Martín Llaryora desembarcó en Punilla con una agenda que tuvo tanto de gestión como de política. Recorrió Villa Giardino, Valle Hermoso, Casa Grande y Santa María de Punilla, cuatro localidades de un departamento que sigue marcado en rojo en el mapa del PJ de Córdoba por la convivencia de distintos liderazgos y una interna peronista que encuentra canales de ordenamiento.
Hubo viviendas, créditos y fondos para agua, gas, pavimento y otras obras. También una presencia que se repitió durante toda la recorrida y que no pasó inadvertida para la dirigencia departamental. El exintendente de Capilla del Monte Fabricio Díaz acompañó al gobernador en las cuatro escalas y ratificó el rol de armador que viene desempeñando en el valle.
Punilla nunca fue un territorio sencillo para el peronismo. La fragmentación política de sus municipios, la convivencia de intendentes de distintos partidos y las disputas propias del PJ dificultaron históricamente la construcción de una conducción única. Llaryora busca ordenar ese rompecabezas sin alterar una fórmula que utiliza desde que llegó al Panal, gestión con todos los intendentes y construcción política por un carril paralelo.
“Si en algo se diferencia Córdoba del resto del país es que acá podemos pensar distinto, pero podemos hacer las cosas juntos”, dijo durante la gira. La definición funcionó para explicar la relación institucional con los gobiernos locales, pero también como marco de una recorrida por municipios con pertenencias políticas diversas.
Fabricio Díaz, el hombre que arma en Punilla
Díaz dejó la gestión municipal de Capilla del Monte para incorporarse al Gobierno provincial y desde allí comenzó a ensanchar su radio político. Su tarea excede a su ciudad y lo ubica como uno de los dirigentes que trabajan para aceitar vínculos y ordenar al oficialismo en Punilla.
La foto de este martes reforzó esa función. Mientras el gobernador y el secretario general de Gobierno, Gustavo Brandán, llevaron la agenda institucional, Díaz hizo toda la recorrida por un territorio que conoce y en el que busca construir interlocución con los distintos actores.
Punilla es un territorio complejo para el cordobesismo
El desafío no pasa solamente por disciplinar al PJ. El llaryorismo necesita construir una estructura capaz de convivir con intendentes de otros espacios en un departamento donde el poder está repartido y ninguna fuerza puede darse el lujo de prescindir de acuerdos locales.
Desde esta semana, largará la junta promotora “Llaryora 2027” con el objetivo de que los intendentes que pueden hacerlo peguen sus elecciones locales a la general de la provincia.
La apuesta de Martín Llaryora
La gira dejó también una importante cantidad de recursos comprometidos. Sólo entre los anuncios directos para infraestructura, servicios, instituciones y bomberos de las cuatro localidades, la Provincia comprometió más de $1.200 millones, sin contabilizar los créditos para viviendas, los préstamos del Banco de la Gente ni algunos programas específicos.
Martín Llaryora, gobernador de Córdoba
En Villa Giardino, Llaryora anunció $100 millones para una perforación de agua, otros $100 millones para la planta de reciclado y $200 millones para cordón cuneta y pavimentación, además de fondos para bomberos y actividades vinculadas al reciclado. También inauguró 15 viviendas y comprometió financiamiento para otras seis.
La visita al municipio juecista
En Valle Hermoso, donde gobierna el único intendente de Luis Juez, Daniel Spadoni, dejó fondos para agua, gas y obras viales por $300 millones, además de otros $30 millones para los bomberos. Este fue el momento de color de la jornada, donde el cordobesismo llevó recursos para el intendente que pertenece al Frente Cívico, del combativo senador.
En Casa Grande comprometió $290 millones para agua, infraestructura deportiva, arreglos escolares y cordón cuneta. La última parada fue Santa María de Punilla, donde anunció $350 millones para gas, agua y adoquinado, además de $30 millones para los bomberos.
El Gobierno provincial sumó aportes de $5 millones para instituciones de cada una de las comunidades recorridas.
Como contó Letra P, el despliegue de recursos tiene una explicación de gestión, pero coincide cuando el cordobesismo ya empieza a mirar el mapa que deberá defender en 2027. Punilla está entre los territorios donde Llaryora necesita ampliar volumen y, antes de discutir candidaturas, terminar de ordenar la tropa.
Para esa tarea, el gobernador parece haber encontrado un interlocutor. Díaz dejó Capilla del Monte, pero no Punilla.