ELECCIONES 2023

Chubut: Torres agita el Riesgo Milei en un camino de espinas hacia octubre

El gobernador electo hace campaña por Bullrich para que JxC no quede tercero en la provincia. El grupo de Whatsapp sub-40, los puentes con La Libertad Avanza y un PJ agazapado.

A Ignacio Torres se le llena de preguntas la transición hacia su asunción como gobernador de Chubut: al ya complejo desafío de subirse a un gobierno que el panperonismo sostuvo durante dos décadas se le sumó la sorpresa del 13A, que dibujó un escenario lejos del ideal y que lo fuerza a abrir puertas que no pensaba.

El joven gobernador electo se imaginaba asumiendo el cargo con Horacio Rodríguez Larreta como presidente, para que los vientos de cambio patagónicos tuvieran una garantía del gobierno central, un compromiso presupuestario y un volumen político que fuera reaseguro. Ese panorama rosa se complementaba con la perspectiva de que una serie de jóvenes gobernadores de la renovación fueran empoderados por un gobierno central del larretismo en Juntos por el Cambio.

El sueño cayó como un castillo de naipes: la boleta de Larreta perdió también en Chubut la interna con Patricia Bullrich, pero además se asomó el huracán Milei, que modificó expectativas y proyecciones. Ahora, con el peronismo de Chubut agazapado, Torres tiene que militar el Riesgo Milei para posicionar a la candidata de Juntos por el Cambio lo mejor que se pueda en la provincia en los comicios presidenciales. Sin embargo, por aquello de que hombre prevenido vale por dos, no abandona sus puentes con La Libertad Avanza.

La rosca de las nuevas caras

Torres cultiva desde hace rato una excelente relación con Ramiro Marra, el candidato a jefe de gobierno porteño de Javier Milei. Son protagonistas medulares del chat sub-40 que se armó cuando en 2021 aparecieron algunas caras nuevas en el Congreso. Ese grupo de whatsapp también es escenario de la rosca política.

Torres tiene claro que sin un gobierno nacional que lo trate al menos de modo amable, la aventura que imagina como un pasaporte al éxito al frente de la gobernación de Chubut se le puede volver un búmeran, sobre todo porque el peronismo de la provincia, aún desangrándose en sus internas, está agazapado. El justicialismo que se va, tras una muy cuestionada gestión de Mariano Arcioni, tiene tantas pujas de poder que hasta es probable que encuentre su punto de encuentro parándose como firme oposición cuando comience el nuevo tiempo.

Ese futuro está por verse y es por ahora un camino plagado de hipótesis, pero que aparece en todos los radares. Por eso Torres combina sus dos caras: en voz alta, recorre medios nacionales agitando un presunto optimismo sobre el papel de Juntos por el Cambio y militando los riesgos que implicaría un desembarco de Milei en la Casa Rosada; pero en voz baja cuida las relaciones que supo cultivar con dirigentes cercanos al “León”.

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Torres tiene varios amigos que caminan en esa vereda: contemporáneos generacionales con los que compartió estudios universitarios, mantiene vínculos aceitados y habla permantemente de política. Marra es el más cercano. Armaron el Whatsapp sub-40, en el que -dice Torres- ensayaban “un tipo de diálogo muy diferente a quienes vienen de otra generación, donde hay heridas que nunca cerraron y es mucho más difícil generar esos consensos”. “Sí, del sector de Milei hablo con muchos”, concede.

Puentes y motosierras

En ese escenario, que conjetura un gobierno nacional de Milei, a Torres le da escalofríos, por impracticable que sea, la idea de que una motosierra arrase con la coparticipación federal, como propone la rabia. Esa problemática ha sido, tan luego, una de las demandas principales de la campaña de Torres: anuncia que Chubut reclamará incluso judicialmente por el retaceo en ese rubro. Su teoría es que esa jurisdicción patagónica es una de las provincias que más riquezas genera, pero de las más perjudicadas en el reparto que hace el gobierno central.

Decidido a no dinamitar los puentes que pueda haber con la Libertad Avanza, Torres repite en reuniones políticas y charlas de quincho que “muchos liberales estuvieron dentro del frente nuestro”. Remarca, por ejemplo, que un sello del Partido Libertario fue parte de la alianza formal que lo depositará en la gobernación. El año pasado, cuando Bullrich empezó a marcar distancias, Torres se diferenció: "es un error cerrar las puertas", dijo. Milei, como le pasó en distintas provincias, tuvo construcciones alternativas: en el caso de Chubut terminó inclinándose por el partido de César Treffinger, que de tercero en discordia pasó a muchachito de la película y ahora es el favorito como postulante a la Cámara de Diputados.

En octubre, además de definirse la presidencial, Chubut pone en juego tres bancas en la Cámara de baja: la lógica indica que se las repartirán en partes iguales La Libertad Avanza, que en las PASO sacó más del 40% de los votos, Juntos por el Cambio y el peronismo. El sector de Milei aspira a un batacazo que le permita llevarse dos escaños, para lo cual tendría que duplicar la cantidad de votos de la tercera fuerza.

Para Torres tampoco es lo mismo salir segundo que tercero: el 22-O es su primer examen electoral como gobernador electo. Si el peronismo moviliza el aparato que antes de las PASO estuvo durmiendo la siesta, no es improbable que su candidato, José Glinski, mejore su caudal electoral, sobre todo en Comodoro Rivadavia y Puerto Madryn.

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Torres sabe que si quiere más votos para su pollo, el sindicalista del petróleo Jorge “Loma” Ávila, que viene del peronismo, tiene que rascar simpatías en la olla de la rabia. Por eso a la luz del día suena anti-Milei: “Cada votante va a pensar qué Argentina quiere dejarle a sus hijos y eso tiene que ver con un proyecto tangible y concreto, mientras que el otro son expresiones de deseo sin las herramientas mínimas para cumplir lo que se prometió en campaña. No es lo mismo ganar una elección que gobernar: necesitás consenso. No imagino a Milei llamando a la unidad nacional para tener apoyo parlamentario y Argentina necesita orden, pero necesita paz, no necesita odio, conflicto, dividirnos. Necesitamos liderazgos que tiendan a unirnos a los argentinos”.

También está muy claro que Torres prefiere criticar a Milei por sus propuestas impracticables y no tanto por el riesgo que su crecimiento implicaría para la democracia. Hasta encuentra costados positivos en esa ola: “Yo celebro que haya una generación que se interese por la cosa pública, eso siempre es bueno”.

tras el traspie de bariloche, weretilneck pisa el freno y se mete en la campana
El festejo de los partidarios del espacio de Javier Milei en Chubut, con César Treffinger en el centro de la celebración.

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