Axel Kicillof tiene motivos para alimentar su sueño presidencial: lidera el ranking de imagen positiva y el peronismo aventaja a La Libertad Avanza (LLA) en los dos escenarios electorales que planteó Zuban Córdoba en su última encuesta. Pero los datos exigen cautela: liderar en imagen no equivale a que esos apoyos se traduzcan en votos.
El informe de la consultora que dirige Gustavo Córdoba, elaborado entre el 16 y el 19 de octubre en base a 1600 casos de todo el país de manera online, registra movimientos en la valoración de los dirigentes nacionales y en las preferencias de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires obtiene un 46% de imagen positiva, por encima de la diputada de izquierda Myriam Bregman, que alcanza el 45,3%, y la senadora oficialista Patricia Bullrich, con el 43%. En el caso de Kicillof, la valoración negativa llega al 52,4%, por lo que su saldo de imagen continúa siendo desfavorable. Sin embargo, también encabeza el ranking de potencialidad de voto: un 47% afirma que lo votaría con seguridad o que podría votarlo.
Si bien el dato ubica a Kicillof en una posición destacada dentro de la oferta política medida por la consultora, todavía enfrenta un nivel de rechazo superior a su imagen positiva. En el mismo indicador de potencialidad electoral, Bregman reúne un 43,7%, Cristina Fernández de Kirchner llega al 42,6% y Bullrich alcanza el 41,9%.
Dos escenarios, una ventaja del peronismo
La encuesta también plantea dos escenarios para las presidenciales de 2027. En el primero, que contempla una oferta más fragmentada, el peronismo reúne el 36,6% de las preferencias, frente al 31,5% de LLA. El PRO obtiene el 5,6%, mientras que el Frente de Izquierda llega al 5,5%. Además, el 13% de los encuestados todavía no sabe a qué espacio votaría.
La distancia se reduce cuando la consulta presenta una oferta más concentrada. En ese segundo escenario, el PJ alcanza el 41% y el partido violeta llega al 37,8%, con una diferencia de 3,2 puntos. El Frente de Izquierda registra el 5,9% y el porcentaje de indecisos trepa al 15,3%.
La comparación con septiembre muestra que el peronismo creció en ambas mediciones. En el primer escenario pasó del 34% al 36,6%, mientras que los libertarios subieron del 30,1% al 31,5%. En el segundo, el peronismo avanzó del 35,9% al 41% y LLA, del 35,1% al 37,8%.
Los resultados describen una competencia todavía abierta y dependiente de cómo se configure la oferta electoral. A un año de los comicios, todavía falta mucho por definir: ¿habrá PASO, el oficialismo sellará un acuerdo con el PRO, el peronismo competirá unido?
En este escenario de creciente polarización, el gobernador bonaerense aparece como el dirigente más competitivo del peronismo, en línea con lo que vienen mostrando las encuestas que analizó Letra P. Habrá que ver si tiene la capacidad de resolver la interna que tanto ruido genera para lograr que las diferentes tropas peronistas se encolumnen detrás de su candidatura.
Bullrich y Bregman también crecen
Bullrich, que la semana pasada afirmó que "está preparada" para ser candidata a presidenta y volvió agitar la interna violeta, es una de las figuras que más mejoró en su imagen positiva: subió 5,4 puntos porcentuales, del 37,6% en septiembre al 43% en octubre. En tanto, su imagen negativa bajó del 59,9% al 55,7%.
Por su parte, la diputada Bregman también avanzó 5,2 puntos en imagen positiva, del 40,1% en septiembre al 45,3% en octubre. En su caso, la imagen negativa aumentó en la misma proporción, del 41% al 46,2%.
En contraste, Milei registró una caída de 1,2 puntos en su imagen positiva, que quedó en el 34,9%, mientras que su imagen negativa subió 2,3 puntos, hasta el 64,1%. El Presidente se ubica así por debajo de los principales dirigentes opositores medidos por la consultora en términos de valoración positiva.
La desaprobación de la gestión presidencial, además, se mantiene elevada: alcanza el 65,2%, frente a un 34,1% de aprobación. El indicador permanece en torno al 65% desde mayo, según la serie histórica incluida en el informe. Los datos generan preocupación en la Casa Rosada ya que contradicen el relato oficialista y desmienten las declaraciones del propio jefe de Estado, quien cuestiona las encuestas.