Con la finalización del Mundial, la política inicia su camino definitivo a la elección de 2027. Con el objetivo de convertirse en el candidato a presidente del peronismo, Axel Kicillof encara un segundo semestre mucho más intenso, con varios desafíos políticos por delante.
Tiene por delante también las presiones cada vez más intensas para que este año se completen las vacantes de la Suprema Corte bonaerense. Y, sobre todo, deberá avanzar en las definiciones respecto de cómo se votará el año que viene en la provincia de Buenos Aires. Una decisión política que requiere de tender puentes de dialogo con el kirchnerismo, hoy totalmente rotos.
La aceleración de Axel Kicillof
El gobernador y sus laderos vienen repitiendo hasta el cansancio que este año es el de “construcción de una alternativa política”, y que el momento de las candidaturas llegará en 2027. La aceleración en el segundo semestre responde a la necesidad de llegar al año electoral con mayor músculo político.
Como contó Letra P, el gobernador prepara un posible viaje a China durante noviembre, algo que sucedería siempre y cuando no se superponga la fecha con la llegada del Papa León XIV a la Argentina. Kicillof, que ya tuvo una foto con el Papa Francisco en el Vaticano, también quiere una con el nuevo sumo pontífice, pero en Argentina.
En agenda están también dos eventos de su propio espacio político: uno, el lanzamiento del MDF Juventudes que se suspendió por la muerte del Indio Solari; el otro, la presentación del MDF Deportes, que ya estaba prevista para después del Mundial.
El desafío de delinear una estrategia electoral
Con el correr del semestre Kicillof deberá comenzar a delinear la estrategia electoral que va a desplegar el año próximo. En la provincia de Buenos Aires hay incertidumbre respecto de cómo se votará y tanto internamente como otros sectores políticos presionan para que la discusión no llegue a darse avanzado el año que viene como pasó en 2025.
El gobernador aguarda en primer término a que el Congreso defina la reforma electoral, especialmente en cuanto a la eliminación o no de las PASO, una herramienta que Kicillof espera que se mantenga, tanto para definir la candidatura presidencial, como para definir su sucesión en Buenos Aires. Por ahora no hay plan B si La Libertad Avanza logra su objetivo de eliminarlas.
Máximo Kirchner y Axel Kicillof, otra vez a la Plaza por separado.
A partir de esa definición Buenos Aires deberá establecer la forma de votación, si se mantiene la boleta tradicional o si se pliega a la boleta única, si se desdobla o no, y a partir de eso, la modificación de los plazos electorales, para los que ya hay una recomendación de la Junta Electoral. Pero nada de eso podrá avanzar si no empiezan a tenderse puentes de diálogo con los diferentes sectores peronistas, especialmente con el kircherismo.
La Suprema Corte bonaerense no puede esperar
Otro de los temas complejos que Kicillof debe abordar es la cobertura de las vacantes de la Suprema Corte bonaerense. El ministro de Justicia de la provincia, Juan Martín Mena, un hombre de Cristina Fernández de Kirchner, dijo en reiteradas ocasiones que debe darse antes de fin de año y hay presiones desde todos los espacios políticos. Incluso desde la Corte.
El presidente del máximo tribunal, Sergio Torres, armó a fines de abril un acto institucional para pedirle al gobernador y a la Legislatura la cobertura urgente de las cuatro vacantes del tribunal, una movida sin precedentes en la provincia. Lo apoyaron la Asociación Judicial Bonaerense, el Colegio de Abogados y el Colegio de Magistrados.
Para el gobernador, esos cuatro cargos son la última gran prenda de negociación de su gestión y buscará el mejor acuerdo posible con los tiempos a su conveniencia.