26|6|2022

Paro de UTA: las provincias se borran para presionar por más subsidios

24 de abril de 2022

24 de abril de 2022

No concurrieron a la paritaria y el gremio lanzó una huelga de 48 horas que le sirve a los gobernadores para que la Casa Rosada apure el giro de más fondos.

Cansadas de no ser atendidas a tiempo por los funcionarios del ministerio de Transporte, las provincias decidieron jugar a las escondidas en la paritaria abierta con las empresas y los gremios de choferes de colectivos del interior. No acudieron a las dos reuniones convocadas por la cartera laboral y lograron que la Unión Tranviarios Automotor (UTA) liderada por Roberto Fernández pateara el tablero con la convocatoria a un paro de 48 horas a partir del martes en todas las ciudades del interior ante la falta de respuesta al reclamo de un ajuste salarial similar al otorgado en marzo a las líneas del AMBA.

 

Con la concreción de la medida de fuerza, las provincias nucleadas en el Comité Federal de Transporte (Cofetra) esperan que las autoridades de Transporte reaccionen y abran la billetera para incrementar el giro de los subsidios tarifarios que viene reclamando el interior para afrontar los mayores costos operativos y salariales del transporte urbano sin tocar el precio de los boletos.

 

Más allá de la promesa del Gobierno de destinar en 2022 un total de $46.000 millones en concepto de subsidios para los colectivos el interior, hasta ahora lo único firme han sido los tres desembolsos de $3.200 millones de ayuda económica que recibieron las provincias y municipios en los tres primeros meses del año.

 

Para el segundo trimestre, el COFETRA ya bajó a la cartera conducida por el massista Alexis Guerrera un pedido de asistencia económica que ronda los $4.000 millones mensuales para poder atender la recomposición salarial que piden los sindicatos. Por el momento, la solicitud de mayores fondos que Transporte le remitió a Economía para calmar a las autoridades provinciales sigue a la espera de una respuesta del ministro Martín Guzmán.

 

En la primera reunión paritaria por Zoom que había convocado la Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo antes de los feriados de Semana Santa, la dirigencia de la UTA dejó en claro que quieren para los choferes del interior el mismo esquema de incremento salarial que se cerró el mes pasado para las líneas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

 

La pauta salarial cerrada para el AMBA contempla los siguientes ajustes al salario básico conformado: $121.000 en abril; $127.000 en mayo; $138.000 en junio y $150.000 en agosto. A eso se agrega un aumento en viáticos de $ 693 a $859 entre abril y agosto; una suma fija de $26.000 correspondiente a los meses de enero y febrero y el pago a cuenta de futuros aumentos de $21.000 retroactivo a marzo; dos cuotas de $6.000 en abril y mayo y otra de $10.000 en julio. El esquema prevé una revisión en septiembre que tomará como base de actualización “el promedio del índice de precio al consumidor del período enero/agosto”.

 

Por su parte, la representación empresaria a cargo de la Federación Argentina de Transporte Automotor de Pasajeros (FATAP) advirtió que no cuenta con recursos genuinos para afrontar una recomposición salarial. Agregó que solo podrá acordar una mejora en los sueldos si previamente la Nación y las provincias dan cumplimiento a las siguientes condiciones: el inmediato pago de la cuota del mes marzo del Fondo Compensador del Interior; el pago de los subsidios atrasados; la fijación de un precio diferencial para el gasoil mayorista y un aporte adicional al Fondo Compensador de $15.000 millones a cargo de la Nación y las provincias.

 

Según los últimos datos oficiales, del subsidio total por cada pasajero que reciben las líneas del interior, el 40% lo aporta la Nación; el 37%, las provincias y el 23% restante, las arcas municipales.

 

Actualmente, un boleto sin subsidios en las líneas del interior debería estar en valor promedio de $178 pesos. En la práctica, el pasajero paga alrededor de $60 y los subsidios cubren la porción faltante de $118. Ese monto de subsidio se compone de $45 que pone la Nación; $44 que destina la provincia y $29 que salen del municipio donde se prestan los servicios.

 

Tarifa federal

La jugada de las provincias apunta a que los subsidios nacionales vayan creciendo y superen el 50% del total de las compensaciones económicas. Para eso levantan la bandera de una “tarifa federal” para todo el interior de $18 por viaje, similar a la que rige en el AMBA y que se debería sostener con un mayor volumen de subsidios aportados por la Nación.

 

Si los gobernadores logran imponerle a la administración de Alberto Fernández la tarifa federal de $18 para todo el país, el actual subsidio de $45 promedio que está aportando la Nación tendría que incrementarse en un 93% para alcanzar un nuevo escalón de $87 por boleto. Eso significaría que a los $46.000 millones que la Nación se comprometió a transferir a las provincias en 2022 se le debería añadir otra partida de $43.000 millones. Por el acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), esa movida tiene pocas chances de prosperar, a menos que los equipos técnicos del organismo financiero piloteado por Kristalina Georgieva acepten “recalibrar” las metas fiscales y le otorguen un permitido a Guzmán para que desembolse más subsidios al interior.