Habrá que ver qué deja Robert Francis Prevost cuando se vaya. El discurso de Uruguay ya dio un anticipo. En su llegada a Montevideo, el papa dio un mensaje ciento por ciento político, pidió que “la atención sanitaria esté al alcance de cada persona, independientemente de sus recursos”, habló de la discapacidad, la pobreza, la falta de trabajo y la exclusión.
“Beautiful morning!!!” (hermosa mañana), celebró Cristina Fernández de Kirchner, que había seguido especialmente la campaña de James Talarico, flamante senador electo por Texas que se burló de los 158 millones de dólares que puso Elon Musk en la campaña republicana. Con un discurso para frenar el dominio de los ultrarricos, el dirigente de 37 años se convirtió en el primer demócrata en ganar una banca en el Senado por Texas desde 1988. CFK lo sigue desde hace largo tiempo.
Como Talarico, otras nuevas estrellas demócratas aparecieron en escena para determinar la derrota estrepitosa de Trump. También en Texas brilló Gina Hinojosa, una mujer de 52 años, hija de una inmigrante mexicana, que se convertirá en la primera gobernadora de origen latino. Tras el triunfo, Hinojosa dejó una reflexión con conceptos que van en línea con lo que el peronismo piensa para la campaña.
"Dedicamos tanto tiempo a las guerras culturales (feminismo, trans, multiculturalismo, racializados...) que la gente ya no sabía qué defendíamos en economía. En esta campaña no hemos hecho batalla cultural, hemos vuelto a lo básico: hablar de cómo mejorar la vida de las familias trabajadoras. Creo que esa tiene que ser la línea de avance para (la izquierda): centrarse en las cuestiones económicas y no morder más el anzuelo de la batalla cultural, que es lo único que le queda (a las derechas) en 2026", dijo Hinojosa.
Coincidieron con ese análisis en San José 1111, en las oficinas de Sergio Massa y en el comando de Axel Kicillof. Asequilibilidad, metro cuadrado, problemas concretos serán las nuevas estrellas de la campaña 2027. “Habrá que ser más valientes y claros. Pero, sobre todo, propositivos”, dicen en el cristinismo.
Sobre eso hablaron Cristina y Massa en las reuniones que tuvieron esta semana con los hacedores de la campaña de Lula que desembarcaron en Buenos Aires, los consultores Rafael Marroquin Chico Kertész y el diputado André Janones. Los brasileños dejaron algunas claves: contaron que, en sus diálogos con Lula, lo compararon con Lionel Messi para digitar la estrategia de campaña.
“Vos sos Messi, ahora dejá que el equipo juegue para vos”, le pidieron. Y Lula hizo, pero no solo se sacó selfies y se entregó a la campaña digital y a las redes. La política tomó el mando con medidas concretas y audaces en favor de los trabajadores: la reducción de la semana laboral, la prohibición de las apuestas online, el ajuste del 15% de las prestaciones del plan Bolsa Familia y la refinanciación de deudas, que generó un aumento del 6,5% inmediato del consumo en supermercados de productos esenciales, entre otras cosas.
El metro cuadrado y la batalla cultural
“Hay lecciones de cada elección”, explica Julieta Waisgold, consultora en comunicación política. “Lula ganó una elección que parecía perdida en gran parte porque hubo una campaña que apostó a movilizar a personas que la mayoría de los analistas daban por desmovilizadas. La economía y la experiencia cotidiana fueron centrales, pero no alcanzan para explicar la victoria. Rumbo al balotaje, con 80 años, Lula entendió que si no cambiaba perdía. Se puso la elección al hombro y transformó su manera de comunicarse y de movilizar”, dice.
En Estados Unidos, explica Waisgold, “los demócratas pusieron en el centro de sus campañas problemas tangibles de la vida cotidiana, especialmente el costo de vida, pero ganaron candidatos con perfiles muy diferentes, desde moderados hasta otros marcadamente progresistas”. Hay un punto que une las dos experiencias, del que debe tomar nota el peronismo. “No se trata solo de 'hablar de' un tema, sino de representar lo que decís y movilizar con eso”, explica la consultora.
¿Cómo se representa el metro cuadrado? Aun en medio de las guerras internas, en el peronismo hubo un acuerdo que sobrevoló y se cumplió en 2026: se decidió dejar a Milei frente al espejo y hablar de problemas concretos y de la microeconomía. Así se trabajó para poner en agenda desde el Congreso los temas de endeudamiento familiar, discapacidad y universidades, tres ejes que generaron acuerdos transversales con otros sectores de la oposición.
“El peronismo puso su mirada opositora, pero Milei no puede decir que le puso piedras en el camino. Es toda suya”, dicen en el massismo, donde aseguran que el año electoral llegará con “propuestas concretas” para resolver los problemas de la sociedad. La campaña que imagina Massa para el peronismo tiene un eje común con el mensaje de Talarico en Estados Unidos: mostrar que este modelo económico solo les sirve a los ultrarricos.
Algo similar piensa Kicillof. En la provincia de Buenos Aires dicen que los referentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) están en modo “escucha activa” en el territorio, recogiendo datos que les servirán para armar un diagnóstico y presentar propuestas concretas “para el metro cuadrado” en 2027, cuando Kicillof entre en modo candidato. Será entre abril y mayo.
“Hay que tener sensibilidad con la gente. El metro cuadrado es eso. Hay que hablar de los problemas que tiene la mayoría de las personas. Defender el humanismo”, dice Emilio Monzó, exdiputado que trabaja en el armado de un espacio peronista más ligado al centro.
Si el peronismo hablará del metro cuadrado, al Gobierno ese discurso se le hará cuesta arriba. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central revela una proyección del 30,4% para 2026, apenas un punto por debajo de 2025, con una economía casi técnicamente en recesión y aumento de la pobreza.
Mientras, el riesgo país terminó esta semana en 939 puntos y en el mercado crecen las dudas sobre la reelección de Milei, alimentadas por la derrota de Trump y la declaración elocuente que hizo la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), que puso un manto de dudas sobre la continuidad del respaldo financiero de la administración republicana. De todo tomó nota Patricia Bullrich, que aceleró en su proceso de diferenciación de Milei y ahora aprovecha cada oportunidad para marcarlo. En el Gobierno creen que en marzo se lanzará como candidata a presidenta por fuera de La Libertad Avanza.
En ese contexto, en el equipo libertario ya piensan en lo complejo que será articular un mensaje para la campaña 2027. Sin plata para inyectar en la economía ni gestión para vender, será “dificilísimo”, admiten los interlocutores de la Casa Rosada. Quedará la batalla cultural, que el progresismo promete ignorar para centrarse en el metro cuadrado.
El mensaje de León XIV
Tan atento como el Gobierno a no cometer errores está el peronismo en relación a la venida de León XIV. En las últimas horas hubo órdenes explícitas de dirigentes que trabajaron en la organización de la visita para evitar cualquier gesto o mensaje que pueda interpretarse como una utilización política de la prédica del sumo pontífice.
“Nosotros no tenemos que decir nada, todos callados. Hay que ser prudentes y dejar que hable el papa. Lo que diga va a ser lo suficientemente claro y potente”, pidió uno de los referentes sociales a las bases que reclamaban un señalamiento explícito sobre cómo el mensaje del papa se contrapone con la política libertaria. Los mensajes se harán oír una vez que León XIV haya abandonado el país.
Nadie quiere molestar al Vaticano. Por eso, la provincia de Buenos Aires se apuró en identificar a quienes pegaron carteles en Luján que mostraban a Kicillof junto al jefe de la Iglesia y lo saludaban como “el papa peronista”. El entorno del gobernador descubrió rápidamente que los responsables habían bajado de un automóvil Chevrolet Onix patente AD 664 LX que figura a nombre de un funcionario porteño. La maniobra fue levantada por libertarios para acusar al gobernador. Como intento de sacar ventaja, salió mal.
“El tema de la justicia social está en nuestro encuadre semántico, pero que lo diga la Iglesia”, repiten en el peronismo, que mostrará una postal amplia durante la misa en Luján. Estarán Kicillof, Massa y Máximo Kirchner.
A Milei, la visita al menos le dará un respiro. Serán tres días de clima de concordia y pacificación. El miércoles, cuando León XIV despegue rumbo a Perú, comenzará el recuento de daños.