Aunque los ojos de la política de Santa Fe estén posados en la Convención reformadora, la rosca electoral de cara a las elecciones de octubre en las que la provincia elegirá nueve diputados no para. Ahora, el PRO avisó que quiere ir a las urnas con la marca de Unidos y a Germana Figueroa Casas segunda en la lista.
Qué quiere el PRO de Santa Fe
“¿Cómo no vamos a armar nada?”, se preguntan en la cúpula del macrismo santafesino cuando hablan sobre las elecciones de octubre. Creen que la única forma de que la polarización entre La Libertad Avanza y el peronismo no los fagocite es que Unidos para Cambiar Santa Fe haga su debut en la arena nacional y presente una lista de candidatos a diputados nacionales. “Unidos es con todos”, aclaran, dando a entender que quieren también al socialismo adentro para que no sea un último baile de Juntos por el Cambio.
El cálculo que sobrevuela el análisis se cae de maduro: si es una elección en la que se espera que las terceras vías cosechen pocos votos por la competencia de dos tanques electorales, mejor juntar toda la oferta que excede a la polarización en una sola lista. Aunar todos esos intereses no es tarea fácil, requiere de gestos de generosidad y en el PRO lo saben. Por eso, no pretenden encabezar sino quedarse con el segundo lugar de la lista. Prefieren que el primer postulante sea alguien radical, puesto por Maximiliano Pullaro.
El macrismo santafesino entiende que le corresponde el segundo lugar porque es el partido que más bancas pone en juego, y ese criterio sólo cede ante el liderazgo del gobernador, al que imaginan participando en la campaña con un discurso provincial que ponga en valor su gestión. Son tres los amarillos que terminan su mandato: Germana Figueroa Casas, Luciano Laspina y Gabriel Chumpitaz. Por distintas razones, los últimos dos no fichan en Unidos y buscarán su destino de otra manera. Figueroa Casas, por el contrario, es la candidata que promueve la tropa de Gisela Scaglia.
Cautela en la Casa Gris
Aunque no descartan la opción de darle rodaje nacional a Unidos, en la Casa Gris son cautelosos al opinar y enumeran antes una serie de obstáculos a superar. El radicalismo santafesino pone en juego dos bancas pero solo una, la de Melina Giorgi, es pullarista paladar negro. Lógicamente, hay un deseo de mantener ese escaño, pero no parecen estar dispuestos a arriesgar de más. Lo adelantó Letra P: cerca de Pullaro quieren esperar a ver cómo sigue el vínculo de Javier Milei con los gobernadores, especialmente los radicales, para tomar una decisión.
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Maximiliano Pullaro quiere esperar a ver cómo sigue el vínculo entre Javier Milei y los gobernadores radicales antes de decidir qué hacer en las elecciones nacionales.
El primer obstáculo que señalan es la falta de un candidato radical con peso propio para encabezar esa lista. Gustavo Puccini y Lisandro Enrico -ministros de Desarrollo Productivo y de Obras Públicas, respectivamente- son nombres que se repiten, pero en la Casa Gris los descartan por más de una razón: cumplen un rol importante en la gestión, una derrota sería leída como del gobierno y, en el caso de Enrico, su discurso duro en contra de la Casa Rosada por el freno a la obra pública lo hace un candidato casi de guerra contra La Libertad Avanza, un escenario que se quiere evitar.
Cómo convencer al socialismo
El otro obstáculo surge de las expectativas humildes que comparten todos los actores de Unidos: ninguno cree que la alianza pueda obtener más de dos bancas en la cámara baja. Obtener tres sería una hazaña. En el escenario que se plantea, el tercer lugar de la lista sería para el socialismo, que pone en juego el escaño de Mónica Fein. “¿Cómo los convencemos de que jueguen con nosotros así?”, se preguntó, retórico, un operador que habla con Pullaro.
En cualquier negociación, el partido de la rosa impondrá su interés en que la exintendenta de Rosario renueve su banca. De todos los nombres en danza, el de Fein es sin dudas el más conocido, por lo que no es una carta menor. ¿Podría el socialismo apalancarse en eso para pedir el primer lugar? Sí, pero el PRO avisó que no aceptaría participar de una lista liderada por alguien del PS. Lógico, como el segundo lugar sería para un radical, les quedaría el tercer casillero de la nómina, con muchas chances de quedarse afuera.
El problema no solo es de reparto, sino también de discurso: ¿Cómo aunar la oposición rabiosa a Milei que hace el socialismo con el juego “toco y me voy” de Pullaro y con el cuasi oficialismo del PRO? Concebir un relato con esos ingredientes es una alquimia más que difícil. Un recurso es darle luz al santafesinismo, realzar los valores locales frente al centralismo porteño. La estrategia sirve solo si Pullaro, el principal elector de Unidos, se pone al frente. ¿Lo hará? “Maxi, si juega, juega a fondo. Nunca lo vi jugar a medias”, avisó uno de los funcionarios que más lo conoce.