El autor se pregunta qué pasará de aquí en más en el proceso abierto por la captura de Nicolás Maduro. "No hay, por ahora, nada que celebrar", advierte.
Fuera de Venezuela, los festejos. Dentro, una transición sin certezas.
El depuesto presidente de Venezuela,Nicolás Maduro, ya está declarando en el juzgado del distrito Sur de Nueva York. Seguramente será condenado a prisión perpetua. Quizás, como su colega narcotraficante de Honduras, el exmandatario Julio Orlando Hernández, que fue condenado a 45 años en el mismo juzgado, luego sea indultado por Donald Trump.
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El “virrey” designado -el secretario de Estado, Marco Rubio- habla amistosamente con la sucesora de Maduro -la vicepresidenta Delcy Rodriguez, quien fue advertida por el presidente Trump de que, en caso de “no hacer lo que se le indicara”, le podría ir "peor que a Maduro”.
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Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela.
No hay ninguna referencia a la democracia, elecciones ni vigencia de los Derechos Humanos.
Se habla vagamente de una “transición” y explícitamente de que el petróleo venezolano será administrado por las compañías norteamericanas que la Casa Blanca indique.
Mientras tanto, la diáspora de nueve millones de venezolanos celebra, fuera de su Patria, con la esperanza de un pronto retorno.
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Vebeziolanos residentes en Argentina celebran el derrocamiento de Nicolás Maduro.
Venezuela, imperio del miedo
Los habitantes dentro de Venezuela sólo salen a la calle para hacer largas colas en los supermercados para abastecerse de los pocos productos disponibles. Reina el miedo, porque los llamados “colectivos” -bandas parapoliciales que circulan por los barrios- siguen exhibiendo sus armas y la impunidad que han gozado por muchos años.
No hay, todavía, nada que celebrar.
Sí se ven en las calles columnas de empleados públicos, a quienes se les obliga a manifestar para “exigir la libertad del presidente Maduro”.
Los democráticamente electos el 27 de julio de 2024, Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, no pueden salir del exilio y/o la clandestinidad, y su opinión no cuenta para nada.
Curiosa transición…
Un primer paso necesario para la "transición segura" en Venezuela
Sin prisa pero sin pausa, deberían aparecer las señales que alimenten las genuinas esperanzas postergadas por 26 años.
La primera debería ser la liberación de los más de mil prisioneros políticos que siguen en las cárceles de la dictadura.
Este solo gesto serviría para indicar que se avanza en el sentido correcto.
Tengamos una “paciencia militante” para acompañar un proceso que será complejo y que requerirá mucha grandeza para evitar derramamientos de sangre.
Dios ilumine a los responsables de “hacer camino al andar”.