PACTO DE MAYO

Martín Llaryora ajusta su pliego de condiciones y espera el llamado de Guillermo Francos

En Córdoba están listos para volver al diálogo directo. Quieren acordar pero preocupa la licuadora de Javier Milei. Ganancias y jubilaciones, en foco.

Martín Llaryora sigue esperando el llamado que lo siente en la mesa de discusión con la que la administración de Javier Milei quiere llegar al Pacto de Mayo. Jugando como líbero en el concierto de sus pares gobernadores, el cordobés busca arrimarle al libertario las herramientas que necesita para gobernar mientras sostiene sus planteos, “sin mezclar los temas”.

En la previa al fin de semana largo, Llaryora reunió a los legisladores provinciales para poner en común el estado de situación en Córdoba, donde el recorte general de fondos nacionales se empieza a sentir en la gestión. Según pudo saber Letra P, la intención del Partido Cordobés es sostener su impronta en materia de obras y programas sociales, razón por la cual pidió a los referentes locales “llevar el mensaje” a los diferentes actores sociales que conviven en el ecosistema provincial.

El mensaje para Córdoba

Los 33 legisladores de Hacemos Unidos por Córdoba sabían que de un momento a otro serían convocados por el gobernador. Sucedió después de la sesión especial por un nuevo aniversario del 24 de marzo que se desarrolló en la Casa de Gobierno provincial.

Como viene contando Letra P, la recesión general sobre la que el propio Llaryora advierte desde el comienzo de la gestión Milei empieza a generar problemas en las cajas a partir de una baja generalizada de la recaudación y el hachazo sobre los fondos que llegaban desde la Nación.

El gobernador se comprometió a seguir sosteniendo las políticas de ayuda y contención, como así también buscar la forma de continuar con los compromisos en materia de obra pública, una marca registrada en el modelo de gestión que se proponer continuar.

El crédito social de Javier Milei

Casi como una repetición de la foto que dejaron las elecciones del 2023, el Presidente encuentra en Córdoba los niveles de apoyo más altos para su gestión. Llaryora lo sabe e intenta decodificar ese mensaje que llega desde los diferentes sondeos de opinión que periódicamente copan las oficinas públicas y las redacciones.

Para el gobernador, la sociedad viene exigiendo un cambio de rumbo. Los sectores más cercanos a Juan Schiaretti, que reaparecerá públicamente a finales de esta semana, entendieron que la victoria del libertario se sostuvo en la capacidad de poder interpretar esa necesidad de un volantazo que el exgobernador intentó personificar como alternativa a la grieta generada por el macrismo y el kirchnerismo.

El paso del tiempo y el sostenimiento del apoyo social a pesar de la profundización de la crisis hace que Llaryora entienda que la mirada ahora está puesta sobre el acompañamiento al cambio que encarna el Presidente. Particularmente sobre los gobernadores.

“No vamos a poner palos en la rueda, pero tampoco vamos a dejar de reclamar lo que creemos que nos corresponde”, dicen en el llaryorismo y alistan los temas de la agenda provincial.

Martín Llaryora cimientos.png
Martín Llaryora, gobernador de Córdoba.

Martín Llaryora, gobernador de Córdoba.

La preocupación de Martín Llaryora

En todo ese contexto, el gobernador de Córdoba intenta aplicar sus propios planes en materia de proyección productiva, y mientras conversa con sus colegas, espera el llamado de Guillermo Francos, o de quién sea, para viajar a Buenos Aires y “tratar de llegar a un acuerdo”.

Por un lado, quiere acordar un piso de Ganancias que se acerque más al esquema que él mismo define como “impuesto a los altos ingresos. En una de sus últimas intervenciones públicas al respecto la última semana volvió a pedir por políticas destinadas a la reactivación advirtiendo que la gente “se está quedando sin ninguna capacidad de afrontar el ajuste”.

Ese agotamiento en la capacidad de ahorro y la falta de dinero en el bolsillo de la gente que, en clave de peronismo clásico, preocupa a Llaryora, lo empuja a buscar el equilibrio para que el oficialismo nacional no avance con la licuadora.

“No estamos tan lejos”, dicen cerca del gobernador cuando hablan del nuevo mínimo no imponible. Con la intención original de ubicarlo cerca de los dos millones de pesos y con una propuesta oficial apenas por encima del millón, en Córdoba creen que es posible encontrar un equilibrio alrededor del millón y medio.

La caja y la estrategia

Por otro carril va el tema de las jubilaciones provinciales. Si en la negociación vuelve a entrar el tema del Fondo de Garantías de la ANSeS, el llaryorismo insistirá para que destinar una parte a pagar las deudas con las cajas provinciales, que en Córdoba acumulan pendientes de las gestiones de Mauricio Macri, Alberto Fernández y toda la era Milei.

Hasta la oposición provincial empieza a meterle presión al gobernador para acordar con la docena de distritos que se verán afectados por la decisión libertaria de no enviar fondos y “analizar las acciones conjuntas a entablar frente al avasallamiento del federalismo que significó la suscripción por parte del Presidente Javier Milei del DNU que elimina los giros al organismo, que por ley está obligado a financiar”.

Pese a eso, en Córdoba no quieren sumarse al coro de opositores que cuentan costillas y días a Milei, y miran a la Justicia como un camino alternativo. Es el mismo que ya transitaron Schiaretti y José Manuel de la Sota y el que Llaryora podría desandar para evitar empantanar la discusión política e intentar solucionar uno de los problemas de caja más importantes de la provincia.

Martín Llaryora, gobernador de Córdoba.
La oposición justifica su baja productividad por la ausencia de información central e intima a Martín Llaryora.

También te puede interesar