14|1|2022

14 de enero de 2022

14 de enero de 2022

La Iglesia se despega del funcionario vidalista. Le reprocha acciones incompatibles con la fe. Hasta el Opus Dei lo niega. Una frase de Bergoglio, reciclada.

El escándalo político y judicial que impacta de lleno en Juntos por el Cambio (JxC) por la “Gestapo” antisindical también provocó temblores en la Iglesia a raíz de que el procurador general bonaerense, Julio Conte Grand, al borde del juicio político por acusaciones de “preconstituir” denuncias contra la dirigencia gremial, es reconocido públicamente por su fe católica práctica y afinidad con los sectores eclesiásticos ultraconservadores.

 

“Cuando un miembro de la Iglesia es salpicado por el escándalo, todos sus miembros son salpicados; pero no es hora de hacer admoniciones: hay que dejar que actúen los mecanismos que la democracia tiene para estos casos”, dijo a Letra P una fuente eclesiástica habitual parafraseando una cita del evangelio para referirse al caso del funcionario bonaerense sindicado como miembro de la mesa judicial armada, se presupone, durante la gestión de la exgobernadora provincial María Eugenia Vidal.

 

La misma fuente, que pidió ser preservada en esta ocasión, reconoció, sin embargo, malestar eclesiástico por el posible “daño colateral” que puede causarle a la Iglesia la participación de Conte Grand, un católico práctico, de maniobras ilegales para alimentar causas judiciales contra referentes sindicales, sobre todo, de la seccional platense de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA). “Dios, la Justicia y el tiempo dirán”, completó.

 

A Conte Grand, quien en 2013 escribió sobre la dimensión social de la fe en la primera encíclica Lumen fidei del papa Francisco y fue condecorado por el pontífice polaco Juan Pablo II con la Orden de San Gregorio Magno en 2003, se lo vincula habitualmente con el Opus Dei, pero la congregación religiosa tradicionalista negó tal grado de pertenencia. 

 

Una calificada fuente del Opus Dei consultada por Letra P precisó que el procurador general bonaerense “no es supernumerario ni cooperador ni otra figura que lo ligue directamente con la ‘Obra’”, pero definió a Conte Grand como “católico, provida, académico y abogado relevante del Derecho empresarial”. Asimismo, reconoció que el jurista tiene “vínculos personales fluidos” con miembros y empresas cuyos accionistas son parte activa de este grupo religioso fundado por el sacerdote español Josemaría Escrivá de Balaguer.

 

La Universidad Austral también sigue con atención el movimiento institucional en ciernes para remover a Conte Grand, dado que el procurador es profesor de grado y posgrado -ahora en uso de licencia por su función pública- con prestigio ganado en esa casa de altos estudios con sede en Pilar y con dependencia e inspiración del Opus Dei, rara vez reconocida.

 

En este contexto, en ambientes eclesiásticos se trajo a colación una frase que, aseguran, le dijo Jorge Bergolio a Francisco Trusso, embajador vaticano en la década menemista y padre de los banqueros (Francisco Javier, Pablo Alfredo y Juan) condenados por vaciar el Banco de Crédito Provincial (BCP); escándalo que salpicó a la Iglesia, en particular al fallecido cardenal Antonio Quarracino. “Usted se dice católico; entonces, demuéstrelo cada día y viva como tal”, le espetó el entonces obispo auxiliar porteño en una reunión privada en 1997 en la sede del arzobispado de Buenos Aires.

 

De algún modo, aquella amonestación bergogliana fue actualizada y aplicada al caso Conte Grand por el sacerdote Francisco Olveira, del grupo de Curas en Opción Preferencial por los Pobres (OPP), en una carta abierta al procurador general bonaerense. “Necesito sumarme a las y los que le piden la renuncia, hay miles de razones contundentes que comparto, yo solamente quiero sumar una: usted se declara públicamente católico”, escribió el religioso.

 

Olveira también le recordó a Conte Grand que fue su profesor de Derecho Civil en su paso por la Universidad Católica Argentina (UCA) de Puerto Madero y lo describió como un docente “formateador de cabezas”. La misiva del sacerdote fue bendecida por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que la replicó en su cuenta oficial de Twitter mediante un reposteo de la publicación efectuada por la senadora provincial María Teresa García. pero con el siguiente agregado: "Así se habla, así se demuestra el coraje".