GOBIERNO

Embajadas y vuelos privados, un cóctel explosivo que preocupa a la cancillería

El uso de taxis aéreos contrasta con la lógica rutina de los vuelos comerciales para las representaciones diplomáticas.

La utilización de vuelos privados por parte de quienes están a cargo de las embajadas argentinas en el exterior empieza a transformarse en un asunto que pone la lupa sobre las representaciones diplomáticas y la cancillería.

Las autoridades de las embajadas que se trasladan a Buenos Aires y regresan a sus destinos tienen como norma utilizar vuelos comerciales para sus periplos. Lo mismo sucede para otros viajes que requieran sus tareas dentro del territorio nacional.

Sin embargo, quienes observan de cerca los movimientos de las embajadas argentinas apuntan que los vuelos de línea no parecen ser la opción habitual en muchos casos. Los vuelos en aeronaves privadas empiezan a generar rumores en los pasillos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

No se trata solo de la ruptura de una costumbre afincada en la rutina, sino en cuestiones que atañen al rubro presupuestario. El elevado costo de los taxis aéreos abre interrogantes sobre el origen de los recursos para solventar dichos vuelos.

Sin deslizar nombres propios, en el mundillo diplomático empieza a elevarse el tono de preocupación por los rumores que, en algunos casos, hay quienes arriesgan que pueden convertirse en denuncias.

Axel Kicillof junto a Verónica Magario
Lucila Crexell, senadora de Neuquén. Candidata del Gobierno a la Unesco. 

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