John Walker es una de las primeras personas a las que ha abrazado Toto Caputo en sus recientes visitas a Córdoba. Lo hacía como socio en un fondo común de inversión, lo hace aún como ministro de Economía del gobierno de Javier Milei.
Fue vicepresidente de la Bolsa de Comercio y habla el mismo idioma que LLA y cree que Milei evitó el caos. Qué tiene en la cabeza y qué le sugiere al ministro.
John Walker es una de las primeras personas a las que ha abrazado Toto Caputo en sus recientes visitas a Córdoba. Lo hacía como socio en un fondo común de inversión, lo hace aún como ministro de Economía del gobierno de Javier Milei.
En cada ocasión comparten momentos en privado y en público. Cafés, sin más participantes ni testigos. Sonrisas, en mesas cuidadosamente diseñadas por la Bolsa de Comercio para las exposiciones del funcionario en sus ciclos de coyuntura.
Walker y Caputo mantienen un vínculo fluido, que no definen como amistad, acaso por razones geográficas. Pero, aliados en proyectos desde hace años, uno oficia como buen intérprete de las decisiones políticas que toma el otro.
La presencia del empresario cordobés opera también como garantía para cada invitación al ministro, no muy acostumbrado a moverse de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Lo aprovecha el Círculo Rojo mediterráneo, siempre atento al exministro de Finanzas de Mauricio Macri, por años el más venerado funcionario.
Bisnieto de escoceses llegados a Argentina al inicio de la Primera Guerra Mundial, su apellido despierta atención en corrillos. Hasta hoy aclara que no tiene vínculo alguno con la familia propietaria de una celebérrima marca de whisky.
Contador público, recibido en la Universidad Nacional de Córdoba, con un MBA por la Escuela de Negocios McCombs de la Universidad de Texas, a sus 48 años Walker acumula sólida experiencia en el mundo bolsista, particularmente en las finanzas corporativas con fondos de capital privado.
Buena parte de ese trayecto lo realizó en México, donde se radicó por 13 años. A su vuelta, en 2016, se sumó a Dracma, una de las grandes sociedades de bolsa de la provincia, redefinidas como agentes de liquidación y compensación.
Ubicada en un estratégico polo empresarial al norte de la ciudad, Dracma se define como una empresa “de servicios financieros con foco en la estructuración y colocación de obligaciones negociables y financiamiento privado para el mercado regional”. Como tal, ofrece “asesoramiento y soluciones a las necesidades financieras para personas y empresas, incluyendo inversiones en mercados locales e internacionales, así como financiamiento a través del mercado de capitales”.
Entre sus clientes, además de firmas privadas de variaros rubros, destacan el Gobierno de Córdoba, gobiernos municipales y la UNC.
Nacida en 2006, Dracma es una de las dos grandes sociedades de Bolsa en Córdoba. En su diversidad de acciones ha incluido construcciones de edificios y centros comerciales. Fondos de inversión y ladrillos como opciones para la atávica desconfianza argentina.
A poco de la llegada de Walker, la firma padeció el cisma de sus socios fundadores. Hernán López Villagra y Gustavo Trebucq, cuñados, atravesaron una separación que incluyó polémicas y sospechas.
El primero de ellos conservó la marca, procediendo a renovar su equipo y profundizando la vía bursátil. El segundo armó otra financiera, con la que corrió peor suerte. Años después sigue afrontando causas legales por estafas en ventas de lotes pertenecientes al Estado y lavado de activos. Condenado a prisión, sigue interponiendo recursos para evitar la cárcel.
Sobre esa fractura, Walker edificó un ascenso que lo llevó a ser vicepresidente y luego socio en el relanzamiento de Dracma como “Agente de Administración de Productos de Inversión Colectiva de Fondos Comunes de Inversión”, en diciembre de 2024.
Walker y Caputo iniciaron una relación comercial en diciembre de 2022, producto de la alianza de Dracma con la consultora Anker, sociedad entre Toto y Santiago Bausili -exsecretario de Finanzas de Caputo, hoy presidente del Banco Central- para lanzar un fondo común de inversión.
Este fondo presentaba como target a “empresas cordobesas y a inversores institucionales (como cajas profesionales o compañías de seguro) tanto de Córdoba como del interior del país”.
“Empresas e instituciones tienen un montón de pesos que tienen que estar colocados. En un contexto de altas tasas de interés, inflación y dólar volátil, el manejo profesional de esos pesos es particularmente importante”, declaraba entonces “el Messi de las finanzas”.
A la hora de presentar en público la sociedad, ambas firmas destacaban el valor de la información con que contaban para brindar asesoramiento financiero. Particularmente Caputo y Bausili, “que pasaron por el sector público y conocen la forma en que allí se toman las decisiones”.
Información calificada, concepto que exuda eufemismo, y vínculos influyentes son condiciones que demandan los jugadores financieros. Especialmente en Córdoba, donde el mercado bursátil parece pequeño en relación al volumen de su economía.
Ya vicepresidente de la Bolsa de Comercio, Walker resalta con luz propia en ese universo. Su agenda incluye a funcionarios, empresarios y autoridades educativas. Asociados destacan que se mueve con familiaridad por dependencias oficiales.
En notas puntuales que brinda repite valoraciones positivas sobre las medidas económicas que toma el gobierno nacional, desde el nuevo blanqueo, conocido como plan de reparación histórica de los ahorros, hasta el aflojamiento de la presión fiscal.
Aunque admite que la gestión libertaria se ha concentrado en la estabilidad de la macroeconomía y le resta enfocarse en la micro, sostiene que hay una recuperación económica en marcha, que llegaría al 6%, basada en un restablecimiento de la confianza en el país.
Para ello, sostiene, ha resultado fundamental que Milei “haya hecho los deberes” con el ancla fiscal: cortar la emisión para financiar el gasto público, controlar la inflación y estabilizar el valor del dólar. Todo ello, concede, a partir de un retraimiento del Estado.
“Se está creando un clima para que los propios argentinos podamos financiar nuestros proyectos. Para traer la plata de afuera. Para eso está el mercado de capitales, con 14 millones de cuentas. Sectores que tienen excedentes de ahorros lo pueden prestar para financiar proyectos”, explica el asesor de esos sectores en entrevista con Canal 10.
Desde hace años, Walker prodiga críticas a las gestiones peronistas, a las que rotula de populistas. Congruentemente, entiende que el plan de motosierra y shock que aplicó el tándem Caputo–Milei evitó una catástrofe hiperinflacionaria.
Con similar énfasis sugiere revisar el modelo industrial vigente, ajustándolo a las posibilidades competitivas del país. “Hay que ver en qué somos competitivos. Hay muchas industrias que no son competitivas. Si querés fabricar autos y le querés competir a China, China lo va a hacer mejor, a menor costo. Igual con la industria textil. Sí tienen ventaja competitiva la minería, energía, gas, agro”, remarca en la misma nota.
En la continuidad de su reflexión recorre los ejes sobre los que el gobierno nacional discute ya con gobernadores. “La matriz industrial que el peronismo trazó a mitad del siglo pasado nos ha vuelto la economía más cerrada del mundo y la más cara fiscalmente. Para darles la posibilidad de competir a nuestras industrias hay que bajarles impuestos. Hay que bajar el costo argentino. Lo que pagamos en Córdoba por Ingresos Brutos es una locura. También lo que pagamos por tasas municipales”, enhebra.
El concepto de costo linkea con el de riesgo, el mismo con el que, en nota con Infonegocios, explicaba cuáles eran los objetos de búsqueda de los inversores a los que asesoraba. “La gente busca productos dolarizados, que no tengan riesgo argentino. O sea, fondos que tienen, en su cartera de inversión, activos de otros países. La gente de alto poder adquisitivo de la Argentina no quiere saber más nada con Argentina”, afirmaba, promediando el gobierno de Alberto Fernández.
Cuatro años después, cree que esos mismos inversores deben salir de posiciones especulativas para apostar por una economía que, aún con sobresaltos, ofrece un peso revalorizado, inflación controlada y estabilidad macroeconómica, gracias a un gobierno que “no usa el dólar como ancla inflacionaria”.