La ansiedad electoral desafía el liderazgo de Gabriel Bornoroni en Córdoba
El armador libertario busca ordenar el tablero entre lanzamientos prematuros y estrategias personales. La oposición en tensión le da tiempo a Martín Llaryora.
Gabriel Bornoroni, jefe de La Libertad Avanza de Córdoba
Gabriel Bornoroni moldea La Libertad Avanza en Córdoba a imagen y semejanza de lo que pretende Karina Milei. No reniega de los tiempos ni de las órdenes de El Jefe, pero la ansiedad por las definiciones que impone 2027 le explota en las manos y alivia a Martín Llaryora, que espera la atomización en tiempos de gestiones que tropiezan.
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El primer síntoma fue Agustín Laje. Recién llegado al país, el autor de La batalla cultural hizo exactamente lo que el empresario estacionero les prohíbe a los suyos: lanzó su candidatura. No habló de la gobernación, pero dejó flotando que una banca en el Senado le sentaría bien. Fue suficiente para abrir la interna libertaria.
Laje no le disputa hoy el liderazgo formal a Bornoroni, pero encarna otra cosa: el mileísmo ideológico, menos orgánico, más personalista. Un actor que no reporta a la hermana presidencial y que ya sonaba como figura electoral antes incluso de la irrupción nacional de Javier Milei. Su doctorado había sido hasta ahora el freno perfecto para una pelea de cartel que alguna vez protagonizó la excanciller Diana Mondino.
Qué enoja a Gabriel Bornoroni
Si algo enerva a Bornoroni son los lanzamientos precipitados. La obsesión por ordenar primero el armado y discutir después los nombres es total. Por eso empezó a moldear en redes sociales un perfil de opositor más nítido frente al cordobesismo, una identidad que hasta hace poco aparecía difusa. ¿Necesidad o reacción? Probablemente, la segunda opción sea la correcta.
Prueba de esta indigestión preelectoral es su reprimenda, en público y en privado, al radical Rodrigo de Loredo, que insiste con su candidatura y con una interna para definir quién enfrentará el año que viene las tres décadas de hegemonía peronista en la provincia.
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Hasta ahora, el jefe de la bancada violeta en la Cámara de Diputados sólo logró disciplinar al Frente Cívico. Consiguió que Luis Juezempiece a hablar de equipo y deje en suspenso el pedido de “la última oportunidad” para gobernar Córdoba. Con todo, el propio Juez sigue siendo una incógnita central en el rompecabezas libertario y no puede dejarse sin conformar.
No hace falta cruzar demasiadas variables para trazar escenarios: el senador puede ser compañero de fórmula de Bornoroni o encabezar la lista legislativa. La irrupción de Laje, al cantar una de las bancas del Senado que se pondrán en juego, empioja ese diseño que tiene a De Loredo en la nómina de Diputados. Esa repartija es la que imagina el empresario de estaciones de servicio que probó el poder.
La oposición que ayuda a Martín Llaryora
Bornoroni exige concentrarse en las reformas de Milei, pero la atención está dividida. Libertarios y potenciales socios no hacen otra cosa que moverse en clave electoral y dinamitan el liderazgo que supo construir cuando su ignoto amigo, Gonzalo Roca, le ganó a Juan Schiaretti. Cada lanzamiento embarrará un poco más la cancha y el fantasma de la funcionalidad al peronismo empieza a instalarse.
Fue el propio Juez quien agitó ese argumento al denunciar un supuesto pacto entre De Loredo y Martín Llaryora en 2023. Dio referencias temporales y espaciales del acuerdo y deslizó que podría repetirse el año que viene porque su exsocio quiere ser candidato sí o sí.
roca bornoroni
Gabriel Bornoroni y Gonzalo Roca
De Loredo, por su parte, sabe que el futuro político de Milei será determinante para la estrategia provincial. Su juego suelto le da ventajas: puede insistir con un frente opositor amplio o presentarse como figura transversal, compatible tanto con el modelo libertario como con sectores del peronismo.
En su entorno también creen que la acusación de “funcionales” puede caberle a cualquiera. Las hostilidades opositoras no cesan.
Javier Milei, ¿funcional al PJ?
¿Puede Milei transar con los gobernadores? Bornoroni repite que habrá candidato propio de La Libertad Avanza en Córdoba, pero el nombre no es un detalle menor. En los mentideros de la política se escucha con cada vez más fuerza que Juez podría ser esa carta si existiera un entendimiento blue de LLA con Llaryora. En ese escenario, Bornoroni quedaría resguardado y Llaryora enfrentaría a un rival conocido.
“Juez es el candidato funcional al peronismo”, retrucan en el búnker de De Loredo, quien profundiza vínculos con Martín Menem y Eduardo Lule Menem, convencido de que el polo de poder libertario ya no pasa por Santiago Caputo, su primera terminal en el espacio. Que se dé a conocer este detalle es un mensaje a Bornoroni, el líder desafiado.
Rodrigo de Loredo en su acto de lanzamiento
Rodrigo de Loredo logró una buena relación con Lule y Martín Menem, armadores de Javier Milei
En el Panal, como se conoce a la casa de gobierno, siguen el proceso con atención y algo de ironía. “Qué caro que nos va a salir De Loredo”, bromean para marcar un alivio, mientras no se extingue la versión de un eventual acuerdo que le permita al dirigente radical volver a competir por la intendencia capitalina.
El peor escenario para los alfiles de Karina Milei
Si el armador libertario creía que podría patear la discusión local para enfocarse en las reformas nacionales, los hechos le demuestran lo contrario. El año político cordobés ya convive con encuestas contradictorias, suba de precios, desempleo y angustia social. Un combo antipolítica que parece subestimarse.
El peronismo hará todo lo posible para evitar la unidad opositora, su peor escenario, mientras atiende la otra pesadilla de gestionar con una herencia que no puede admitir, recorte de fondos y caída de la recaudación. Milei se fue con ese mal sabor de boca tras su paso reciente por la un poco menos festejante Bolsa de Comercio.
karina milei menem bornoroni
Gabriel Bornoroni, Martín Menem y Karina Milei
Por su parte, De Loredo y Juez se sacarán los ojos. El radical apostará al alto perfil. El senador buscará subir el cortisol oficialista con una batería de denuncias penales. Este viernes, por caso, el juecismo fue contra el intendente capitalino Daniel Passerini y autoridades de Transporte por presunta defraudación a la administración pública.
En ese clima, la pelea por ser el candidato de Milei amenaza con convertirse en el principal activo político de Llaryora. Porque si la oposición no ordena su oferta, Córdoba puede transformarse en el primer distrito donde el mileísmo pierda incluso antes de competir. La historia puede repetirse, como desde hace décadas.