¿Cobran todos?

Legislatura porteña: una silla para el bloque de Larreta estira la renovación del ente de control de la Ciudad

El exalcalde busca retener un lugar en el organismo regulador de servicios públicos. El PJ y LLA se desentienden para no ceder sus puestos.

La Legislatura porteña tenía previsto votar este jueves los pliegos de candidatos para renovar el Ente Regulador de Servicios Públicos de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, en la víspera de la sesión para formalizar los nombramientos, el oficialismo aún no logra destrabar con los bloques opositores la negociación por el reparto de las bancas del directorio.

El proceso de renovación del organismo de control porteño entró en un impasse luego de que el bloque de Horacio Rodríguez Larreta reclamara una de las vocalías en juego. El pedido de Confianza y Desarrollo -que impulsa a un candidato vinculado a la Coalición Cívica- dinamitó el arreglo inicial entre el oficialismo de Jorge Macri, el peronismo y La Libertad Avanza (LLA).

Para la presidencia del Ente, el Ejecutivo propuso a Paola Michielotto, una exlegisladora porteña del PRO que responde al liderazgo de Cristian Ritondo. En tanto, de las cuatro sillas del directorio en juego, una está reservada para un representante de las asociaciones de consumidores de la capital, mientras que las tres restantes corresponden a postulantes presentados por los bloques parlamentarios.

El Ejecutivo propuso a Paola Michielotto, cercana a Cristian Ritondo, para la presidencia del Ente Regulador de Servicios Públicos.

Es justamente por estos últimos tres lugares que se desató una fuerte puja en la Legislatura que amenaza con volver a demorar la designación de las nuevas autoridades del organismo. El proceso ya se había postergado por la falta de aspirantes femeninas, que suponía una traba legal para avanzar con el recambio de la cúpula, pero ahora las diferencias políticas podrían derivar en un segundo aplazo.

El acuerdo tripartito

El reparto que preveía el oficialismo dejaba las tres vocalías en representación de la Legislatura en manos del peronismo y LLA. Según este esquema, dos bancas quedarían bajo la órbita de Fuerza por Buenos Aires (PJ) y la otra se la llevaría el sello violeta, que aún no definió cuál de sus candidatos encumbrar. Según confirmaron fuentes parlamentarias a Letra P, Eugenio Begué, cercano al diputado Juan Grabois, y Silvina Fazio, alineada con el dirigente gremial Víctor Santa María, son los elegidos por el peronismo para integrar el Ente.

Esa distribución dejaba afuera al espacio de Rodríguez Larreta, la cuarta fuerza en el parlamento local. La bancada del exjefe de Gobierno cuenta con solo seis legisladores, frente a los 20 del PJ y los 14 libertarios, lo que abrió especulaciones respecto de si le correspondía o no un lugar en el organismo, pese a que las vocalías no necesariamente se asignan de manera proporcional entre los bloques.

Entre otros nombres, Confianza y Desarrollo -a instancias de la exdiputada Paula Oliveto Lago- había postulado a José Marcelo Pafundi, quien actualmente ejerce como director del Ente y aspira a extender su mandato en el organismo. Su candidatura supone un desafío para el oficialismo, que ahora busca contrarreloj la manera de mantenerlo en la entidad para evitar abrir un nuevo foco de conflicto con el exalcalde. En medio de la discusión por el presupuesto 2027, en la legislatura estiman que el reparto del Ente podría influir en la votación de la ley de leyes.

Una solución políticamente difícil

En la Legislatura, las negociaciones se desarrollan con bastante hermetismo, mientras prima una fuerte incertidumbre respecto del futuro de la sesión de este jueves. En la oposición no descartan que, ante la falta de acuerdos, se termine votando solo el pliego de Michielotto para la presidencia -que es independiente de las postulaciones al directorio- y se postergue la elección de las demás autoridades.

Ese es el escenario que empieza a asomar ante la posibilidad de que el oficialismo no logre destrabar una negociación para la cual, al cierre de esta nota, se barajaban dos posibles salidas. Que el peronismo renunciara a uno de los lugares que le habrían sido asignados era una de las alternativas. En términos políticos, es una opción que encuentra varias trabas.

Rumbo a las elecciones de 2027 y la renovación de sus autoridades partidarias (prevista para fin de año), el peronismo porteño procura mantener un delicado equilibrio de poder entre las distintas corrientes internas. En este contexto, el encumbramiento de dirigentes de sus distintos sectores funciona, en cierta medida, como una herramienta de cohesión interna. Renunciar a una de las vocalías podría hacer tambalear ese fino balance.

Sindicalistas y dirigentes de distintas corrientes del peronismo confluyeron en la audiencia pública por la renovación del Ente Regulador para apoyar a Begué.

Además, el peronismo viene de perder dos lugares en la Defensoría del Pueblo. Aunque logró preservar a María Rosa Muiños como titular de la entidad, perdió dos defensores adjuntos que había acordado horas antes de la sesión especial. Uno de esos puestos se lo terminó llevando el espacio de Rodríguez Larreta, que encumbró a Facundo Maximiliano Sáez, dirigente del MID referenciado en Oscar Zago. La posibilidad de ceder otro cargo clave al exalcalde se presenta, así, como una chance remota.

Tanto en el peronismo como el LLA se desentienden de la encrucijada del oficialismo y advierten que es una disputa que deberá resolver el espacio de Jorge Macri.

La otra alternativa en discusión

Según indicaron dos legisladores a Letra P, la otra posibilidad en discusión propone un enroque entre el candidato propuesto por las agrupaciones de consumidores y Pafundi. El elegido para representar a tales organizaciones era Manuel Buján, quien contaba con el impulso de la Asociación de Consumidores y Usuarios de la Argentina.

Ahora, podría ser desplazado para que su lugar lo ocupe el candidato del exalcalde. Pafundi asumió en el Ente en 2022 y en sus cuatro años de mandato logró mantener diálogo fluido con las agrupaciones. Por eso, no se descarta que puedan asumir como representante de ese sector.

El problema es que el período para presentar candidaturas ya cerró. Ya pasó incluso la prórroga que había abierto la Legislatura para incorporar nuevos aspirantes. El enroque, entonces, pondría presión sobre la institucionalidad y la legimitidad del proceso, según advirtieron en la oposición. Incluso se corre el riesgo de que el caso termine en la Justicia, lo que también podría trabar la renovación del Directorio.

Para evitarlo, la Legislatura debería volver el proceso a foja cero y reabrir las candidaturas para que sea presentado por las propias agrupaciones de consumidores. Aunque se trata de una opción más segura, la renovación del Ente volvería a postergarse y su transparencia podría quedar bajo la lupa.

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