18|1|2023

Un gabinete paralelo de la Iglesia apura una reforma educativa para 2023

18 de noviembre de 2022

18 de noviembre de 2022

Tres entidades católicas arman un plan para el gobierno que viene. El palacio Pizzurno mira de reojo. Lobby con exministros y ¿la última movida de Poli?

Todavía no hay presidenciales en lista de espera, apenas insinúa Cristina Fernández de Kirchner; y la educación tampoco aparece como una prioridad de gestión con un recorte del 9% en esta materia en el Presupuesto Nacional recientemente aprobado. No obstante, en la Iglesia ya hay equipo trabajando en la redacción de un proyecto de reforma educativa integral para entregarle a quien llegue a la Casa Rosada en 2023.

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La mesa eclesial tiene tres patas institucionales de cabotaje: la Comisión Episcopal de Educación que comanda el cardenal Mario Poli, el Consejo Superior de Educación (Consudec) a cargo del laico Adrián Álvarez y la Federación de Asociaciones Educativas Religiosas de la Argentina (FAERA) que dirige el sacerdote Ernesto Herrmann. También se apoya a la distancia en una cuarta pata internacional: Scholas Occurrentes, la red educativa papal y madre de todas las madres de la iniciativa hacia el pacto educativo global que impulsa Jorge Bergoglio. Las cuatro entidades confluyen en un objetivo educativo evangelizador único que está en el ADN jesuita del pontífice y que, desde su génesis en Buenos Aires, el papa exporta al mundo sobre la base del diálogo como generador de consensos para "abrir de par en par las puertas de la escuela y sus posibilidades, sin excluir a nadie".

 

Fue, precisamente, la fundación pontificia Scholas -coordinada por los argentinos José María del Corral y Enrique Palmeyro- la encargada de marcar la cancha en la reciente cumbre del G20 en Indonesia, a la que asistió el presidente Alberto Fernández. “Que los líderes mundiales puedan, de alguna manera, escuchar qué le está pasando a los jóvenes y entender que el sistema educativo necesita una transformación”, reclamó desde Bali la también connacional Natalin Faravelli, directora de Scholas Occurrentes Cono Sur.

 

En el Palacio Pizzurno, la administración de Jaime Perczyk, mira de reojo la planificación eclesiástica, pero de momento no le pone trabas. Tanto fuentes gubernamentales como religiosas reconocen que “no hay intercambio” institucional sobre esta cuestión, pero niegan que exista un choque de intereses o una incompatibilidad de funciones.

 

“El ministro apoya y acompaña todo iniciativa que promueva acuerdos educativos para subir los pisos; toda acción que incluya, que trabaje para recuperar chicos desvinculados o con vinculación intermitente, que permita más formación en la escuela y que consolide vínculos sociales, deportivos, culturales y educativos”, dijeron a Letra P fuentes de la cartera educativa.

 

“No hay contacto institucional. Esta es una convocatoria abierta y no pretende excluir a nadie; con la salvedad de que nace de las comunidades educativas, de las escuelas y de quienes trabajan en ellas, y no de los escritorios”, respondió un vocero del Consudec consultado por Letra P.

 

El alma mater de esta iniciativa eclesiástica hacia un Pacto Educativo Argentino o Pacto Educativo Federal es el cardenal Poli, quien a fines de noviembre deberá presentar su renuncia al pontífice por alcanzar el límite de edad canónica. Ante la requisitoria sobre si el purpurado porteño podría continuar al frente de esta movida educativa si el papa le acepta de inmediato la dimisión, y tomando en cuenta que un arzobispo “emérito” no puede estatutariamente presidir una comisión episcopal, la respuesta a Letra P de un portavoz educativo fue tajante: “Este es un proyecto institucional, de la Iglesia en su conjunto, más allá de sus nombres”.

 

El itinerario de la Iglesia está trazado, comenzó en octubre pasado y se extenderá hasta mayo de 2023. Reúne, una vez al mes, a docentes de escuelas públicas y privadas desde inicial al secundario, a quienes están o estuvieron en funciones ministeriales educativas, a legisladores y a referencias del ámbito académico, sindical, de las organizaciones de la sociedad civil y de las confesiones religiosas.

 

La primera jornada deliberativa fue a principios de octubre en la casona del barrio porteño de Retiro, sede de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). Participaron la exministra Susana Decibe, los exministros Alejandro Finnochiaro, Alberto Sileoni, Nicolás Trotta y Mario Oporto y exfuncionarios como Sergio Siciliano Enrique Martín. También la senadora Carmen Álvarez Rivero (Juntos por el Cambio); la presidenta de la Academia de Educación, Paola del Bosco; Marina Jaureguiberry y Jorge Kalinger del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP); Miguel Marrapodi del Sindicato Argentino de Empleados y Obreros de la Enseñanza Privada (Saeoep), y docentes de gestión pública y privada, entre ellas las maestras Daniela Alegre, Cecilia Alegre Cecilia Mendoza.

 

La segunda sesión deliberativa tuvo lugar este jueves en el Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya, de la ciudad misionera de Posadas, y fue coordinada por los obispos con jurisdicción en la provincia Juan Martínez y Nicolás Baisi, miembros de la Comisión Episcopal de Educación.

 

El debate se centró en los desafíos de la formación docente y contó con la participación de estudiantes, docentes, integrantes de cuerpos directivos, de formación y del funcionariado provincial y representantes de las organizaciones sindicales; todo bajo la consigna papal de ir hacia un pacto educativo que “reavive el compromiso por y con las nuevas generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e inclusiva, capaz de escucha paciente, diálogo constructivo y entendimiento mutuo".