25|1|2023

La rendición de Bolsonaro no calma a sus bases, que recalientan la calle

03 de noviembre de 2022

03 de noviembre de 2022

A pesar del llamado presidencial, las protestas y los cortes de ruta siguen. Ataque a periodistas y enfrentamientos civiles. Un adelanto de la futura oposición.

El escueto discurso en el que el presidente Jair Bolsonaro no reconoció la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva pero le pidió a su electorado que libere las rutas que mantiene bloqueadas como forma de protesta ante lo que señalan (sin pruebas) como unas elecciones fraudulentas no sirvió para acabar con las protestas de sus simpatizantes más radicales, que seguían demandando la intervención de las Fuerzas Armadas para impedir la vuelta al poder del Partido de los Trabajadores (PT).

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“Las manifestaciones pacíficas siempre serán bienvenidas, pero nuestros métodos no pueden ser los de la izquierda, que siempre perjudicaron a la población”, aseguró el jefe de Estado en su primer discurso luego de su derrota en el ballotage del domingo. En las primeras 24 horas después de sus palabras, las protestas que se realizaban en 25 estados pasaron a registrarse en 11, pero no cesaban y, además, encontraron nuevos puntos de radicalización ya que los sectores más moderados abandonaron las calles y dejaron campo libre a los grupos más duros. 

 

Este miércoles, al ver que distintos sectores económicos empezaron a denunciar situaciones de desabastecimiento y que la justicia insistió en la liberación de las calles, Bolsonaro habló a través de las redes sociales. “Las protestas son bienvenidas, son parte del juego democrático, pero no es legal cerrar las rutas perjudicando la vida de las personas”, aseguró en un video grabado, donde les pidió a sus votantes que no se enojaran con él por su pedido para que liberaran las rutas. “Las manifestaciones son legítimas”, insistió.

 

La jornada de este miércoles graficó la actualidad del movimiento bolsonarista. Ante el feriado nacional por el Día de los Muertos, las bases del presidente se manifestaron en distintos puntos del país y, especialmente, en dependencias de las Fuerzas Armadas, a las que les piden salir a las calles para evitar la vuelta del PT. Estas protestas mostraron que los sectores que están en las calles son los más duros fieles del presidente y están convencidos, a pesar de la falta de pruebas, de que el domingo hubo fraude y que, como mínimo, las elecciones se deben repetir. Además, evidenció la falta de apoyo popular a la intentona golpista ante la falta de masividad de un grupo que supo llenar las calles del país en distintas oportunidades.

 

Un caso testigo del fanatismo de los grupos movilizados la hostilidad sufrida por Carolina Amoroso, colega de la señal TN enviada a Brasil para la cobertura del proceso electoral, por parte simpatizantes de Bolsonaro mientras relataba, en vivo, una protesta en las puertas de una dependencia del Ejército, en San Pablo. Además, ante la inacción de la Policía de las Carreteras (PRF), que no dispersa las aglomeraciones a pesar la orden judicial, las bases del PT se enfrentaron con los bloqueos, como se vio en la pelea que protagonizaron las hinchadas del Corinthians en esa ciudad y del Atlético Mineiro en Minas Gerais.

 

Las protestas que no cesan anticipan la oposición que deberá enfrentar el gobierno de Lula. El 1 de enero, Bolsonaro abandonará el Palacio de Planalto, pero el bolsonarismo seguirá presente en la política de Brasil de la mano de una fuerte bancada legislativa en el Congreso y de un electorado radicalizado en las calles, que demostró estar dispuesto a ejercer la violencia con tal de que el PT no vuelva a gobernar.