudeste cordobés renovará autoridades. Será la única batalla electoral del año.
Vínculo con Juan Schiaretti y aval de Myrian Prunotto
La abogada, formada en la Universidad Católica de Córdoba, es identificada como una dirigente de estrecha confianza y afinidad con el exgobernador y diputado Juan Schiaretti. Durante la gestión del peronista, Rinaldi fue vocal y presidenta de la Agencia Córdoba Joven. El ascenso es un gesto hacia el sector del antecesor de Llaryora para disipar las versiones siempre circulantes sobre el ruido entre las partes.
Fue en esa segunda gestión, en el 2019, mientras desempeñaba su rol de funcionaria provincial, que fue distinguida como una de las 10 Jóvenes Sobresalientes, en el marco del certamen que impulsa cada año la Bolsa de Comercio de Córdoba. La vicepresidencia se le suma a la tarea que actualmente realiza en la Unicameral como presidenta de la comisión de Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial.
El equilibrio de Martín Llaryora
La llegada de Rinaldi al comando del recinto morigera versiones circulantes. El desplazamiento de Laura Jure de la cartera de Desarrollo Social fue leído por algunas voces del peronismo como el remate final a un proceso de llaryorización del staff de gobierno. Aunque, desde el Panal, como se conoce a la casa de gobierno, desmienten sistemáticamente tensiones entre el mandatario provincial y el diputado de Provincias Unidas.
“Creo en la equidad e igualdad de género”, detalla su minibio en la web de la Legislatura. La designación de Rinaldi, de casi 42 años, contó con el visto bueno explícito de la vicegobernadora, Myrian Prunotto quien aboga por la presencia de más mujeres en puestos de poder. Cabe recordar que el cordobesismo está en la mira porque todos los cambios de gabinete que hizo Llaryora significaron el ascenso de dirigentes y la reubicación de tres mujeres que fueron ministras como la propia Jure, Liliana Montero y Victoria Flores.
Ahora, con el año legislativo en marcha, este movimiento le otorga al oficialismo el plus de cerrar filas y asegurar una conducción que garantice gobernabilidad.