El Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Bariloche apuesta a revertir el veto del intendente en el Concejo.
El Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Bariloche (Soyem) trasladó su enfrentamiento con el intendente Walter Cortés al Concejo Deliberante. El gremio necesita sumar dos votos para revertir el veto a la ordenanza que disponía el pase a planta permanente de unos 100 trabajadores. Los busca donde sea, incluso entre los propios ediles oficialistas.
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La ordenanza vetada por Cortés, que disponía el ingreso a planta permanente de entre 70 y 100 personas contratadas desde antes de 2020 bajo distintas modalidades, fue aprobada con seis votos a favor frente al rechazo de dos ediles oficialistas, mientras que otros tres concejales no estaban en el recinto al momento de la votación.
Declarado en estado de alerta y movilización, el Soyem apuesta a una victoria en el Legislativo local antes de avanzar con medidas de fuerza y denuncias judiciales. El gremio tiene menos de 30 días para juntar una mayoría especial de ocho voluntades (dos tercios), ambos requisitos estipulados en la Carta Orgánica Municipal para revertir cualquier veto del Ejecutivo. En el radar del sindicato aparecen tanto opositores como oficialistas.
El veto de Walter Cortés
La ordenanza buscaba regularizar la situación contractual de aquellos trabajadores que ingresaron al municipio antes del 31 de diciembre de 2019 bajo la modalidad de horas cátedra y por los cupos trans y de personas con discapacidad. Para ese proceso creaba una comisión con representación sindical, del Ejecutivo y del Legislativo que determinaría los criterios de incorporación, y le daba a la intendencia tres meses para hacerlas efectivas.
En los fundamentos de su veto, entre otros puntos el intendente acusó al Concejo de arrogarse facultades del Ejecutivo, al indicar un plazo para efectivizar los pases a planta, y cuestionó que el cambio en la modalidad contractual de los empleados tendría un impacto directo en la estructura y el gasto público municipal.
walter cortes
Según Cortés, la ordenanza opositora condiciona las finanzas del municipio.
Esto, señaló, "compromete la posibilidad de afrontar nuevas erogaciones permanentes sin afectar el equilibrio económico del Municipio".
El sindicato rechazó de plano esos argumentos al indicar que la modificación contractual no afecta lo salarial, y denunció la “mala fe” del Ejecutivo. “Lo que sí afecta el erario municipal son los salarios de los funcionarios, los cuales se duplicaron a partir de diciembre del año pasado”, denunció Juan Ivanissevich, secretario de Actas del Soyem. Esa modificación en la fórmula con la que se calculan los sueldos en el gobierno local despegó los salarios de los empleados municipales de los de los funcionarios políticos.
Con ese antecedente, en el sindicato aseguran que votar en contra de la formalización laboral de los trabajadores precarizados supone para los concejales que impulsaron el aumento de sus propios sueldos “pagar un costo altísimo”.
La ingeniería de los votos
La búsqueda del gremio se da un Concejo atomizado, donde tienen representación siete partidos en un total de 11 bancas. La ordenanza presentada por el peronista Leandro Costa Brutten (Incluyendo Bariloche) fue aprobada el 26 de marzo con el acompañamiento de su compañera de bloque, Julieta Wallace; por Roxana Ferreyra (Nos Une), Facundo Blanco Villalba (Primero Río Negro) y los ediles de Juntos Somos Río Negro, Juan Pablo Ferrari y Laura Totonelli.
Concejo Deliberante de Bariloche
El Concejo Municipal, en sesión. En el Soyem afirman que conversan con todos los ediles.
La dirigencia del Soyem confía en mantener esos seis votos y redobla las conversaciones con los tres ediles que no participaron de la votación. En ese mapa aparece Lucas Pérez, del monobloque Bariloche Suma, que suele votar junto con el oficialismo de Cortés pero tiene juego propio y en este tema apoyaría el pedido de los empleados municipales, según pudo saber Letra P.
Más difícil parece, a priori, convencer a Samanta Etechnique, del monobloque PRO. Cerca de la edil señalan que la ordenanza “estaba mal hecha”, que se propuso a agentes cuyos contratos datan de 2024 y que la conveniencia de cuándo concretar el pase a planta permanente es una prerrogativa del Ejecutivo.
La búsqueda en el PUL
“No tenemos claro por donde va a venir, pero apostamos a encontrar el voto”, le dijo a este medio uno de los principales dirigentes del Soyem. Con ese marco, en el gremio le ponen fichas incluso a los ediles del Partido Unión y Libertad (PUL), del intendente Cortés.
El primero en esa lista es Tomás Hercigonja, el tercer concejal ausente en la sesión del 26 de marzo, un edil que no proviene de la política partidaria y que en distintos temas complejos ha demostrado posiciones que no necesariamente convergen con las del oficialismo.
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Gerardo Del Río, junto a Walter Cortés. El gremio de municipales apela al pasado sindical del presidente del bloque oficialista.
Pero tampoco descartan la posibilidad de modificar los votos negativos de María Coronado y de Gerardo Del Río, presidente de la bancada oficialista.
En las conversaciones con Del Río, el gremio apela “a su trayectoria sindical". "Es un tipo joven, su carrera política va a seguir” más allá de su relación actual con el intendente, le confió a Letra P un dirigente del sindicato.
El Soyem tiene menos de 30 días y necesita dos votos que, por ahora, no tiene. Si los encuentra donde los está buscando, el veto de Cortés habrá sido apenas un trámite. Difícil. El desenlace está abierto.