02|8|2022

Histórico triunfo de la izquierda en Colombia: Petro será el próximo presidente

19 de junio de 2022

19 de junio de 2022

Con el 50,44% de los votos, el líder del Pacto Histórico se imponía el ballotaje ante el outsider Hernández, quien llegaba al 47,31% de los sufragios.

La tercera fue la vencida para Gustavo Petro. Con el 99% de las mesas escrutadas, el candidato izquierdista del Pacto Histórico ganó este domingo la segunda vuelta electoral en Colombia, con el 50,44% de los votos, ante el outsider Rodolfo Hernández, quien cosechó el 47,31%, y se convirtió en el presidente electo más progresista de la historia de ese país en su tercer intento por llegar a la Casa de Nariño. 

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De esta manera, Colombia tendrá como presidente a un exguerrillero y economista y, también por primera vez, a una mujer como vicepresidenta. Se trata de Francia Márquez, una lideresa social afrodescendiente, defensora del medioambiente y feminista que proviene del departamento del Cauca, una de las regiones más olvidadas y postergadas. A partir de la asunción, prevista para el 7 de agosto, se inaugurará una nueva era para el país caribeño, que estará marcada por el cambio económico, político y social que promete la dupla que logró derrotar, en la primera vuelta, a la derecha tradicional que históricamente comandó los designios del país y, en la segunda, a la sorpresa del año que amenazó con estropear la fiesta histórica de la izquierda.

 

“Es historia lo que estamos escribiendo porque indudablemente lo que ha ocurrido es un cambio”, aseguró Petro en su primer discurso como mandatario electo, donde prometió "dejar la vida" para no traicionar "a ese electorado que ha gritado que a partir de hoy Colombia cambia". "No es un cambio para vengarnos, para construir más odios. El cambio consiste en dejar el odio atrás. El cambio significa que llegó el gobierno de la esperanza", dijo antes de besar a su esposa, Verónica García, en un gesto que buscó ejemplificar la "política del amor" que su administración promete llevar a cabo. Por su parte, Márquez, también ejemplificó la nueva era que se abre para el país al dedicarle el triunfo "a las mujeres violentadas y desaparecidas" y "a las manos callosas" que llegarán a la Casa de Nariño. "Logramos el gobierno de los nadies y las nadies", declaró.

 

 

Por su parte, Hernández, quien de todas maneras realizó una gran elección al superar los 10 millones de votos, aceptó los resultados y reconoció la derrota. “Espero que esta decisión sea beneficiosa para todos y que Colombia se encamine hacia el cambio”, aseguró a través de un video publicado en sus redes sociales, donde le demandó a Petro “que sea fiel a su discurso contra la corrupción y que no defraude a quienes confiaron en él”.

 

Su futuro es una incógnita. Al no aprovechar un mano a mano que le parecía beneficioso en la previa ante la posibilidad de reunir el voto de la derecha tradicional y el sentimiento “antiPetro”, su figura queda desvalorizada a nivel nacional, pero no así a nivel regional donde quedará bien perfilado para ser gobernador de Santander, su departamento natal y donde ganó con el 72% de los votos. Por lo pronto, según dijo en distintas entrevistas, irá a África a realizar un safari. 

 

Este domingo Petro ya cumplió el reto de convertirse en el presidente más progresista de la historia nacional. Ahora, deberá enfrentar el reto de gobernar, una tarea en la que ya le aparecen tres puntos principales a atender. El primero, cumplir las expectativas de lo prometido durante la campaña y de los anhelos de cambios que existen en la sociedad hastiada y cansada del neoliberalismo dominante durante años. La ilusión que hay en Colombia luego de la derrota de la derecha es muy alta y la burocracia estatal no siempre acompaña el ritmo de las calles. Para entenderlo podrá observar lo que ocurre en Chile, donde el presidente Gabriel Boric sufre la caída de su imagen positiva ante la demanda de resoluciones que aún no llegan.

 

 

En segundo lugar, deberá bajar las tensiones políticas y sociales que existen en una población altamente polarizada y en la cual existen importantes sectores que ven en Petro una “amenaza” a la democracia por su pasado como guerrillero y que no temen recurrir a la violencia armada como forma de resolución de las confrontaciones. Tercero, el día a día institucional de su Gobierno con un Congreso que tiene alto poder de fuego y en el que no tendrá mayoría en ninguna de las dos cámaras. Entre los tira y afloja del Estado y la calle deberá sobrellevar su estadía en la Casa de Nariño.

 

Los cambios que se esperan con Petro hacia el interior del país también se esperan hacia el exterior. Colombia quedó por fuera de la ola progresista y, a medida que pasaron los años, endureció su oposición a Venezuela -con quien rompió las relaciones- y se encolumnó detrás de los designios de Washington, su principal aliado internacional.

 

Con la llegada del Pacto Histórico se espera que eso cambie. Una de sus propuestas es reestablecer los vínculos con Caracas para elaborar un abordaje bilateral y más humanitario de la crisis. Además, se espera que forme alianzas con el progresismo continental, como Boric y el argentino Alberto Fernández a la espera de las elecciones en Brasil, que podrán generar la vuelta al poder del Partido de los Trabajadores (PT). Esto ya se empezó a vivir esta noche a raíz de los saludos de distintas figuras progresistas latinoamericanas, como la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, quien celebró "el histórico cambio social que representa hoy el Presidente electo", o el del expresidente de Paraguay, Fernando Lugo.