"El 10 de diciembre me quedo sin trabajo", anunció María Eugenia Vidal en Linkedin. Si leés el texto, casi que podés ver a la diputada, afectada y afligida, con una mueca de angustia frente a la incertidumbre. Pobre Mariu, la debe estar pasando mal, capaz que pensás. Al cabo, es una chica como vos, ¿no?
Embed - Una Piba Como Vos
A fin de año, la exgobernadora "orgullosamente bonaerense" debe sacar sus cosas de la banca que ocupa desde 2021 en representación del pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. El final de su gestión en la cámara baja responde a un hecho que presenta envuelto en la épica del renunciamiento. En el marco de la abducción de su partido, el PRO, por parte del oficialismo gobernante, decidió "no asumir ningún cargo". "Elegí no ceder mis convicciones", se golpeó el pecho.
"Eso significa que tengo que salir a buscar trabajo en el privado", avisó y casi que podés verla apretando los labios y moviendo su cabeza en sentido vertical, como asintiendo, aceptando la cruda realidad, muy parecida a la que le tocó enfrentar en 2019, cuando falló en su intento por acceder a un segundo turno en la gobernación bonaerense.
"Me toca reinventarme", escribió, pero le preocupa que "no es lo mismo hacerlo a los 50, que a los 20 o a los 30". Hoy tiene "más experiencia, más contactos, más aprendizajes… pero también más costumbres, más mañas, certezas y una zona de confort que cuesta mucho dejar atrás". Al cabo, es una chica como vos, igual de vulnerable, tan permeable como vos a la angustia de los cambios, al miedo a lo desconocido. ¿O no?
María Eugenia Vidal, ¿una chica como vos?
En Notting Hill, la mejor película para ver un domingo a la tarde, Anna (Julia Roberts), una megaestrella de cine, le dice a William (Hugh Grant), un vendedor de libros, que es "sólo una chica parada frente a un chico pidiéndole que la ame". A él se le caen las medidas, pero, aun turbado en ese estado de shock, no compra el cuento. "Yo vivo en Notting Hill y tu vives en Beverly Hills; todo el mundo sabe quién eres y a mi madre le cuesta recordar mi nombre", le hace ver, aunque después salga corriendo a buscarla. Notting Hill es una película -una de amor, encima- y las películas -más, las de amor- necesitan epopeyas.
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Aunque se presente como Mariu, como firma el posteo que publicó en Linkedin, María Eugenia Vidal no es sólo una chica parada frente al sector privado pidiéndole que la emplee. Es, en todo caso, una chica como vos de diseño, un producto de marketing acuñado por la factoría de figuras políticas que fue el PRO -fue, porque el PRO ya fue: se lo comió el León-.
María Eugenia Vidal, una vida liberal en el Estado
En los últimos 18 años, María Eugenia Vidal fue legisladora porteña, ministra de Desarrollo Social de la Ciudad, vicejefa de Gobierno, gobernadora de la provincia de Buenos Aires y diputada de la Nación.
Con esa trayectoria, ha acumulado en su agenda de contactos los teléfonos particulares de las personas más poderosas de la Argentina, a la mayoría de las cuales conoce personalmente y ha tratado asiduamente. Son las que dan empleo en ese sector privado al que ahora le avisa que el 10 de diciembre se queda sin trabajo y se enfrenta al desafío angustiante de salir de su zona confort para reinventarse.
Esa zona de confort incluye un sueldo mensual de 3,9 millones de pesos, 2,5 millones más de lo que ganás vos si tenés un salario promedio del sector privado registrado y casi 3,6 millones más si cobrás el mínimo, que asciende a la friolera de 313 mil. La comparación se hace imposible si trabajás en la informalidad, como le pasa al 42% de la población económicamente activa.
Según la última declaración jurada que presentó ante la Oficina Anticorrupción, correspondiente al ejercicio 2024, en el que tuvo ingresos por 53,5 millones de pesos, María Eugenia Vidal tiene un patrimonio de 125 millones. No es una persona rica. Ni cerca. Con todo, tiene más margen para enfrentar transiciones que una chica como vos, que si no trabajás no comés.
Además, María Eugenia Vidal tiene un marido, el periodista Enrique Sacco, que es director de contenidos de TNT Sports. Obvio: ninguna mujer quiere depender de su esposo, pero la certeza de la vida compartida con una persona solvente ayuda a manejar las angustias y las ansiedades.
María Eugenia Vidal, con tiempo para prepararse
María Eugenia Vidal se queda sin trabajo el 10 de diciembre. O sea, le dieron un preaviso de cuatro meses, un beneficio que no incluye el convenio colectivo de trabajo que te rige a vos, si estás en el 58% de la población económicamente activa que tiene trabajo registrado. Menos, porque ni convenio tenés, si repartís comida para una plataforma en una moto que, si se rompe, pagás vos el arreglo o al día siguiente no comés -María Eigenia Vidal no arriesga la vida, como vos, en cada empedrado mojado, en cada semáforo en rojo que pasás y en cada calle que tomás a contramano para bajar tus tiempos y conseguir esos puntos que te dan más repartos-.
Con semejante preaviso, María Eugenia Vidal tiene tiempo de llamar a sus decenas y decenas de contactos del Círculo Rojo y de jugar a ser una chica como vos pidiendo consejos en Linkedin, mezclada entre las chicas como vos.
No lo tienen las personas que una mañana se enteran de que la pyme en la que trabajan cierra, acorralada por un modelo que plancha el consumo y convierte el financiamiento en impagable por las supertasas que convalida Toto Caputo para seguir pisando el dólar y contener la inflación.
Es el plan que María Eugenia Vidal reivindica y banca con entusiasmo militante desde diciembre de 2023. Es el que sigue apoyando, aunque no esté de acuerdo con la alianza electoral leonina que Mauricio Macri terminó firmando con Karina Milei.
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María Eugenia Vidal y Mauricio Macri.
No. María Eugenia Vidal no es Mariu. Es María Eugenia Vidal. Como William, el vendedor de libros de Notting Hill, vos sabés distinguir. Una chica como vos, que lidia todos los días con los rigores de la Argentina real, no compra guiones románticos ni poses ensayadas de angustia existencial.