CÓRDOBA

Martín Llaryora partió al PRO en la Legislatura y profundiza la diáspora amarilla

La legisladora electa Karina Bruno se separará de la bancada opositora. El titular del sello, Oscar Agost Carreño, se repliega en el Congreso. El Partido Cordobés avanza.

El gobernador electo, Martín Llaryora, explora vías de acción para ampliar su proyecto transversal. La creatividad está a la orden de la rosca y se verifica en la última propuesta que dejó sobre la mesa del cuarteto del PRO que ingresará a la Legislatura el 10 de diciembre. Para que nadie deba cargar con el estigma de la ruptura, propusieron a Karina Bruno, Oscar Tamis, Ignacio Sala y Patricia Botta la opción de confluir en un interbloque con el oficialismo. El cordobesismo ya tiene en su bandeja de entrada la primera respuesta: Bruno formará un bloque unipersonal y Juntos por el Cambio comenzará el nuevo período con 32 legisladores. Hacemos Unidos por Córdoba seguirá con las 33 bancas que ganó en la elección provincial de junio, pero contará con este “refuerzo transversal”.

Formalmente, funcionará como satélite de Hacemos Unidos por Córdoba como interbloque, figura inexistente en el reglamente de la cámara, pero a la que también apelarán los espacios que integran la oposición para mantener la siempre forzada unidad. Ya se sabe que Luis Juez y Rodrigo de Loredo quieren mantener la identidad de sus fuerzas políticas, aunque ratifican la unidad como único método para contener la “voracidad” del peronismo que viene.

La dirigente oriunda de Villa María responde políticamente a Darío Capitani, presidente del bloque PRO en la Legislatura que recientemente fue noticia porque resolvió su incorporación al oficialismo, como próximo presidente de la Agencia Córdoba Turismo. Bruno fue parte de esta negociación que tuvo al exdiputado Gustavo Santos como mediador.

Una semana después de que se conociera el pase de Capitani y del exintendente de Marcos Juárez, Pedro Dellarossa, el sucesor de Schiaretti logra desequilibrar las fuerzas en el recinto. Pegó otro golpe en el cada vez más desvencijado partido amarillo y avanza hacia una diáspora inédita.

Sin timón

La falta de conducción facilita el desarme, al punto que son varios los nombres que siguen sonando para integrar el Partido Cordobés, entre otros, el de Silvia Paleo, legisladora muy cercana a Capitani.

Después de la salida del presidente del PRO, Javier Pretto, al que le siguió otro histórico armador macrista, Gabriel Frizza, el espacio quedó en manos del larretismo. Oscar Agost Carreño parece dispuesto a dejar que la sangre corra y continuará con la rosca en el Congreso donde ocupa la banca que dejó libre Santos.

“Capitán de las fugas”, le dicen en los cada vez más diezmados pasillos del PRO. Durante su administración, que empezó con la salida del viceintendente electo, Agost Carreño quedó aislado y sin soporte. Santos desarrolla agenda internacional en la Organización Mundial de Turismo; mientras que Soher El Sukaria y Laura Rodríguez Machado pudieron reinventarse y alinearse con La Libertad Avanza de Javier Milei.

El larretismo preside un partido que casi no existe como tal y resiste con el pulso que marcan Juez y De Loredo. Llaryora camina despacio sobre estas internas, con la esperanza de que los tres legisladores amarillos que asumirán en pocos días sigan los pasos de Bruno.

El trío ya avisó que no se moverá de JxC. Sin embargo, un rumor que circula fuerte en los pasillos de la Legislatura coloca a Schiaretti como el principal bloqueador de los acuerdos amarillos con los alfiles de Milei en Buenos Aires. Si sus jefes chillan, ¿moverán sus piezas en la Legislatura? ¿Es una ayuda del nuevo armador nacional del cordobesismo para empujar a los amarillos huérfanos a los brazos seguros de Llaryora? ¿O una teoría maquiavélica en un partido del que poco queda y que se divide entre el cordobesismo y el espacio libertario?

llaryora vacia el pro de macri: dellarossa y capitani, al gabinete
Elisa Carrió y Gregorio Hernández Maqueda. 

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