PROYECCIÓN ‘23

Rossi acumula poder y se mide con Perotti en una paz con fecha de vencimiento

El espacio que conduce el flamante Señor 5 también controla el bloque del FdT en Diputados y otros cargos nacionales. Deshielo de reojo y aprestos electotrales.

ROSARIO (Corresponsalía Santa Fe) El protagonismo del rossismo en el gobierno nacional con la designación de un nuevo cargo de peso, esta vez el del propio Agustín Rossi como número uno de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), no movió los cimientos de la política santafesina. Por ahora, el empoderamiento, sea real o relativo, de La Corriente de la Militancia, el espacio del Chivo, no incidió en la disputa interna del desordenado peronismo provincial ni se empuñó como carta para 2023. Al contrario, se desarrolla cierto proceso de distensión con el gobernador Omar Perotti, probablemente momentáneo, que derriba toda teoría de voracidad política que podría quedar expuesta luego de acumular, en pocos meses, la presidencia del bloque del Frente de Todos (FdT) en Diputados, la jefatura de Gabinete en el Ministerio de Trabajo y el control de La Casa de espías. 

 

Hay una obviedad sobre el paño: hace seis meses, el propio Rossi perdió por paliza la interna a senador contra la lista que encabezó Marcelo Lewandowski por impulso de Perotti.  De aquellas semanas de tensión al extremo, desde el cierre de listas hasta la elección, quedan cenizas con algunas brasas encendidas. La mano todavía duele, aunque la ruptura total no terminó llegando y, de a poco, el trato con el perottismo aparece.

 

 

La semana pasada, Perotti se reunió con el diputado provincial Leandro Busatto, lanzado candidato a gobernador por el espacio rossista. Nada cambió en ese sentido, aseguran, y el Chivo se mantendrá en un papel secundario. Claro que en 2023 jugará fuerte, pero ya no como candidato. Crítico de la gestión provincial y, sobre todo, de la falta de espacio en la gestión del gobernador hacia el resto de las tribus, Busatto intercambió opiniones sobre el peronismo. Esta semana se repitió el diálogo y la próxima podrían sumarse otros legisladores para echar un vistazo al futuro del peronismo. 

 

Algo aflojó entre los espacios. Se miden, se observan, aunque no haya nada que negociar en este momento, en un marco de paz transitoria que excede la designación de Rossi. Distinto hubiese sido si el Chivo era elegido ministro de Desarrollo Productivo en reemplazo del eyectado Matías Kulfas o jefe de Gabinete, como se dijo más de una vez en los últimos meses, funciones que lo hubiesen obligado a un trato personal y continuo con el gobernador. 

 

El rossismo ocupa espacios fuera de la bota y niega que la designación tenga que ver con un posicionamiento acordado con el presidente Alberto Fernández o una búsqueda de apalancamiento territorial en la provincia. “Si el Chivo hubiese sido cordobés o salteño, también lo hubiesen elegido”, explicó a Letra P un dirigente de La Corriente. 

 

De hecho, no necesariamente las designaciones signifiquen un empoderamiento determinante para poner sobre la mesa a la hora de negociar cuestiones políticas o electorales. Hasta podrían jugarle en contra en un tablero político marcado por las disputas internas. La caliente y demandante silla de Inteligencia que ocupará Rossi no implica que abandone la política: desde el sábado a la tarde hasta el lunes al mediodía, dio 16 entrevistas para apagar el fuego interno tras la salida de Kulfas.

 

El Monumento a la Bandera en Rosario, donde se realizan los actos conmemorativos del 20 de junio.  
Martín Lousteau y Maximiliano Pullaro.

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