29|1|2023

El bolsonarismo no se va: retrato de una oposición poderosa y radical

31 de octubre de 2022

31 de octubre de 2022

Esta nota del día después de la victoria de Lula en las urnas preanunciaba el perfil de las fuerzas que el presidente debería enfrentar en su tercer mandato.

SAN PABLO (Enviado especial) Luego de la derrota electoral que sufrió este domingo ante el candidato por el Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, el actual presidente Jair Bolsonaro dejará el poder el próximo 1 de enero, pero su electorado seguirá presente en la escenario nacional del gigante sudamericano. Luego captar la escena pública y de cuatro años de mandato, su movimiento logró imponer en la agenda debates que no se cerrarán y le permitirán ejercer una férrea oposición a la espera de los próximos comicios, donde podrá volver a competir porque no está muerto quien pelea.

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

A pesar de que este domingo Bolsonaro se convirtió en el primer presidente en no conseguir la reelección desde la recuperación de la democracia, su performance le brinda un panorama alentador para ser un acérrimo opositor al PT y preparar un posible camino de regreso a Brasilia. Entre la primera vuelta de 2018 y la de este año, el mandatario consiguió casi dos millones de votos más. Es decir, con una pandemia de covid-19 que provocó casi 700 mil muertes, una crisis económica y constantes presiones contra las otras instituciones estatales con las que jugó al borde de la democracia, el exmilitar no perdió un solo voto. La diferencia de este ballotage fue de menos de dos puntos. El electorado que todavía confía en él es muy grande. 

 

Este lunes, apenas horas después de las elecciones, sus bases ya dieron una primera muestra de fuerza de la mano de algunos sindicatos de camiones y transporte que realizaron casi 70 cortes de ruta en 11 estados diferentes contra la victoria del PT. No todo su electorado es de su núcleo duro, pero durante estos cuatro años Bolsonaro tuvo la habilidad de convertir a la antigua oposición al PT de centroderecha en extrema derecha. De la mano de su discurso duro, su administración y sus constantes tironeos con la democracia, se devoró a las fuerzas más centradas que también rechazan al partido rojo. Las primeras cuatro presidencias petistas siempre enfrentaron al liberal Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en los ballotages. Hoy, este histórico partido está sumido en la intrascendencia en la pelea por el gobierno federal y no logró pasar a la segunda vuelta por la gobernación de San Pablo, su histórico bastión. Su lugar fue ocupado por el bolsonarista Tarcísio Freitas, que en enero asumirá al frente del estado más importante del país. 

 

¿Qué hubiera pasado si una semana antes de este ballotage el exdiputado y exaliado Roberto Jefferson no atacaba a la Policía con metrallas y granadas cuando iban a detenerlo? ¿Qué peso tuvo en la derrota de Bolsonaro sus dichos de contenido sexual sobre menores venezolanas a las que relacionó con la prostitución y que estaban, en realidad, en situación de calle? Como le dijo la campaña del PT a Letra P, el oficialismo tuvo una muy mala última semana de campaña, que probablemente interferió en los pocos votos que terminaron de desnivelar la balanza. 

 

Durante los próximos cuatro años, el bolsonarismo contará con una fuerte presencia en el Congreso, donde Lula estará obligado a negociar para llevar adelante su programa de gobierno. En la Cámara de Diputados, el Partido Liberal (PL), el sello con el que se presentó Bolsonaro, consiguió 99 bancas, el bloque más grande desde 1998. En el Senado, tendrá 14 y también será el espacio más poderoso. Su presidente en la Cámara alta, Carlos Portinho, ya adelantó que habrá “problemas de gobernabilidad”, porque el recinto será una “trinchera” de la derecha. 

 

Estos bloques estarán compuestos por algunas figuras muy polémicas. En las últimas elecciones, fueron electos diputados federales, por ejemplo, Ricardo Salles, el exministro de Medioambiente de Bolsonaro que recomendó aprovechar la atención mediática de la pandemia para desmantelar la Amazonía, y Eduardo Pazuello, un militar que asumió como ministro de Salud en el peor momento del covid-19 sin experiencia previa en el área. En el Senado estarán Damares Alves, exministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, una importante líder conservadora de la Iglesia evangélica; Tereza Cristina, exminsitra de Agricultura y reconocida lobbysta de la industria sojera, y Hamilton Mourão, exmilitar y actual vicepresidente.

 

El bolsonarismo también comandará San Pablo, la provincia más importante y el corazón económico e industrial del país. El 1 de enero asumirá Freitas, exministro de Infraestructura del actual presidente y un hombre que vivió toda su vida en Río de Janeiro. A pesar de que ya anticipó que trabajará con el gobierno federal que comandará el PT, la relación estatal entre ambas administraciones amenaza con atravesar fuertes turbulencias a raíz de las diferencias que existen entre ambos programas.

 

Al cierre de esta nota, Bolsonaro no se había pronunciado sobre su caída. Su electorado más duro lo tomó como una fuerte derrota ante un rival histórico al que creía muerto, pero, cuando el oficialismo asuma el impacto de las primeras horas, notará que comandará la oposición más fuerte contra el PT y que cuenta con un importante escenario para continuar propalando su discurso y desplegar sus acciones de cara a las próximas elecciones.