25|11|2022

Las dos puntas de la puja distributiva, de las rutas a las calles

13 de julio de 2022

13 de julio de 2022

Batakis enfrenta el primer lockout de la Mesa de Enlace y una novedad para el gobierno de Todos: la amenaza de hostilidad gremial peronista.

La nueva ministra de Economía, Silvina Batakis, se enfrenta desde este miércoles a una presión que debió temer ni bien puso la cuestión fiscal en el centro de su atención: el espectáculo de la puja distributiva a cielo abierto, un nuevo muro para su gestión: con movilizaciones en las rutas, el campo le hará un lockout impulsado por la Mesa de Enlace y no por los llamados "autoconviocados" que actúan por fuera de la institucionalidad de las entidades ruralistas.

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Los reclamos son variados: desde la falta de gasoil y fertilizantes hasta su cantada postura adversa hacia un gobierno peronista, pasando –muy especialmente– por el sentimiento de exacción que le genera el crecimiento a casi el 130% de la brecha entre los dólares paralelos y el oficial, al que liquida sus exportaciones. No se trata de cuánto ganan, sino de lo que piensan que pierden de obtener por la existencia del cepo.

 

Como explica Letra P, el Gobierno se ampara en los datos positivos de exportaciones y sostiene que el sector tiene muy buena rentabilidad; este se queja del costo creciente de sus insumos, que calcula a dólares "celestes", y resiente que la pesificación obligada de sus ventas al exterior a un tipo de cambio que ya siente atrasado; ya todo un clásico. Esta tensión, que no es más que la pelea por la captura del principal excedente que genera la economía nacional, dispara una nueva ronda de una puja distributiva que vuelve al primer plano y no es ajena al drama inflacionario.

 

¿También a las calles?

En el otro extremo de la puja distributiva, el camionero Pablo Moyano hizo punta dentro del peronismo en el enfrentamiento con el conato de ajuste de Batakis. "Creo que (la ministra) les habló a los mercados, a los bancos. No le habló al pueblo", disparó. Descartó la convocatoria a un paro nacional porque "nosotros apoyamos al Gobierno". Sin embargo, anticipó que "el jueves se va a discutir una gran movilización para agosto".

 

Juan Grabois, que dijo estar “a punto" de irse del Frente de Todos, es otro que precalienta, lo mismo que el secretario general de ATE, Hugo Godoy, quien descalificó la suspensión de contrataciones en el Estado. Por último, los movimientos sociales de izquierda serán los primeros en copar la calle este jueves. Otra postal de la puja distributiva en ciernes, la más encarnizada, que es la que se plantea cuando la consigna es apretar.

 

Un laberinto de muros

Batakis afrontará, al mismo tiempo, la primera licitación de deuda en pesos de un trimestre caliente: hasta septiembre vencen títulos por casi dos billones de pesos, alrededor de 2,7% del PBI. A fin de mes, la cifra a refinanciar llegará al medio billón de pesos y en ese último mes se sabrá si lo que viene es primavera o invierno crudo: casi la mitad de los vencimientos se concentran en él y están, en buena medida, en manos de recelosos tenedores privados. En lo financiero, este será el gran test de este miércoles, que comenzará a poner a prueba la promesa de Batakis de honrar todos los compromisos sin “reperfilamientos”.

 

Todo sucede mientras el mercado cambiario sigue sin dar señales de alivio: el riesgo país superó un nuevo nivel, el de los 2.700 puntos básicos.

 

Una que juega a favor: el petróleo se desplomó este martes 7% en Nueva York y en Londres, presagio de una menor presión inflacionaria internacional. También para la Argentina, así como un relativo alivio para una cuenta de capital tensionada por el costo de las importaciones de energía. Con todo, ninguna felicidad es plena: la caída respondió al espectro de una recesión global.