Las universidades nacionales vuelven a Plaza de Mayo este martes. Será la cuarta edición de la movilización federal contra el gobierno de Javier Milei: rectores, estudiantes, gremios, peronismo, UCR e izquierda se unen para exigir el cumplimiento de una ley que lleva 200 días sin aplicarse, con los salarios en el piso histórico.
La concentración principal es a las 17 frente a la Casa Rosada. La Federación Universitaria Argentina (FUA), el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y el Frente Sindical de Universidades Nacionales -que nuclea a CONADU, CONADU Histórica, FEDUN, FATUN, FAGDUT, CTERA y UDA- convocaron a estudiantes, docentes y no docentes. La UBA marchará desde Plaza Houssay. Los gremios entrarán por Diagonal Norte. Los partidos políticos, por Diagonal Sur. Habrá movilizaciones simultáneas en todo el país.
El reclamo tiene un eje central: que el gobierno nacional aplique la Ley de Financiamiento Universitario. La norma establece la actualización por inflación del presupuesto de las casas de estudio, los salarios docentes y no docentes y las becas estudiantiles. Fue sancionada por el Congreso y vetada por Milei, un veto rechazado por ambas cámaras con mayoría amplia. El Poder Ejecutivo la suspendió por decreto de todas formas. Este martes se cumplen 200 días desde que la ley debería estar en vigencia plena.
Desde que asumió Javier MIlei, las transferencias a las universidades nacionales cayeron un 45,6% en términos reales. Los salarios docentes acumulan una pérdida de poder adquisitivo de 33,6% desde diciembre de 2023: para recomponer lo perdido, deberían subir más del 50%. En ese período, la inflación trepó 293% mientras los haberes aumentaron apenas 160%. Son los peores salarios universitarios de los últimos 23 años.
La ley tuvo un derrotero largo antes de llegar a este punto. El Congreso la aprobó, Milei la vetó en octubre de 2024, las dos cámaras rechazaron ese veto con más de dos tercios de los votos. El Ejecutivo la suspendió por decreto igualmente, argumentando que su aplicación comprometía el equilibrio fiscal. En diciembre intentó derogarla a través del Presupuesto 2026 y no consiguió los votos. En febrero presentó un proyecto alternativo que recorta los puntos centrales de la norma: ofrece un aumento de 12,3% en tres cuotas frente al 50,6% que establece la ley vigente. Ese proyecto tampoco avanzó en el Congreso.
La respuesta del gobierno
Desde el gobierno, el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, salió a responder por estas horas con dureza la convocatoria. Calificó los reclamos de los rectores como una "extorsión política" y sostuvo que el Ejecutivo transfirió la totalidad de los créditos presupuestarios asignados por la Ley de Presupuesto 2026. Para el oficialismo, la ley está "suspendida" y su aplicación plena paralizaría el funcionamiento del Estado.
La primera marcha federal universitaria de la era Milei fue el 23 de abril de 2024 y fue la más masiva desde la llegada del presidente al poder. Cientos de miles de personas coparon Plaza de Mayo bajo la consigna de la defensa de la educación pública. Pero el gobierno la desestimó como "una marcha política opositora" y no movió un milímetro su postura.
Marcha Universidades y Garrahan 11
El Gobierno enfrenta el regreso del déficit fiscal para cumplir con la ley de Financiamiento Universitario.
Después vinieron otras dos. La segunda fue el 2 de octubre de 2024, en simultáneo con el debate en el Congreso por el rechazo al veto presidencial. La tercera, el 17 de septiembre de 2025, con la ley ya rechazada pero todavía sin aplicarse. Las tres movilizaciones lograron instalar el reclamo en la agenda pública y sostener la unidad de un arco opositor que pocas otras causas logra articular. Ninguna dobló el brazo del gobierno.
Convocatoria transversal
Esta cuarta edición llega con el conflicto profundizado y el escenario político más cargado. El gobernador bonaerense Axel Kicillof convocó a marchar desde Córdoba la semana pasada y confirmó su presencia. El gobierno provincial concentrará en Diagonal Sur y Perú desde las 15:30. La CGT y las dos CTA ratificaron su adhesión. La Cámpora y el bloque de Unión por la Patria confirmaron participación.
La comunidad universitaria volverá a salir a la calle este martes sabiendo que las tres marchas anteriores no alcanzaron para torcer el rumbo. Esta vez, la apuesta es que la amplitud de la coalición y la profundidad de la crisis logren cambiar ese resultado.