23|11|2022

Cantata de puentes emparchados

05 de junio de 2022

05 de junio de 2022

Fernández echó a Kulfas para preservar la unidad y suma volumen político con Scioli y Rossi. Las reuniones de CFK con miembros del gabinete.

"El Presidente marcó una línea política. Va a tratar de fortalecer y mantener la unidad del Frente de Todos. Entonces, si hay ministros que se quieren pelear con Cristina, que se vayan".

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La definición salió del corazón de la intimidad presidencial, horas después de que Alberto Fernández le pidiera la renuncia a uno de los ministros cuyo trabajo más valoraba, Matías Kulfas - señalado por Cristina Fernández de Kirchner como fuente de una operación política en su contra- y que decidiera reemplazarlo por Daniel Scioli, un equilibrista del peronismo, leal al primer mandatario que mantiene diálogo con la vicepresidenta.

 

Fernández estaba en Olivos cuando, pasado el mediodía, le llegó el comunicado de Energía Argentina, apoyado por un tuit de Cristina que ventilaba información en off difundida el día anterior por el Ministerio de Desarrollo Productivo en contra de funcionarios que responden a la vicepresidenta. El Presidente pisó el acelerador. En cuestión de una hora, publicó un texto de apoyo a la respuesta de Cristina, dijo que compartía “su malestar”, habló con Kulfas, le pidió la renuncia y mandó a la portavoz de Presidencia, Gabriela Cerruti, a comunicarlo de manera oficial.  

 

En la quinta presidencial se masticaba amargura. El viernes por la noche, Fernández se había mostrado “conforme” entre los íntimos que lo acompañaron en el helicóptero en el regreso desde Tecnópolis, donde participó junto a Cristina de la celebración por los 100 años de YPF. Fue el primer cara a cara después de más de tres meses de distancia.

 

La vicepresidenta no había escondido sus diferencias con el Gobierno. Pero ambos habían tenido un encuentro previo “ameno” en privado, que duró cerca de 15 minutos. El jefe de Estado evaluó que, dadas las circunstancias y las tensiones internas, el resultado final del acto había sido positivo. Cristina había sido fiel a sus convicciones, marcando críticas a cuestiones puntuales de la gestión económica, pero lo había hecho “en el mejor tono posible”. Incluso, había usado la expresión “nuestro gobierno” en varias oportunidades.

 

A última hora de la noche, llegó a oídos del entorno presidencial el rumor de que el Ministerio de Desarrollo Productivo había dejado trascender una respuesta a las críticas de Cristina por la adjudicación de la construcción del gasoducto Néstor Kirchner a una empresa del grupo Techint. Algo olió mal. Fue recién este sábado al mediodía, con la publicación la vicepresidenta, cuando se confirmaron las sospechas de que la tregua precaria que se había construido el viernes en Tecnópolis podía volar por el aire.

 

Fernández no lo dudó. Aunque el encuentro en el festejo de YPF tuvo sus bemoles, había sido fruto de negociaciones trabajosas y diálogos entre dirigentes de diferentes sectores que intentaron durante meses acercar posiciones para tratar de sellar la paz. En el tránsito, el Presidente se había quejado de “los librepensadores” que no entendieron la orden de alto el fuego con el cristinismo. “Los supuestos albertistas que, en vez de alinearse con el Presidente, salen a bombardear lo que costó mucho conseguir, como la foto de ayer”, definen cerca de Fernández.

 

El pedido de renuncia a Kulfas, su reemplazo por Scioli y la reincorporación de Agustín Rossi al gabinete fueron parte de una definición política contundente del primer mandatario de cara a 2023: el intento de recomposición de un frente quebrado y la búsqueda de fortalecimiento de un Gobierno golpeado por las internas. Una buena noticia para el peronismo que busca sobrevida el año que viene, aunque una desgracia para quienes le piden a Fernández, hace meses, que se imponga frente a Cristina.

 

“Es el fin del albertismo que nunca empezó. Echan a uno de los que funcionaba”, apuntó un hombre de confianza del Presidente, al recordar aquel señalamiento de Cristina sobre “los funcionarios que no funcionan”. La vicepresidenta siempre anotó a Kulfas en ese pelotón. Para Fernández había sido, hasta ahora, uno de sus ministros más destacados, integrante del Grupo Callao, el think tank que armó en 2018.

 

Cristina había apuntado a Kulfas también hace un mes, desde Chaco. “Fue una acción generosa, creo, que quien resultó electo presidente con el voto de la ciudadanía pudiera decidir libremente quién era su gabinete económico”, dijo la vicepresidenta en aquella oportunidad. Luego, señaló a “quien había escrito un libro” contra su gestión. “Bueno, el Presidente confiaba en él, vaya; pero le dije a Alberto 'ojo, porque la administración del comercio no es moco de pavo'”. La vicepresidenta siempre criticó la relación del ministerio con el poder económico. Pretendía menos “amistad” y mayor firmeza en las negociaciones.

 

El ministro también estaba apuntado por el tercer socio del FdT, Sergio Massa. El presidente de la Cámara de Diputados estuvo el sábado por la tarde en Olivos con Fernández. Por la mañana, el primer mandatario se reunió con un equipo de funcionarios para trabajar en la participación argentina en la Cumbre de las Américas, que se celebrará esta semana, en Los Ángeles. En la quinta presidencial estuvieron junto a Fernández el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz; el ministro de Economía, Martín Guzmán; el canciller Santiago Cafiero; la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca; y el nuevo titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Rossi.   

 

Con la reincorporación del santafesino, el Presidente logra sumar al Gobierno a un dirigente de peso, con despliegue territorial propio, que lo respalda políticamente y tiene, además, diálogo con Cristina, más allá de la distancia circunstancial. La salida de Kulfas, casi como una carambola, le abrió el mismo día una nueva oportunidad con el desembarco de Scioli, que también le aporta volumen político y un puente de diálogo con Cristina.  

 

Los nombres de Rossi y Scioli forman parte de la lista de posibles candidatos al gabinete que está en danza desde hace meses en el oficialismo. Los dos son hombres del peronismo y tienen relaciones con el territorio, las provincias y los municipios. Desde la embajada en Brasil, Scioli cultivó, además, los vínculos internacionales y con empresarios.  

 

El exgobernador bonaerense logró volver a posicionarse en la interna del peronismo y hasta dejó trascender que estaría dispuesto a embarcarse nuevamente en la carrera presidencial si Fernández decidiera no competir por la reelección, en 2023. A principios de mayo, el embajador estuvo con Cristina en el Senado. Fue la vicepresidenta quien lo invitó a visitarla. Scioli le había hecho saber que estaba interesado en contarle cómo estaba su trabajo en Brasil. Fue un reencuentro oportuno para lo que sucedió después.

 

En medio de la balacera, no es un dato menor para el Presidente que tanto Scioli como Rossi tengan una buena valoración de la tarea de Guzmán al frente de Economía. Los dos elogian al ministro en privado y en público.  

 

Fernández espera que Guzmán pueda mostrar resultados concretos en la baja de inflación en los próximos “dos o tres meses”. Sus colaboradores más cercanos avisan que el traspaso de la Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Desarrollo Productivo a Economía le sacó “todas las excusas” y que el Presidente comparte con Cristina el diagnóstico sobre los dos problemas centrales de la economía y del Gobierno: la inflación y la distribución.

 

“En los temas de fondo hay coincidencias”, repiten cerca de Fernández. El canciller Cafiero dijo este sábado en Radio 10 que, en todo caso, hay diferencias “de velocidades”, matices que no provocarán la ruptura del FdT. Fernández se encargó de refrendarlo con el pedido de renuncia a Kulfas.

 

La lupa de CFK en el Gabinete y el aval del Presidente

Kulfas fue uno de los pocos actores del área económica que casi no mantuvo diálogo con Cristina en lo que va del gobierno del FdT. El ahora exministro mantuvo una sola reunión con la vicepresidenta, a mediados de 2021. Hablaron sobre el conflicto por las exportaciones de carne junto a otros funcionarios.

 

La vicepresidenta sigue especialmente de cerca los temas relacionados con la economía y suele reunirse con ministros del Gabinete para pedir información detallada. En los últimos días trascendió que Cristina mantuvo un encuentro en el Senado con el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, hombre cercano al Presidente.

 

Según pudo saber Letra P, la vicepresidenta la pidió a Zabaleta un informe sobre la situación social, tal como hizo en varias oportunidades con el exministro Daniel Arroyo. No fue la primera reunión. En lo que va de 2022, ya se habían reunido al menos una vez. En las dos ocasiones, el ministro concurrió con el aval del Presidente y le reportó luego lo conversado.

 

Cristina también mantiene diálogo frecuente con el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, que reporta tanto al Presidente como a la vice y a Massa cada una de las decisiones que toma en su área. En los últimos días, hablaron sobre las retenciones. Guzmán, dicen en la Rosada, le informa más a Cristina que al propio Fernández, hasta que el diálogo se cortó tras el acuerdo con el FMI.

 

“Alberto no tomó ninguna medida importante sin que Cristina supiera. Todos los ministros dialogan con ella”, apuntan en el entorno presidencial.  La llegada de Scioli y Rossi podría marcar una vuelta de página en la trabajosa unidad del FdT, que el Presidente mostró que está dispuesto a sostener contra viento y marea.