El Teorema de Baglini, tantas veces defenestrado por Javier Milei, terminó imponiéndose en la lógica libertaria, muy a pesar del líder de La Libertad Avanza. Para apagar otro foco de incendio en una interna oficialista que amaga con extenderse por todo el campo de la derecha, el Presidente recibió a Patricia Bullrich durante dos horas en la Quinta de Olivos este viernes por la mañana. La senadora, que viene haciendo lo que en Balcarce 50 definen como "mileísmo crítico", y el jefe de Estado ganaron a su manera con la difusión de la selfie de humo blanco.
"Conversación profunda con el Presidente. Hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad. TMAP", dice el tuit de la exministra de Seguridad, que desde su rol de jefa de bloque de LLA en la cámara alta viene marcando diferencias con la agenda legislativa del Ejecutivo.
La selfie de la Quinta de Olivos
Con su extenso y variopinto currículum partidario a cuestas, las jugadas de Bullrich son tomadas como el prólogo de una inevitable ruptura para 2027. Ella les da de comer a las versiones al confesar que quiere ser presidenta, tal vez antes de 2031, cuando debería terminar un hipotético segundo mandato de Milei. Sería el plan B, ya que el A era acompañar al libertario en la boleta como aspirante a vicepresidenta, algo que -dicen- no es del agrado de Karina Milei.
Off the record, distintas fuentes consultadas aportaron muy pocos detalles a la frase pública de Bullrich, que el Presidente compartió en sus redes. Al acrónimo identificado con Santiago Caputo de TMAP que posteó la senadora, en un guiño al asesor presidencial hoy corrido de la estrategia electoral, Milei sumó MAGA! (Make Argentina Great Again) y VLLC (¡Viva la libertad, carajo!).
"Patricia pudo hablar de los temas que más le preocupan", revelaron en el Senado, antes de sumar que "el Presidente se mostró muy abierto a escuchar y analizar". Según aportaron otras fuentes al tanto de la conversación, Bullrich afirmó que seguirá exhibiendo sus diferencias en público y Milei no puso reparos.
¿Cuáles son esos "temas que le preocupan"? Bullrich viene exponiendo algunos. Esta semana, después de ser una de las estrellas del Círculo Rojo en el Coloquio de IDEA, volvió a rebelarse en el Senado al rechazar el pliego de la fiscal Susana Pernas, por haber pedido condenar al expolicía Luis Chocobar. Es la situación inversa a cuando bancó a la abogada María Verónica Michelli, cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, a pesar de la oposición presidencial.
Una foto de control de daños y van...
Por aquellos días, en junio, fue Karina Milei quien recibió a la exministra para sellar la pax armada. Una gran diferencia, que muestra todo el agua que pasó debajo del puente desde entonces: la foto oficial aprobada por la secretaria general de la Presidencia mostraba a Bullrich de espaldas, sin que se le viera la cara.
Desde entonces, no sólo las diferencias de Bullrich se hicieron más frecuentes sino que también la imagen presidencial comenzó a degradarse en las encuestas, mientras las acciones electorales de Bullrich comenzaron a cotizar en alza. Pero hay un nubarrón en el horizonte y el equipo de la exministra lo sabe: el electorado violeta - amarillo del balotaje 2023 podría señalarla como culpable si a un portazo suyo al partido le siguiera el regreso del peronismo al poder.
La selfie en Olivos, entonces, termina siendo negocio para ambos. Milei contiene las críticas y permite la disidencia interna para contener el voto "republicano" (término que usa el Presidente para descalificar a quienes lo acusan por las formas); mientras Bullrich promociona una vocación de evitar la ruptura, aunque al mismo tiempo muestra autonomía.
Igual, las diferencias prometen continuar: en privado, en Olivos, ambos hablaron de la actividad económica, la inflación y la necesidad de mantener el rumbo del modelo, pero la senadora insiste con la "velocidad" de algunos retoques que ella reclama. En reuniones de gabinete ha sido la única que se animó a marcarle Milei los bemoles de su plan.
Volver al 2018
Paradójicamente, Bullrich coincide en algo con Toto Caputo, el ceo de la economía de Milei. Según fuentes oficiales que han escuchado a ambos, la senadora y el ministro temen que 2026 sea el 2018 de Cambiemos. Ambos también compartieron aquel gabinete de Mauricio Macri.
En la Casa Rosada no niegan que Caputo, en sintonía con su sobrino, reclama una mayor celeridad para cerrar acuerdos con los gobernadores. "Cree que la sobreactuación de los mercados responden a la incertidumbre política y no a los números de la economía", afirmaron en un despacho. La palabra clave más repetida es "gobernabilidad" como plafón para cimentar la reelección de Milei.
Más allá de que sea el huevo o la gallina (si la economía condiciona a la política o al revés), lo cierto es que Karina Milei parece haber tomado nota: llamó a Macri para organizar reuniones quincenales entre el PRO y LLA e invitó a 13 mandatarios a París a la Argentina Week.
También es cierto que todavía no hubo anuncios de pactos electorales, a pesar de los oficios de Diego Santilli, quien organizó una serie de bilaterales, por lo que hay libertarios desconfiados que creen que El Jefe sólo quiere ganar tiempo para estar en condiciones de lograr mejores acuerdos el año que viene, apostando a un repunte económico.
En paralelo, esta semana Toto Caputo quedó bajo asedio de múltiples versiones y críticas dentro del ecosistema libertario por el rumbo de la economía. La auditoria de la AGN que afirma que el Banco Central habría perdido u$s 1000 millones en operaciones con el oro fue firmada por dos auditores de LLA: uno es Mariano Piazza, que responde a Lule Menem, lo que es igual a decir a Karina Milei. El dato generó más de una visión conspiranoica.