28|6|2022

Perotti intentó reciclar un agente de la dictadura: escándalo y archivo

16 de mayo de 2022

16 de mayo de 2022

José Bernhardt estuvo a punto de dirigir el Servicio Penitenciario. Críticas opositoras encendidas y el despegue de la tropa propia, resultados previsibles  

SANTA FE (Corresponsalía) La seguridad será el gran karma del gobernador santafesino, Omar Perotti. El lema de paz y orden que lo llevó a la Casa Gris se transformó en el punto frágil y más cuestionado de su gestión. A la coyuntura del despliegue del narcotráfico y los homicidios se suman los errores propios, como el escándalo que estalló este fin de semana cuando se hizo pública la designación del teniente coronel José Alberto Bernhardt, un agente del Batallón de Inteligencia 601 durante la última dictadura cívico militar, al frente del Servicio Penitenciario.

 

La marcha atrás en el nombramiento se conoció el domingo al mediodía. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Horas antes, las redes sociales y los portales ya estaban inundados con repudios a la elección. Las denuncias llegaron de organismos de derechos humanos, militantes, activistas y legisladores de la oposición, pero las alarmas en la Casa Gris se encendieron del todo con los tuis de dos aliados claves del perottismo: el senador nacional Marcelo Lewandosky y quien lo reemplazó en el Senado provincial, el rosarino Miguel Rabbia. Bernahardt era un sapo demasiado grande de tragar incluso para los amigos.

 

Ante el silencio de la secretaria de Derechos Humanos de la provincia e integrante de HIJOS, Lucila Puyol, y de la subsecretaria Valeria Silva, las únicas explicaciones del caso fueron esgrimidas por el secretario de Asuntos Penales y Penitenciarios, Walter Gálvez, quien adujo que Bernhardt no tiene causas penales iniciadas. También marcó que la misma discusión se planteó hace años, cuando el teniente coronel fue funcionario de los gobiernos de Jorge Obeid y de Carlos Reutemann.

 

Fue justamente en el primer gobierno de Obeid cuando Bernherdt nombró como su segundo a Nicolás Correa, un exsuboficial del Destacamento Militar 122 que integró el grupo de tareas en la capital provincial y murió antes de ser condenado por homicidio y torturas. Los argumentos de Gálvez no fueron suficientes para frenar la ola de críticas, pero terminó de blanquear dos realidades sobre del gobernador: la carencia de cuadros técnicos y nombres frescos para la cartera de Seguridad y que se siente cómodo echando mano de los gabinetes que, como él, formaron parte de las filas del reutemismo y el obeidismo.

 

El teniente coronel retirado del Ejército José Alberto Bernhardt

Mientras tanto, la silla mayor del Servicio Penitenciario queda vacía y en menos de tres semanas, por segunda vez, el equipo del ministro de Seguridad, Jorge Lagna, le da un dolor de cabeza a la Casa Gris. El último cambio había sido tras la salida de Jorge Bortolozzi, quien cumplía un rol de viceministro del área y, en medio de una escalada de violencia narco, se fue de viaje al Caribe.

 

Bortolozzi fue un fusible que le permitió comprar tiempo a Lagna, a quien todos miran de reojo por la gestión desgastada pero, sobre todo, por el timming del nuevo conflicto, que opacó días de gestión intensos con la Nación, con el arco opositor y con la Justicia Federal. Las negociaciones con la Casa Rosada por el envío de gendarmes, las convocatorias a legisladores nacionales y provinciales para abordar el problema y el encuentro nacional de magistrados federales, con la Corte Suprema incluida, habían dado a Perotti la posibilidad de volver a salir a la cancha mostrando iniciativa y convocatoria con un tema abrasador. Sin embargo, el Bernhardt Gate y su escándalo significaron un revés previsible.