Los partidos que supieron formar Juntos por el Cambio en La Pampa quieren ir en una misma lista y tramaron todo para que esa alianza sea una realidad, pero se quedaron sin candidato. Como adelantó Letra P, Martín Berhongaray se corrió de la pelea y ahora arde la rosca para definir las postulaciones antes de formalizar la coalición.
Aunque los plazos son cronológicamente inversos, no habrá alianza entre la UCR y el PRO si las dos fuerzas no acuerdan, antes del 7 de agosto, el nombre de un candidato boinablanca potente que lidere la lista con la que aspiran a dar la pelea de tercios en las elecciones legislativas de octubre.
En ese escenario, La Libertad Alianza se relame. Con un piso que le asegura una banca nacional que hoy no tiene y un candidato cantado como el economista Adrián Ravier, mira esas rencillas desde afuera y sueña con tentar sobre la hora al partido amarillo para que se pliegue a su sello violeta en una movida similar a la bonaerense.
El portazo de Martín Berhongaray
Berhongaray sostiene el silencio público para no explicar que se baja de una postulación a la que dice que nunca se subió. Fue la figurita difícil todo el año y su decisión de sacarle el cuerpo a la legislativa estalló como una bomba al interior de los ex Juntos por el Cambio.
En la UCR todas las líneas lo aceptaban como el candidato lógico, después de su gran desempeño de 2023 como candidato a gobernador y de su sabático 2024. También el PRO se disponía a ir a la cola de su liderazgo electoral. Pero “Pachequito” decidió poner en su horizonte exclusivamente la gobernación 2027 sin correr riesgos en la intermedia. Sabe que pagará costos, ante su partido y ante el electorado, pero prefiere ese camino.
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Martín Berhongaray, último candidato a gobernador de la UCR de La Pampa, ya le comunicó a sus dirigentes cercanos que no será candidato legislativo.
El portazo llenó de preguntas a la coalición. Sonaron fuertes reproches al postulante que parecía indiscutido. Y se aventura un fin de semana plagado de reuniones de negociación y análisis que no cierran para conformar a todos los actores. El 7 de agosto cierra el plazo para la presentación de alianzas y el PRO, para sumarse, quiere garantías de que el radicalismo pondrá a liderar una figura competitiva.
En definitiva, de la aparición de esa figura dependerá si en octubre, las tres bancas que pone en juego la provincia se disputarán entre dos o tres grandes frentes electorales.
El PRO, al alcance de las tentaciones
El peligro para el espacio boinablanca es doble porque en una elección que se prevé protagonizada entre el peronismo, que es un monstruo que en La Pampa siempre pisa fuerte, y la ola libertaria que tiene un piso del 25%, un nuevo actor sólo puede garantizarse una elección “de tercios” si tiene una candidatura fuerte.
Pero además, si la UCR no ata su coalición con el PRO, lloverán tentaciones desde el rincón violeta. La Libertad Avanza ya tiró algunas líneas y hay dirigentes amarillos que en la interna se sienten atraídos por el coqueteo.
Referencias del espacio del diputado nacional Martín Maquieyra tejen simpatías con Ravier y compañía. Aunque la conducción histórica del PRO, centralizada en los hermanos Carlos y Marita Mac Allister, quiere sostener su acuerdo con el radicalismo, si tiran demasiado de la cuerda pueden terminar en campamentos diferentes y eso pone en serio riesgo la banca radical.
Fuego amigo en Juntos por el Cambio
Hasta este viernes por la mañana, el PRO acepta que lideren la boleta el jefe de la bancada provincial de la UCR, Poli Altolaguirre; o un intendente de alta visibilidad como Abel Sabarots, jefe comunal de la sureña General Acha y el más importante que tiene la UCR.
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Popes de la UCR de La Pampa, en tiempos de caras serias: el senador Daniel Kroneberger, el diputado Poli Altolaguirre, el exintendente Francisco Torroba, la diputada nacinal Marcela Coli, protagonistas de la rosca 2025.
Altolaguirre no quiere saber nada. Está renegado porque el partido desoyó su estrategia de fogonear sin medias tintas un rejunte con La Libertad Avanza y con Comunidad Organizada. Aspiraba a que esa potente unidad opositora sí llevara la candidatura de Berhongaray.
Altolaguirre, del sector Celeste, está enfrentado con el presidente del partido Federico Guidugli, del sector Azul, como Sabarots y como Francisco Torroba, el exdiputado y exintendente de Santa Rosa que está en retirada pero apareció para reprocharle a Berhongaray su falta de “grandeza”.
Una UCR sin candidaturas fuertes
Torroba, además, lanzó al ruedo el nombre de Marcela Coli, la diputada nacional que termina su mandato el 10 de diciembre y que coquetea con la reelección pero sin demasiado consenso. Coli se alineó con Facundo Manes pero no tiene peso propio ni potencia electoral, según reconoce la dirigencia del espacio y confirman las encuestas.
Además, la estrategia de la alianza pasa por presentarse como una “tercera vía”, esa no tan ancha avenida del medio, y Coli quedó muy marcada como opositora. Sería extraño, por ejemplo, que su colega del PRO Martín Ardohain, que votó todo a favor del gobierno libertario, la militara en campaña. El PRO no acepta su nombre no solo por cuestiones ideológicas, sino pragmáticas: no tiene competitividad electoral, dicen en la fuerza macrista.
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Marcela Coli termina su mandato el 10 de diciembre en el Congreso Nacional. Con Berhongaray afuera, está anotada en la línea de largada.
Sabarots tampoco tiene intenciones de jugar. Gobierna una de las ciudades más importantes de la provincia y eso lo posiciona para 2027, pero además se le dificulta un posicionamiento discursivo en esta campaña. Antes de las presidenciales de 2023 dijo que Milei es su “límite”. Y en la provincia tiene buenísima onda con el gobierno provincial del peronista Sergio Ziliotto, que bancó obras en General Acha para pagar lo que él mismo definió como una deuda histórica de la Provincia.
Más nombres en danza en la UCR
En algunas conversaciones hasta se lanzó el nombre de Gudugli como postulante, pero tampoco es un dirigente de tanta trayectoria, ni de alto conocimiento en la comunidad. Ya había sonado la intendenta de la norteña Eduardo Castex, Mónica Curutchet, pero ella misma desactivó pronto la propuesta garantizando que terminará su mandato.
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La alianza entre la UCR y el PRO se sostiene en la mutua consideración de los espacios, pero ahora tiembla: si no aparece un candidato fuerte, se abre la puerta a las tentaciones violetas.
La orfandad es tal que hasta se juega en las mesas chicas con una alquimia: la posibilidad de que salte a la cancha el senador Daniel Kroneberger, que a nivel nacional tiene responsabilidades y debe explicaciones sobre el papel de la UCR en La Pampa.
Kroneberger navegó en la avenida del medio desde la asunción de Milei y tiene mandato hasta fines de 2027, pero si la política es el arte de lo posible tampoco se descarta que lo tienten con jugar el rol de héroe partidario, una camiseta que ya se puso alguna vez.