La UCR desdobla la ofensiva contra el Partido Cordobés en la Legislatura y la calle
La bancada boinablanca apuesta a pisar los callos de la gestión. La urgencia de cuidar la unidad y el territorio del plan transversal de Martín Llaryora.
Matías Gvozdenovich y Alejandra Ferrero, cabeza de la tropa radical.
Szpanin, Gvozdenovich y Ferrero en la entrada de la Cárcel de Bouwer.
El interbloque de Juntos por el Cambio cierra filas.
Con la “calma chicha” de los años de Juan Schiaretti en el recuerdo, el Partido Cordobés de Martín Llaryora continúa en proceso de construcción, tal como lo dejó en claro el gobernador con un discurso municipalista en la apertura de sesiones en la Unicameral. Con bríos renovados, la UCR de Córdoba recogió el guante y apuesta a dar pelea en los dos frentes abiertos, el territorial y el legislativo.
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Para alambrar sus cotos de poder en el interior y sostener la paridad con Hacemos Unidos por Córdoba en el recinto, las huestes boinablancas cerraron filas. Como primera minoría dentro del interbloque de Juntos por el Cambio prometen varios sacudones con el objetivo de marcar la cancha. “Vamos a adelantarnos a la agenda”, lanzan desde el seno del bloque ante la consulta de Letra P.
“Saldremos a la provincia y vamos hacernos fuertes en cada lugar. Nos verán donde haga falta como lo hicimos hace unas semanas con salud y también con la situación que se da en el Complejo Penitenciario de Bouwer”, indicó Matías Gvozdenovich, presidente del bloque radical.
El exintendente de Arias anticipa la jugada: pisar los callos del cordobesismo. “Apenas si nos dejaron ingresar al primer sector de la cárcel. No hay control sobre lo que ingresa, ni quienes salen, ni entran. Vamos a insistir para poder verificar el estado en el que se encuentran los internos, que se cumplan los horarios rotativos", aseguró el radical dispuesto a que no quede en el recuerdo el profundo cambio de mandos que tuvo que autorizar Llaryora al asumir.
“Queremos verificar que se hayan mejorado el nivel de control en el ingreso a las cárceles que motivaron un pedido de informe por parte del bloque UCR que no tuvo ninguna respuesta”, indicó una de las legisladoras que capitaneó la movida, Ariela Szpanin.
La intervención del Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC), a principios del mes pasado, fue una de las primeras medidas dispuestas por Llaryora luego de que se destapara el escándalo que llevó a prisión a las máximas autoridades de la repartición, incluido el histórico José María “Jonnhy” Bouvier titular durante 15 años.
En términos ajedrecísticos, la jugada opositora intenta mostrarse como un contraataque a la pretendida consolidación del Partido Cordobés en el interior.
Legisladores de JxC visitamos el Hospital Córdoba.
Fuimos recibidos por las autoridades con quienes conversamos sobre la realidad del Nosocomio, la necesidad permanente de recursos humanos, las demoras en la entrega de insumos, y la necesidad de articulación y derivación.… pic.twitter.com/dX9CVP0OAh
En esa línea se observa la creación del Ministerio de Cooperativas con el exintendente de Villa María y exfuncionario del Ministerio de Obras Públicas, Martín Gill, a la cabeza, o la descentralización en salud, educación y seguridad.
Adentro, frente a frente
Pero la partida también tiene su capítulo en el recinto, o más bien, en los pasillos y despachos. A la espera de la primera sesión ordinaria, prevista para la semana que viene, la disputa pasa por las presidencias de las comisiones.
Otro punto a tener en cuenta es que tampoco acompañarán la idea, que comenzó a circular ni bien se dio por inaugurado el período de sesiones, de dejar de sesionar una vez por semana sino cuando la situación lo amerite.
No obstante, aseguran que los canales de diálogo se mantendrán mientras el oficialismo no incumpla con lo pactado. “Podemos hablar todo lo que quieran, pero si después hacen lo contrario”, lanzan.
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Miguel Siciliano, jefe del bloque oficialista Hacemos Unidos por Córdoba.
El recado tiene como destinatarios al presidente provisorio del cuerpo, Facundo Torres Lima, y al titular del bloque de Hacemos Unidos por Córdoba, Miguel Siciliano, quien reclamó “madurez política” a la oposición.
En principio, las diferencias no parecen poner en riesgo el cuórum en la Unicameral. En ese sentido, legisladores con suela gastada en el recinto saben que no darlo es un arma de doble filo de la que no se debe abusar.
Ajustes internos
Pese a la imagen de unidad mostrada y sobreactuada, dentro de la UCR saben que todavía está fresco el voto de Dante Rossi, quien con su participación en la última sesión del año pasado le dio más que una mano al oficialismo para aprobar la suba en los aportes a los estatales. “Está todo bien. Pero debe responder por el espacio que le dio la banca”, señalan.
De Loredo Gvozdenovich Rossi
Rodrigo de Loredo, Matías Gvozdenovich y Dante Rossi.
Fuente: X
De extracción alfonsinista, Rossi formó junto a Sebastián Peralta el bloque Córdoba Avanza y criticó en duros términos el internismo del centenario partido. En aquella sesión, su compañero de banca votó en contra de la ley, mientras que el “Colorado” se abstuvo y evitó que la vicegobernadora Myriam Prunotto, también de extracción radical, pero afincada en el llaryorismo, tuviera que desempatar.
"Sigue en la mira", dicen desde el bloque radical que sigue de cerca la próximidad de Rossi con otras figuras del nuevo cordobesismo.
En definitiva, con menos de dos meses en el Panal, el camino legislativo le deparó victorias, victorias pírricas y sinsabores al Partido Cordobés.