PASO 2023

Juan Schiaretti también suspendió la campaña y concentra su expectativa en Córdoba

El candidato antigrieta y anti-K se mostró en Buenos Aires y suspendió su acto de cierre por el crimen de Morena. La mirada de Llaryora y objetivo repetido: ganar la provincia.

“Debe haber un gobierno de unidad nacional y eso es algo que tendremos que ver luego de la primera vuelta del 22 de octubre. Nosotros trabajamos para tener muchos votos en las PASO y aspiramos a pasar a la segunda vuelta”. Así, Juan Schiaretti se corrió de cualquier tipo de especulación en torno al rol que su espacio podría asumir luego de las primarias del domingo y la campaña que volverá a comenzar el día inmediatamente posterior.

Luego del acto que tuvo lugar este miércoles en la ciudad de Buenos Aires, Hacemos por Nuestro País decidió levantar el acto que iba a tener lugar en la Ciudad de Córdoba, a raíz del crimen de Morena Domínguez en Lanús. "Estamos conmocionados y amargados", dijo el candidato al ser consultado al respecto y agregó: "La inseguridad es hija de la marginalidad y de la exclusión, por eso es uno de los temas a los que estamos dispuestos a combatir".

El cierre planificado por el antikirchnerismo antigrieta brindaba al gobernador mediterráneo la posibilidad de un último empuje para apuntalar sus chances nacionales desde su terruño, desde donde también mira el peronismo provincial, que quiere hacerse fuerte de cara a los días por venir, con la mirada puesta en la gestión que inaugurará la etapa de Martín Llaryora en la Casa de Gobierno provincial.

La primera aspiración del gobernador que quiere ser presidente es resultar como el candidato individual más votado en Córdoba y, si puede, sacar más votos que la suma de la dupla de aspirantes de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Para eso, deberá obtener entre 25 y 30 puntos en su provincia, suma que además le asegurará superar el piso necesario para participar de las elecciones de octubre a nivel nacional.

Para el schiarettismo, esa elección marcará el final de un ciclo político en la Argentina, marcado por la grieta y, sobre todo, por el “peronismo colonizado por el kirchnerismo”. El mandatario provincial viene insistiendo con esta idea que lo pone en la cancha a disputarle la identidad a una buena parte del electorado potencial de Sergio Massa, a quien viene fustigando cada vez con mayor dureza. “No es normal que el kirchnerismo haya puesto de candidato a un ministro de Economía que hace un año que no puede resolver nada y empeoró todos los índices”, aseguró este miércoles en Buenos Aires, donde también afirmó que tampoco comparte la postura de sostener la candidatura y el cargo “cuando el país está hecho un tembladeral”.

En Córdoba, y en el país, Schiaretti se suma al lote de postulantes que tiene dos grandes problemas por resolver de cara al domingo. Uno es la intriga que genera la candidatura de Javier Milei, que le pelea cabeza a cabeza el voto en el centro del país. El otro son los niveles de participación que marcan las elecciones provinciales y que arrojan números muy por debajo de los pisos históricos. “Les pido que ejerzan el derecho a elegir quiénes son los que nos van a gobernar los próximos años. Más allá de la bronca y la desilusión que tengan con alguna parte de la dirigencia política, la posibilidad de cambiar la situación la tiene cada argentino el momento de votar”, dijo en la conferencia de prensa que ofreció luego del acto en el Hotel NH porteño.

El día después

El 14 de agosto, la política argentina ingresará en una nueva fase de la campaña y el escenario quedará totalmente listo para elección general del 22 de octubre. Schiaretti, Florencio Randazzo y compañía entienden que allí se jugarán su futuro en el mapa político por venir. Más allá del horizonte, hoy de complejo alcance, de llegar a una segunda vuelta, el resultado final de la primera vuelta repartirá las bancas en el Congreso, donde Hacemos por Nuestro País y también el llaryorismo pretende hacerse fuerte.

Con sus actos, Llaryora viene demostrando que la elección tiene una importancia que va mucho más allá de la lealtad o el alineamiento con el gobernador que le cederá el mando el próximo 10 de diciembre. El sanfrancisqueño necesito de un peso específico a nivel nacional para llevar adelante los planes que se propone para Córdoba y sabe que para eso necesita que el bloque schiarettista en la Cámara de Diputados cobre cada vez mayor importancia.

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Letra P ya detalló los planes legislativos del cordobesismo para un Congreso que se presume mucho más fragmentado que el actual, pero también hay una postura del intendente que será gobernador respecto al gobierno de unidad nacional que propone Schiaretti: lo quiere en la mesa en la que se toman las decisiones. Razón por la cual, nadie descarta que alineamiento del peronismo provincial se extienda abiertamente después del 22 de octubre sin Schiaretti como candidato a Presidente pero juagando para alguno de los dos lados de la grieta que podría quedar expuesta en la eventual elección de noviembre.

A pesar de eso, el gobernador electo cordobés estudiará bien los pasos a seguir en caso de que las opciones no contemplen un seguro desembarco en el abrazo interpartidario que Schiaretti levanta cada vez que puede con dos ejemplos claros: el abrazo entre Juan Perón y Ricardo Balbín en los 70 y el acuerdo en 2001 entre Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín. Sabe Llaryora que deberá agotar las chances para tener una buena relación isntitucional con el próximo gobierno nacional y, aunque prefiere que esa gestión no esté encabezada por el actual ministro de Economía, no descarta absolutamente nada de cara al futuro.

En el plan de la unidad nacional, Schiaretti viene buscando eludir la discusión en torno a “los pituquitos de Recoleta” que puso a su sucesor en la mira de la política nacional en las últimas semanas. Entiende a la perfección lo que Llaryora quiso decir, que es lo mismo que él viene repitiendo desde hace más de dos años, pero sus modos son otros y busca que esos dichos no generen un efecto negativo en una parte del electorado en la que se concentra la mayor cantidad de votantes del país. Por eso, en el último tiempo, sumó a porteños y bonaerenses al tren del cambio de perspectiva que propone de cara al país que viene. “Somos el interior productivo que junto con la Capital Federal queremos el progreso de toda la Nación”, aseguró.

Schiaretti encabezó el martes un acto en Quilmes. 
Martín Llaryora pasó la lista de reclamos a Javier Milei.

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