Relator de fútbol, periodista deportivo de fuste, empresario de medios, senador, candidato a gobernador de la provincia de Santa Fe y candidato electo a convencional constituyente. La carrera profesional de Marcelo Lewandowski tuvo una vertiginosidad cuyo final en la política tradicional no sorprende. Así y todo, el oficio más antiguo del mundo no perdona y este domingo la derrota lo dejó a la cola del peronismo.
El potencial de outsider del excomunicador se fue licuando con el tiempo, pero las aventuras electorales lo convirtieron en un referente necesario del espacio peronista en la provincia de Santa Fe. Al punto de que la propia expresidenta Cristina Fernández de Kirchner lo postuló tres semanas antes del cierre de listas como prenda de unidad para evitar la fractura del PJ. Sin embargo, el senador tenía otros planes y resolvió construir un espacio propio, por fuera del sello del PJ: Activemos.
La noche de este domingo 13 de abril fue el final de una jornada larga, densa. Con apenas ocho puntos en el haber, cautos hasta el final, ninguno de los candidatos que lo acompañaron emitiría palabra hasta que Lewandowski se presentara en el búnker, cosa que no ocurrió hasta que la tendencia fue irreversible.
La apuesta fallida de Marcelo Lewandowski
La foto de fin de juego en las elecciones para la Convención constituyente tiene una historia detrás. Desde el barajar y dar de nuevo del peronismo santafesino tras el batacazo de Maximiliano Pullaro en septiembre de 2023, “El Gallego” Lewandowski se mostró reacio a participar de la institucionalidad justicialista.
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Su estrategia electoral no alcanzó. El irrestricto apego del partido a los nombres históricos, el reparto entre el Frente Renovador, el Movimiento Evita, las esquirlas de los seguidores de Agustín Rossi, el sector de Armando Traferri y la incorporación de Juan Monteverde y Ciudad Futura sólo sumaron rispideces. Fuentes del armado de Activemos destacan que sumarse “a los mismos sectores del peronismo que nos llevaron a la derrota en 2023, sin ninguna autocrítica y encima imponiendo condiciones a Marcelo”, era una elección casi imposible para el senador. Eligió el camino en soledad. Ahora, a remar.
Cómo sigue el partido del peronismo
El crecimiento de la marca Lewandowski gestionado durante la campaña para gobernador hace apenas un año y medio atrás evidentemente dejó una huella en la provincia, pero había lecturas disímiles al respecto en la noche del domingo. En el búnker de Activemos juzgaban encomiable la cosecha de 118.200 votos en todo el territorio para un espacio que no tuvo ni el acompañamiento publicitario, político, económico y mediático que tuvo el militante social de Nuevo Alberdi. Quienes comparaban con los 541 mil votos obtenidos en 2023 subrayaban la importancia de la unidad. Ni hablar de haber quedado muy lejos de Monteverde y sus socios que no fueron.
No obstante, las críticas por haber sumado a la división del peronismo contra un envalentonado oficialismo provincial que plebiscitaba su gestión y un oficialismo nacional con muy pocos nombres que movieran el amperímetro, prestaron los bordes ideales para entender el origen del escueto 8,44% obtenido.
En sus palabras finales en el búnker del Hotel Mediterráneo, en pleno centro de Rosario, Lewandowski agradeció el “enorme esfuerzo de un montón de gente que era la primera vez que participaba de una elección como esta”, y apuntó que el peronismo debe continuar su discusión. “No se trata de quedarse debajo de la sigla del PJ, sino de seguir trabajando para que la gente se sienta identificada”, evaluó.
En el PJ lo esperan sentados para dar esos debates.