Todo va camino a que la interna del peronismo tenga un capítulo en Tucumán. Osvaldo Jaldo anunció que buscará otro mandato como gobernador, y Juan Manzur y Pablo Yedlin empezaron a trabajar en una lista para enfrentarlo. El PJ del Jardín de la República juega sobrado porque cree que la oposición se dividirá en cuatro.
Tucumán fue la primera provincia en anunciar su cronograma electoral 2027. A contramano de lo que quiere la Casa Rosada, Jaldo fijó las elecciones el 9 de mayo en esa provincia del Norte Grande. No es la primera movida del gobernador que busca marcar diferencias con Javier Milei: también avisó que bancará las PASO y una de sus senadores no quiso votar el proyecto de ley de tierras.
Sin embargo, su bloque ayudó al oficialismo libertario en algunos de los debates clave en el Congreso. Uno de esas votaciones sirvió para salvar (momentáneamente) a Manuel Adorni. Por eso, Manzur y Yedlin creen que es un alejamiento calculado y que, en lo importante, Jaldo seguirá siendo colaboracionista.
El cálculo de Juan Manzur y Pablo Yedlin
El operativo está en marcha. El senador y el diputado empezaron a caminar la provincia y activaron la estructura que les responde para presentar listas en todos los municipios. Saben que no será fácil ya que Jaldo maneja el aparato estatal, lo que le asegura los recursos necesarios, pero no quieren quedarse de brazos cruzados o, peor, acordar con el gobernador y que todo termine roto como en 2025. “No tiene nada para darnos y, además, ya faltó a su palabra una vez”, clausuran la posibilidad en el espacio peronista.
Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán, junto a Javier Milei y Karina Milei.
Hay una lectura que surge de encuestas que se conocen en Tucumán y que anima al manzurismo. Por su apoyo a Milei, Jaldo habría perdido la mayoría de los votos que le permitieron ser gobernador en 2023. Un estudio de la consultora tucumana Épica arrojó que el gobernador solo retiene el 14% del electorado que lo eligió en esa ocasión y que la mayoría que se le fugó, lo hizo a otras opciones opositoras a La Libertad Avanza. En esa pecera quieren pescar Manzur y Yedlin.
El otro factor que alienta la disputa es la dispersión opositora. Con Lisandro Catalán ya lanzado como candidato libertario, en el peronismo esperan que haya otros tres postulantes que disputen ese electorado. Miran a Mariano Campero, el radical con peluca que tiene que mantener el control sobre Yerba Buena y que Catalán no quiere en su armado, aunque responde a Patricia Bullrich.
También creen que el entorno de Jaldo azuzará al libertario blue Ricardo Bussi y al excandidato a gobernador de Juntos por el CambioRoberto Sánchez para que aporten a esa dispersión.
La guerra del peronismo de Tucumán
El vínculo entre el eje Manzur-Jaldo está roto hace ya tiempo. Se notó en 2021, cuando el exministro de Salud aún era gobernador. Esa vez, el peronismo fue a una PASO inédita que enfrentó a Jaldo, que fue candidato a diputado y llevó a Juan Antonio Ruiz Olivares como candidato a senador, con Manzur, que fue postulante a senador suplente de Yedlin y llevó a Rossana Chahla, la intendenta de la capital, para la cámara baja. “Fue la única interna que hubo entre los dos sectores y la ganamos por cien mil votos”, se ufanan en el manzurismo.
Tras esa victoria, Manzur se fue a ser jefe de gabinete de Alberto Fernández y volvió cuando era hora de cerrar listas para 2023. Sin la posibilidad de ser reelecto, intentó ser candidato a vicegobernador de Jaldo, pero la Corte Suprema no lo dejó y volvió al llano.
Sin embargo, la época de tregua con su enemigo íntimo le permitió poner a Yedlin al frente de la lista de candidatos a diputados de Sergio Massa, secundado por una jaldista. Así, Yedlin ganó la banca, se fue a la cámara baja y le liberó el escaño en el Senado a Manzur, que aún era su suplente.
Otros tiempos: Juan Manzur junto a Osvaldo Jaldo.
Con Jaldo ya en funciones como gobernador, el vínculo no paró de resquebrajarse. Manzur y Yedlin nunca aprobaron el colaboracionismo de su exsocio, que tardó solo dos meses en mandar a romper el bloque de Unión por la Patria y armar rancho aparte con tres diputados propios para ayudar a la Casa Rosada. Cuando todo pintaba para una ruptura, hubo acuerdo en 2025 en torno a intercalar candidatos en la nómina.
Así, Jaldo fue candidato testimonial y debajo suyo ubicó a una propia como Gladys Medina y al kirchnerista Javier Noguera. Lograron dos bancas, con lo que cada espacio se llevó una. Sin embargo, un mes antes de que asumieran, el gobernador anunció que Noguera iría a su bloque, Independencia, y no a Unión por la Patria. En el manzurismo siempre sospecharon que tomó esa decisión para asegurar los recursos de Tafí Viejo, el municipio que gobernó Noguera y hoy gobierna su esposa, Alejandra Rodríguez.
La única salida de unidad para el peronismo
Esa ruptura en 2025 fue la gota que colmó el vaso del manzurismo. Hoy no confían en Jaldo ni creen que tenga algo interesantes para ofrecerles, por lo que están decididos a jugarle en contra. No solo porque creen que pueden obtener un buen rédito en las elecciones provinciales, sino también que necesitan posicionarse de cara al cierre de listas nacionales, cuando Tucumán elija cinco diputados y tres senadores. Allí, el manzurismo se mueve en línea con el kirchnerismo y Massa, por lo que necesitan apuntalar la lapicera con votos para reducir al mínimo la influencia de Jaldo.
La postal de Juan Manzur candidato puede repetirse en 2027.
Sin embargo, la unidad no está descartada. La condición de Manzur y Yedlin es clara: Jaldo no puede ser el candidato de todo el peronismo. “Incluso si el candidato es Miguel Acevedo, podemos ir juntos”. Que el gobernador se baje en pos de la unidad es una utopía, pero en el entorno del diputado y el senador creen que puede haber un fallo la Corte Suprema que declare inconstitucional el artículo de la Constitución provincial que le permite a Jaldo ser otra candidato a gobernador habiendo tenido ya un mandato allí y otros dos previos consecutivos de vice.
“Son 16 años con su cara en las boletas”, dicen en el manzurismo. La jurisprudencia de la Corte en casos similares como el de San Juan y Río Negro los ilusiona. Por ahora, sin embargo, no piensan en hacer ellos la presentación judicial, que es la misma norma constitucional que le permitió a Manzur hacer lo mismo que quiere hacer Jaldo ahora. Sin embargo, no pierden esperanza. “Alguien en la oposición lo va a presentar”, aseguran.