24|7|2022

La marcha del #23A cava una grieta en el campo

18 de abril de 2022

18 de abril de 2022

Rurales ultras y grupos autoconvocados de ascendencia PRO fogonean la protesta y cuestionan a las entidades que no adhieren. Malestar y defensa de Carbap.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) Lo que a priori se imaginó como un tractorazo unánime en pleno corazón porteño -que disparase una inmediata reminiscencia del clima de ebullición por la 125-, se viene plasmando en un foco de conflictividad intestina entre diversos sectores de la patronal del campo, algo que amaga con cavar a fondo una grieta ruralista. La marcha contra el Gobierno prevista para el 23 de abril a la Ciudad de Buenos Aires es fogoneada por Rurales ultras y productores de ascendencia PRO que salieron con los tapones de punta contra las entidades que no adhirieron, donde crece el malestar por los dardos recibidos: la dirigencia empieza a alzar la voz en defensa propia.

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Dirigentes del ala dura que lideran los autodenominados productores “autoconvocados” (que promovieron reclamos en la ruta a semanas de iniciada la gestión de Alberto Fernández) cargaron contra la mesa de enlace tras conocerse que esta no adheriría a la protesta: “Era con las entidades a la cabeza o con la cabeza de las entidades. Ellos decidieron”, dispararon en las redes para centrar su furia en las principales autoridades. Por estas horas, enumeran los grupos y –arremeten en el mismo tono– “entidades de verdad que el #23A estarán junto al productor”.

 

Hasta el momento, la cosecha de adhesiones se concentra en organizaciones filocambiemistas como “Campo + Ciudad” (semillero de candidatos y concejales distritales de Juntos) y sociedades rurales congregadas en la zona núcleo que, en el caso del norte bonaerense y como viene contando Letra P, están articulando y emitiendo comunicados en un virtual bloque aparte de sus confederaciones marco.

 

“Cuando sentís que tu patria se encuentra en riesgo (...) no es una opción analizar la oportunidad de corregirlo, esa es una especulación baja y mezquina propia de malas conductas. Entonces, sí, es un deber ciudadano, independientemente de su actividad, proteger su patria”, señalaron este martes en un comunicado las sociedades rurales de San Pedro, Baradero, Pergamino, Rojas, Arrecifes, Colón, Salto, Capitán Sarmiento y San Antonio de Areco, las cuales marcan cada vez con mayor fuerza sus críticas a la conducción de la entidad madre que los nuclea, Carbap.

 

Las rurales más activas en este grupo díscolo son la de San Pedro (una de las protagonistas de los primeros cortes de ruta contra el gobierno de Cristina Fernández en 2008 y con algunos de sus miembros con llegada al exministro de Agroindustria macrista Luis Miguel Etchevehere) y la de Rojas, comandada por Alberto Enrique del Solar Dorrego, quien no solo fue precandidato PRO en su distrito en la última elección, sino también funcionario del gobierno PRO que encabeza en Junín Pablo Petrecca, además de provenir del mismo linaje del otrora jefe de Gabinete de Etchevehere en Agroindustria, Santiago del Solar Dorrego.

 

“Desde el 18/1/2020 la Mesa de Enlace, que participó en la Asamblea de Pergamino ante 700 productores llevó el reclamo de pasar a acciones directas ante el atropello económico y manoseo al que está sometido el sector. Consigna que no llevaron a cabo. Hoy operan contra el #23A”, denuncia Alberto Enrique vía Twitter.

 

El malestar del estanciero de Rojas con la conducción de Carbap quedó plasmado directamente en los detalles que su Sociedad Rural dio de la reunión de productores en San Pedro, realizada semanas atrás: “Descontento del sector con el argumento del presidente de CARBAP, quien manifestó que los dirigentes de mayor peso nacional deben ‘esperar el momento justo para definir acciones a seguir’”, marcaron en la Rural rojense al enumerar las “conclusiones generales” de dicho mitin en el que, además de concejales y legisladores productores de JxC, también estuvieron el diputado de la ultraderecha Javier Milei y Patricia Vázquez, una de las armadoras de confianza de Patricia Bullrich en terreno provincial.

 

Las tensiones internas dentro del ruralismo bonaerense tienen una larga raíz. En 2010, el sector ultra buscó la presidencia de Carbap de la mano del entonces titular de la rural sampedrina Raúl Víctores, que venía de ser uno de los caciques de los cortes de 2008. Pero los duros cayeron rotundamente frente a la lista del oficialismo que llevaba a dirigentes que hoy integran la comisión directiva de la entidad. “Hay que darles paso a otros oficialismos. Tendría que haber otras caritas dando vuelta”, supo deslizar Víctores a Letra P en referencia a la actual CD de Carbap. Este ruralista sampedrino ya no preside la rural local, pero mantiene actividad, convocando a la marcha del 23 y apuntando en las redes contra la dirigencia confederada.

 

Ante ese escenario de crecientes acusaciones por supuesta inacción, en Carbap salieron a la defensiva. “Me pregunto, ¿esta gente conoce cómo es el funcionamiento de las entidades? ¿Es más representativa una asamblea de 150 productores que todas las reuniones y llamados que se hicieron en Buenos Aires y La Pampa para fijar la posición?”, señaló en las redes el vice de la entidad, Pablo Ginestet, al apuntar contra “los ataques desde cuentas anónimas a la integridad moral de los dirigentes”.

 

Consultado por Letra P sobre esta situación, el presidente de Carbap, Horacio Salaverri, enfatizó: “Nosotros somos una entidad muy abierta, tenemos 114 rurales, recientemente hicimos una reunión con más de 60 rurales vía Zoom e hicimos distintas zonales ampliadas. En ninguna de ellas salió una movilización a la Capital Federal. Nosotros actuamos de la manera en que nos instruyen las rurales. Si veo que las rurales quieren tal cosa, yo no puedo hacer lo contrario. No es un tema personal, aunque a veces cobro yo, que soy la cara visible”.

 

En esa línea, Salaverri consideró sobre algunas publicaciones que cargaron contra su persona: “Son innecesarias, no agregan nada. En el Consejo de CRA y Carbap hubo molestia porque ese tipo de cosas no caen bien en la dirigencia. Cuando uno habla de lo que hace CRA o Carbap, está hablando de lo que hacen 114 rurales, incluidas las que vienen por la crítica. No es nada agradable, pero tendrán su manera de ver. Todo es válido. Ahora, también es válido aceptar que otro piense distinto, que tenga una mirada o estrategia distinta”.

 

Frente a los cuestionamientos, Salaverri subrayó que “hay autoconvocados que participan del consejo de CRA” y admitió la cercanía de las rurales del norte provincial con ese sector. Así, el titular de la entidad ruralista marcó que Carbap “siempre respetó la libertad de expresarse”, aunque hizo hincapié: “Nosotros tenemos una mirada distinta”. Y ahondó: “Si hay alguna intención distinta de estas entidades del norte y tener otra acción, la organicidad en general se entiende de otra manera”.

 

El dirigente recalcó que, tanto desde la mesa agropecuaria bonaerense como desde Carbap, “siempre hablamos con todos, no solo con la oposición”. “Hay que hablar con la política en general porque la situación del país lo amerita y quien gane en el 23 tiene que entender la situación del sector”.