LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) La larga lista de peleas públicas entre los ministros de Seguridad de la Nación y de la provincia de Buenos Aires, Aníbal Fernández y Sergio Berni, tuvo este miércoles un nuevo episodio que incluyó pases de facturas y acusaciones sobre la responsabilidad en la gestión del accidentado y desbordado operativo de traslado de la Selección para festejar su consagración en el Mundial de Qatar, que incluía el recorrido desde el predio de Ezeiza hasta el obelisco, pero debió ser abortado.
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A pocas horas de las imágenes que cerraron la jornada de la mayor movilización popular de la historia argentina, con cinco millones de personas desplegadas entre la avenida 9 de Julio, Plaza de Mayo y las autopistas Richieri y 25 de Mayo, Berni y Aníbal F. se apuntaron mutuamente en un conflicto que también tuvo como protagonista al presidente de la AFA, Claudio Tapia.
“Lo de ayer me dio vergüenza”, disparó Berni sobre la decisión del Ministerio de Seguridad de la Nación de cancelar la caravana y desviar el colectivo de la Selección poco después de que atravesara la General Paz hasta un predio en Lugano, donde los jugadores abordaron helicópteros de las fuerzas federales para llegar hasta sus hogares.
“Nadie podía desconocer que iba a haber una marea de gente en la calle”, agregó Berni, que defendió su intervención en territorio bonaerense, desde la llegada del avión de Aerolíneas Argentina en la madrugada del martes hasta al predio de la AFA y la salida del colectivo con los jugadores desde allí y hasta el ingreso a la Ciudad de Buenos Aires, donde la custodia y organización siguió en manos de la nación y el gobierno porteño. “Hasta ahí no hubo ningún tipo de incidentes”, aclaró, en declaraciones radiales.
En simultáneo, en un contacto con la prensa, Aníbal defendió la decisión de interrumpir el paso del colectivo descapotable con los jugadores en la Autopista Dellepiane, que había sido criticada por Tapia a través de las redes sociales y dijo que los jugadores estaban “contentos” con que se hubiera resuelto eso, ante el desborde de la multitud.
En ese marco, chicaneó a Berni, al asegurar que el ministro bonaerense “no organizó nada” de la jornada del martes, en una declaración que también fue al cruce del titular de la AFA, quien había destacado y elogiado la tarea del ministro de Seguridad de Axel Kicillof.
Este miércoles, con las brasas de la polémica todavía encendidas, cerca del ministro bonaerense dejaban trascender críticas a toda la intervención de la nación, a quien apuntaban por no haber actuado a la altura de las circunstancias más allá del desborde. Sugerían, por caso, que podría haberse previsto un operativo de traslado por la Autopista 25 de Mayo hasta el cruce con la 9 de Julio. “Es una autopista en altura, llega hasta donde estaba la mayor concentración de la gente y mantenerla despejada no demandaba más que 25 patrulleros y 200 policías”, destacaron a Letra P fuentes del entorno de Berni.
Más allá de los argumentos de uno y otro lado en torno a las fallas en el operativo del martes, la pelea reedita un enfrentamiento con un largo historial, una batalla de egos que no encuentra, en el convulsionado Frente de Todos, un llamado al orden político que lo encauce.
En los primeros días del desembarco de Aníbal F. en la nación, la relación parecía que podía caminar por carriles amistosos. “Hablamos el mismo idioma”, dijo Berni cuando visitó a Fernández en el edificio de Gelly y Obbes al comienzo de la gestión, pero las tensiones -con trasfondo político- no tardaron en emerger.
Enrolado en la defensa de la gestión de Alberto Fernández, Aníbal fue sumando enfrentamientos con Berni, que no duda en pegarle en todos lados al Presidente, al que incluso alguna vez llegó a comparar con un “borracho” al que alguien había “llevado” a ese lugar. “El que trajo al borracho, que se lo lleve”, disparó.
El primer cruce fue por la intervención de fuerzas federales en el sur ante el conflicto mapuche. Después, en febrero pasado, el trágico episodio de adulteración de cocaína que dejó un saldo de 24 personas muertas en el oeste del conurbano generó un otro cruce, en el que se dijeron de todo.
La pelea se volvió a reactivar en las últimas semanas, luego de la bomba que significó la mención de Cristina Fernández a la seguridad en su discurso del 17 de noviembre pasado en el Estadio Diego Maradona de Plata, en lo que se leyó como una crítica abierta contra la gestión de Aníbal Fernández, a quien le achacó la falta de operatividad en el despliegue de Gendarmería en el conurbano.
Cerca de Berni apuntan contra Fernández por haber entablado en estos últimos tiempos negociaciones “mano a mano” con los intendentes del Gran Buenos Aires para coordinar la posible llegada de Gendarmes a sus distritos. “Parece que ni siquiera conocen la Constitución nacional”, disparan.
Sin control político, la riña de gallos amenaza con escalar, con esquirlas políticas que impactan en el Frente de Todos y un final abierto.