CÓRDOBA (Corresponsalía) Con el recambio de autoridades en la Legislatura provincial, el schiarettismo movió piezas con el objetivo de garantizar el control del parlamento para su último año de mandato, un movimiento que retrasa las pistas en torno a la renovación del peronismo mediterráneo de cara al recambio que imaginan con Martín Llaryora haciéndose cargo del gobierno en diciembre de 2023. Después de una negociación interna que se concentró en su círculo de poder interno más cercano, el mandatario ubicó al leal Francisco Fortuna como presidente provisorio de la Cámara y dejó la conducción del bloque del oficialismo paraLeonardo Limia, el legislador por la Capital que ingresó a la banca como suplente de Alejandra Vigo. Limia asumió ese lugar luego de que la primera dama provincial decidió no asumir en 2019 para completar su mandato en la Cámara de Diputados. Dos años después, encabezó la lista con la que consiguió su banca en el Senado.
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Luego de la renuncia deOscar González al cargo que representa a la tercera autoridad en la línea sucesoria provincial,Nadia Fernández se había convertido en la nueva presidenta de la Unicameral y se especulaba con que su llegada iba a resultar la definitiva para acompañar el último tramo de la gestión de Schiaretti en el Panal. Fernández es parte del núcleo interno que se referencia en Vigo. Por lo tanto, las cuentas cerraban por todos lados y su nombramiento generó una sensación de seguridad política para el gobierno. En el momento de su asunción, de hecho, también se destacaba la presencia de una mujer ocupando el lugar. Era la primera vez que sucedía en la historia cordobesa. Por lo menos hasta 2024, será la única.
Dejará su lugar como presidente del bloque para Limia, uno de los dirigentes que mayor crecimiento experimentó durante los últimos años. Su pertenencia al PJ capitalino y su ligazón política con Vigo dan cuenta de la incidencia de la esposa del gobernador en el armado general del peronismo provincial. De allí la advertencia de representantes de otros distritos, que reclamaron por un protagonismo que recién aparece en la vicepresidencia del bloque, en manos de la delegada del departamento Ischilín, Tania Kyshakevych, una de las referentes que, con bandera delasotista, se había sumado originalmente al grupo de Hacemos por Córdoba que manifestaba abiertamente su apoyo al presidente Alberto Fernández. Con el paso del tiempo y afianzada la ruptura entre el cordobesismo y el Frente de Todos, la legisaldora volvió sobre sus pasos y se resguardó bajo el ala del gobernador.
La presencia del poder capitalino se reafirma con la vuelta de Nadia Fernández a la vicepresidencia del cuerpo, lugar que ya ocupaba en la previa de su efímero paso por la presidencia provisoria. En tanto, el llaryorismo, que respalda los movimientos del gobernador, no formó parte de la discusión en torno a la estrategia parlamentaria.
El esquema de autoridades parlamentarias se completa con la renovación de las vicepresidencias primera y segunda. Allí, se mantendrán el legislador Dante Rossi (Juntos UCR) y Alberto Ambrosio (Juntos por el Cambio).