ELECCIONES 2023

El torniquete de Llaryora para cerrarle el camino a las fugas K

El candidato de Schiaretti busca licuar el daño de otra lista peronista en Córdoba. Contactos subterráneos con figuras del FdT. Arranque de campaña en Racing.

CÓRDOBA (Corresponsalía Norte Grande)  Los gobernadores peronistas y los líderes cegetistas demostraron que ya comienza a pasar el fuerte shock por el supuesto renunciamiento electoral de la vicepresidenta Cristina Fernández, tras conocerse los detalles de la condena en el marco de la causa Vialidad. Cómo se reorganiza el peronismo, más allá de las internas del Frente de Todos (FdT), fue el interrogante que habilitó el ensayo de algunas respuestas. Para las autoridades provinciales, incluso las del palo, el derrotero judicial de la expresidenta es incómodo. Equilibristas con experiencia, se refirieron al veredicto con las vaguedades que admite la legítima preocupación por la calidad institucional y el resguardo de la democracia. Sin embargo, en esta provincia, capital nacional opositora, surgió una llamativa y pública defensa.

 

En Córdoba, quienes se muestran contenidos por la coalición oficialista que gobierna desde la Casa Rosada no tuvieron problemas en colocar la cabeza en la guillotina del antikirchnerismo dominante y emitieron un contundente comunicado, firmado incluso por aquellos que desean la unidad del peronismo local –hegemonizado por Juan Schiaretti-, pero que cargan con el mote K, por más que prefieran definirse como integrantes del genérico FdT, siendo el ejemplo más transparente, el intendente de Villa María, Martín Gill.

 

Casi como un reflejo de protección evidente ante la decisión de su jefa, el “peronismo nacional” en la provincia anunció que madura la idea de la lista propia. Primero, por necesidad, porque podrían perder el sello electoral si no se presentan; segundo; para apurar el diálogo interno. Como se sabe, las patas de la mesa del FdT cordobés tienen ideas y limitaciones de distinta procedencia a la hora de pensar el juego para 2023.

 

El candidato a gobernador del peronismo cordobesista, Martín Llaryora, cabalga entre la necesidad de mantener la coherencia con el gobernador Schiaretti, alérgico a los inquilinos de la Casa Rosada; y la urgencia de ampliar las bases de Hacemos por Córdoba (HxC). La novedad es que, esta semana, los alfiles del también intendente capitalino reconocen como tarea prioritaria establecer un diálogo político con dirigentes como la camporista Gabriela Estévez; el propio Gill; la jefa de PAMI local, Olga Riutort; o Carlos y Federico Alesandri, entre otros.

 

Según el grado de prudencia que requiere el cargo, hay llaryoristas que fijan como prioritarios los contactos con los miembros del FdT. En otros casos, aseguran que esos cafés son más frecuentes de lo que se imagina. “Estamos seguros de que el FdT presentará lista propia, lo cual no quiere decir que nosotros no vayamos a generar un diálogo con muchos de sus dirigentes”, resaltan en encumbrados despachos del Palacio 6 de Julio.

 

La estrategia electoral de Llaryora tiene varios frentes abiertos. Neutralizar la capacidad de daño de la atomización del peronismo en dos listas cobra relevancia en un escenario de presunta paridad o de leve ventaja para HxC, según marca el promedio de las encuestas circulantes. Schiaretti está al tanto, admiten. Lo desaprueba, pero no interfiere en este plan exploratorio con una dirigencia que el Panal mete en la bolsa del antikirchnerismo, aunque mire con buenos ojos lograr un Partido Justicialista unido, terminada la etapa de influencia de José Manuel de la Sota y su histórico socio.

 

Llaryora no fue parte activa de la génesis de esa grieta, aunque hizo todo lo que se esperaba de él para ser ungido como el legítimo heredero. Lo cierto es que está su pellejo en juego y en esta oportunidad tratará de utilizar a su favor lazos de amistad, creados en momentos de tierna juventud peronista, con dirigentes del proyecto nacional.

 

El intendente puede ser la prenda de unidad, pero sigue limitado por el contexto. Avanzar en acuerdos particulares para quitarle peso a una eventual lista del FdT en Córdoba podría ser un arma de doble filo y un eje explotable por parte de Juntos por el Cambio (JxC). Lo cierto es que esa línea se está estudiando en focus group y encuestas. Los datos que manejan en el equipo de campaña de Llaryora son interesantes, porque se licúa parcialmente el estigma. Cuando se pregunta “¿si el kirchnerismo acuerda con Llaryora, va a votar a Luis Juez gobernador?”, casi el 50% de las personas encuestadas desaprueba esa afirmación, mientras que un 30% sí lo haría. El resto, no sabe o no contesta.

 

Si las proporciones se mantienen con el calor de la campaña todo parece indicar que un potencial trato electoral entre Llaryora y el FdT no implicaría cargos electivos, aunque sí ministerios y reparticiones importantes en un futuro esquema de gobierno. La guardia llaryorista confía en que “los otros peronistas”  apostarán a mejorar su posición relativa en una provincia hostil. “No todos quieren hacer un papelón electoral”, deslizan con picardía buenos amigos del delfín de Schiaretti.

 

Ahora sí

Mientras se cuecen estas habas, en el cordobesismo continuarán los esfuerzos por agitar la interna aliancista. Preparan un gran golpe de efecto al estilo transversal. Será una gran foto con referencias políticas y territoriales de varias fuerzas locales, según adelantan entre dientes.

 

En paralelo, este fin de semana iniciará la agenda “eventera” de Llaryora. Schiaretti y el intendente participarán de la inauguración de las refacciones y ampliación de la oferta  deportiva del estadio de Racing Córdoba con motivo del 98º aniversario de la institución.

 

El mandatario cortará las cintas del club de sus amores y el candidato disfrutará de los recitales con artistas de primera línea y del descubrimiento de un nuevo mural. El anfitrión será Gustavo Pedrocca, concejal capitalino y referente del sindicato de vigiladores privados.

 

En la que será una fiesta para afiliados y vecinos, con clima futbolero y festivo, Llaryora iniciará el esperado 2023.

 

Maximiliano Pullaro y el ministro de Desarrollo Productivo Gustavo Puccini.
Guillermo de Rivas, Adriana Nazario y Guillermo Parodi compiten por la intendencia de Río Cuarto. 

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