La Corte Suprema de Justicia de Santa Fe terminó de abrirle la puerta a una nueva etapa. Rafael Gutiérrez, actual presidente del máximo tribunal, y Roberto Falistocco presentaron sus renuncias, con efecto a partir del 30 de noviembre, en la acordada de este martes.
La trastienda de la salida de Gutiérrez y Falistocco de la Corte
La decisión se formalizó en el Acuerdo de este martes, aunque ninguno de los dos magistrados había anticipado a sus pares que ese día pondría la firma definitiva. Había, sin embargo, señales suficientes para leer que la cuenta regresiva había entrado en su tramo final. Una de ellas era administrativa: la Caja de Jubilaciones de la provincia necesita entre 30 y 40 días para completar los trámites que permitan liquidar los haberes previsionales de diciembre. Para llegar a tiempo, esta semana aparecía como fecha límite.
La señal política más contundente había llegado casi dos semanas antes, el 14 de octubre. Durante una reunión interministerial, Pullaro habló de la transformación de la Justicia y dejó una frase que no pasó inadvertida: "En noviembre habrá seis de los siete miembros de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe nuevos".
El gobernador pronunció esa afirmación con seguridad cuando las renuncias de Gutiérrez y Falistocco todavía no estaban formalizadas. Lo que no había trascendido entonces era que, horas antes de aquella reunión, Gutiérrez había visitado a Pullaro en la Casa Gris y le había confirmado la fecha de su salida. El anuncio público del mandatario se apoyaba en una conversación que ya había despejado una de las últimas incógnitas del recambio.
Una salida con calendario propio
Las dos renuncias se inscriben en un proceso que lleva meses y que tuvo sus propios tiempos, tensiones y negociaciones. Ambos magistrados reunían los requisitos para acceder a la jubilación, aunque sus situaciones administrativas no eran idénticas. Gutiérrez tenía el trámite previsional concluido desde hacía tiempo, después de haberlo iniciado en 2011. Falistocco, en cambio, recibió recientemente la confirmación formal de la Caja de Jubilaciones de que cumplía con la edad y los años de aportes necesarios.
El plazo elegido despeja también la incertidumbre sobre la transición. La previsión es que no haya una espera prolongada entre las salidas y las nuevas incorporaciones: Jorgelina Genghini y Aldo Alurralde ya tienen sus nombramientos aprobados y podrían asumir a los pocos días de quedar vacantes los cargos. El antecedente inmediato es el de Diego Maciel, que reemplazó a Eduardo Spuler y se incorporó al tribunal pocos días hábiles después de la salida de su antecesor.
Quedan, además, cuatro acuerdos de la Corte antes de fin de año. Uno de los asuntos centrales será la elección de la presidencia para 2027, que, de acuerdo con las previsiones actuales, recaería en Daniel Erbetta. El movimiento tendrá un valor adicional: Erbetta será el único integrante que permanezca de la conformación anterior cuando se complete el recambio.
La batalla que empezó antes de las renuncias
La renovación de la Corte se explica formalmente por la edad de sus integrantes y por el calendario jubilatorio. Sin embargo, desde el inicio de su gestión, Pullaro buscó modificar la composición de un tribunal cuyos principales referentes habían construido posiciones de poder hiperconcentrado durante más de tres décadas.
El gobernador encontró una oportunidad para acelerar ese proceso en el cambio constitucional de 2025. La nueva Constitución santafesina incorporó el límite de 75 años para los integrantes de la Corte, una modificación que atravesó la discusión sobre la continuidad de los ministros históricos y sumó la presión de todo el arco político sobre quienes debían abandonar sus cargos.
La estrategia de Pullaro combinó esa discusión con la definición anticipada de los reemplazos. En febrero, la Asamblea Legislativa aprobó los pliegos de Diego Maciel, Aldo Alurralde y Jorgelina Genghini. El Gobierno consiguió así que las designaciones estuvieran resueltas antes de que se produjeran todas las vacantes, una decisión que generó malestar en Gutiérrez, quien cuestionó que se convalidaran los nombres sin que los cargos estuvieran formalmente disponibles.
El orden de los movimientos fue significativo. María Angélica Gastaldi y Mario Netri habían anunciado sus salidas con varios meses de anticipación y fueron reemplazados por Jorge Baclini y Margarita Zabalza. Luego llegó la renuncia de Spuler, efectiva el 1 de septiembre, después de más de 25 años en el tribunal. Su lugar lo ocupó Maciel, un dirigente con trayectoria en el Senado y estrecha relación política con Felipe Michlig, uno de los principales armadores del oficialismo.
Con aquellas incorporaciones, la mayoría histórica comenzó a perder consistencia. Baclini, Zabalza y Rubén Weder modificaron el mapa interno de la Corte, mientras Erbetta quedó como una figura de continuidad en una integración cada vez más distante de la anterior. Las diferencias no fueron solamente de nombres: también se expresaron en decisiones concretas, como el fallo sobre el régimen previsional impulsado por Pullaro, en el que Gutiérrez, Falistocco, Spuler y Weder conformaron la mayoría contraria al criterio del Gobierno, mientras Baclini, Zabalza y Erbetta quedaron en minoría.
Ese antecedente mostró que la disputa no era una cuestión de protocolo ni de renovación generacional. La composición del tribunal tenía consecuencias sobre decisiones de alto impacto para la administración provincial y sobre la relación entre los poderes del Estado. El recambio permitiría modificar esa correlación, aunque no supone por sí mismo que los nuevos ministros vayan a responder de manera automática a las preferencias del Ejecutivo.
Gutiérrez, el presidente que administró el poder judicial
Rafael Gutiérrez cierra una extensa carrera en el Poder Judicial santafesino, con más de cinco décadas de trayectoria y alrededor de 26 años en la Corte. Llegó al máximo tribunal en 2000, durante la segunda gobernación de Carlos Reutemann, y se convirtió en uno de sus referentes más influyentes. Fue presidente en numerosas oportunidades y volvió a ocupar ese cargo en 2026, en el último tramo de su permanencia.
Su poder excedió la función jurisdiccional. Gutiérrez construyó vínculos con los distintos sectores del sistema judicial y tuvo un papel central en la defensa de los intereses institucionales y salariales de la Justicia provincial.
Su enfrentamiento con Pullaro se hizo más visible a medida que avanzó la discusión por las renuncias y los reemplazos. La aprobación anticipada de los pliegos de sus sucesores fue uno de los puntos de fricción. Gutiérrez llegó a sostener públicamente que no conocía a los candidatos propuestos, una manera de marcar distancia respecto del proceso de renovación.
Falistocco, 35 años en el máximo tribunal
Roberto Falistocco se despide después de 35 años como integrante de la Corte. Su trayectoria atravesó distintas etapas de la política santafesina y lo convirtió en otro de los nombres centrales de la estructura judicial que Pullaro buscó renovar.
Falistocco había anticipado su intención de retirarse en noviembre de 2026, aunque durante octubre todavía se manejaban distintas fechas para formalizar la decisión. La confirmación de que reunía las condiciones previsionales necesarias despejó el último obstáculo administrativo. Con su renuncia, se cierra una de las trayectorias más extensas de la Corte santafesina.
Los que llegan: una jueza de Rosario y un juez federal del norte
Las vacantes serán ocupadas por Jorgelina Genghini y Aldo Alurralde, dos perfiles diferentes que aportan experiencia judicial y anclajes territoriales distintos. Sus pliegos fueron aprobados por la Asamblea Legislativa en febrero, junto con el de Maciel, y sus incorporaciones completarán el recambio de los tres ministros que dejaron el tribunal durante 2026.