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TEMPORADA DE ROSCA

El peronismo de Chubut apuesta a zanjar la grieta interna con la calculadora en la mano

En un escenario de tercios, el PJ necesita reencontrarse con los sectores que jugaron por afuera en 2025. Actores clave y el sendero para saltar las reyertas.

“Unidad hasta que duela” podría ser la nueva vieja fórmula que el peronismo de Chubut se propone ensayar de cara a las elecciones del año que viene, cuando la provincia deberá votar quién la gobernará hasta 2031 y quiénes se sentarán en la Legislatura y en las bancas del Congreso, incluidas las tres del Senado.

Derrotado en 2023 tras 20 años en el poder y fracturado en 2025 por una escisión que dividió su caudal electoral, ahora hay sectores del panperonismo que apelan justamente al resultado de octubre pasado para agitar la zanahoria de un triunfo que les permita retornar al gobierno provincial el año próximo.

La explicación es matemática pura. En los comicios legislativos del año pasado, que pusieron en juego dos escaños en la Cámara de Diputados, el peronismo, con el sello del Frente Unidos Podemos, logró casi 88.000 votos y salió segundo a apenas 1500 sufragios de La Libertad Avanza. El asunto son los 34.000 votos que reunió La fuerza del trabajo chubutense, el armado que el dirigente mercantil Alfredo Béliz pergeñó con una veintena de gremios y deshidrató la cosecha justicialista. En el PJ acusan al oficialismo de haber metido la cola para favorecer aquella ruptura que sigue hasta hoy.

Quiénes juegan en Chubut

El peronismo de la provincia que gobierna Ignacio Torres tiene tres figuras que serán claves para las definiciones del año próximo y alternan las recorridas en suelo chubutense con los pasillos del Congreso: el senador Carlos Linares y los diputados Juan Pablo Luque y José Glinski. En estos días, son las voces que se cruzan con el gobierno chubutense por la cesión de los bienes que YPF le traspasó a la provincia tras su salida.

Luque fue el último candidato a gobernador y encabezó la lista a la cámara baja en 2025. Por eso, en el PJ, donde comparte su liderazgo con Linares y con el titular del partido, Gustavo Fita, lo consideran el candidato natural para pelear en 2027.

Sin embargo, el único dirigente lanzado para esa carrera es Dante Bowen. El intendente de Dolavon ya manifestó su voluntad de cara a 2027, luego de haber perdido por una uña la interna partidaria para definir la candidatura del año pasado.

Como Linares y Luque, Glinski es un dirigente de Comodoro Rivadavia, bastión del peronismo y principal ciudad de la provincia. Sin embargo, cerca del diputado prefieren poner la lupa en el armado antes que en las candidaturas y aceitar el diálogo con todos los sectores dentro y también fuera del PJ; sin perder de vista que le tocará competir en el lugar "donde favorezca al triunfo del peronismo".

El objetivo es sanar la fisura con Béliz y sus socios, donde aparecen figuras de peso como Jorge Taboada, de Camioneros, y los mellizos Ricardo y Gustavo Sastre, que tienen su bastión en Puerto Madryn, la tercera ciudad chubutense en términos de peso electoral, casi a la par de Trelew.

La mesa de negociaciones del peronismo

La grieta parece irreconciliable. Como contó este medio meses atrás, Fita calificó a Béliz y a Sastre de haber sido “serviles” con el gobernador cuando dividieron la oferta peronista. Con todo, hay voces que resaltan un contraste que consideran esencial entre los comicios de 2025 y los del año próximo: el menú de casilleros en juego.

En octubre pasado, sólo había chances de pelear por una banca en la cámara baja, la que consiguió finalmente Luque. En 2027, la disputa incluye el Poder Ejecutivo provincial y las candidaturas para la Legislatura, para Diputados y para el Senado. Aunque las versiones que circulan en la provincia hablan de que se votará en abril o en agosto, en elecciones desacopladas del calendario nacional, sea cual fuere la fecha que defina Nacho Torres la mesa de negociaciones en el peronismo será la misma para rosquear cargos provinciales y nacionales.

Ese pozo acumulado de candidaturas puede ensanchar las posibilidades de hacer lugar para todas las tribus. El desafío parece complejo, en virtud de que las diferencias locales están atravesadas también por la interna del peronismo a nivel nacional, que tiene como parteaguas a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y la disputa con Axel Kicillof.

Acercamientos y obstáculos

En ese contexto, sectores del peronismo chubutense sostienen que hay que contemplar las expectativas de todas las tribus y apostar al diálogo. En esa línea, ponen como ejemplo el acercamiento entre Luque y Béliz de abril último.

A la hora de acercar posiciones, el hueso más duro de roer parecen ser los hermanos Sastre. La reunión que Linares mantuvo en marzo con el intendente de Madryn despertó especulaciones de todo tipo, pero los repetidos actos de gestión que el mellizo comparte con el gobernador chubutense enfrían las expectativas en el PJ.

Con todo, el escenario está abierto y hay quienes no pierden la esperanza de que la balanza se puede inclinar para el lado de la unidad, aunque sea sobre la hora. Mientras el escenario de tercios se mantenga vivo en la provincia, el peronismo se ata a esa posibilidad.

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