24|11|2021

El futuro llegó para el socialismo post Lifschitz

03 de julio de 2021

03 de julio de 2021

Confía en mantener los tercios en Santa Fe. Javkin y Giustiniani, los aliados para robustecer una interna. Posicionar un nombre, el objetivo.

El socialismo tenía en Miguel Lifschitz al ancho de espadas y basto a la vez. Propios y ajenos lo sindicaban como candidato puesto a la gobernación de Santa Fe en 2023, fuese o no candidato a senador nacional en esta vuelta. Su muerte rompió no solo al progresismo, sino a toda la política santafesina. Ahora, con el duelo aún en proceso, el PS, sobre todo el ala que rodeaba al exmandatario, apostará al “posicionamiento” a futuro de un nombre propio.

 

Con Antonio Bonfatti más afuera que adentro de la contienda, por pensamiento propio y no convencimiento absoluto de un ala interna, el socialismo se ve enfrentando en internas a la dupla que ponga el intendente de Rosario, Pablo Javkin. La presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, y el diputado provincial Fabián Palo Oliver son sus alfiles para el 24 de julio.

 

En el campamento socialista se entusiasman, a la vez, con la chance de que el legislador Rubén Giustiniani se sume al armado, aunque estiman que puede competir con cualquiera de los dos, con el intendente o con la propuesta propia. Con las cabezas de Javkin, Giustiniani y el intendente de la capital, Emilio Jatón, el socialismo que rodeó a Lifschitz sostiene su optimismo y cree que hay tercios en la provincia pese a la grieta que todo lo come.

 

Se amparan en encuestas encargadas, en mediciones que hablan, por un lado, del magro presente de los oficialismos, situación que afecta tanto al presidente Alberto Fernández como al gobernador Omar Perotti, y en el rechazo considerable que recibe Juntos por el Cambio (JxC), emparentado con la gestión que lideró Mauricio Macri

 

En esa línea, la partida de Maximiliano Pullaro a JxC, el ministro de Seguridad de Lifschitz, es “apurada” según el lifschitsmo, donde creen incluso que el diputado provincial puede volver al reducto en 2023. En rigor, el exgobernador era el único que sostenía a Pullaro dentro del Frente Progresista y no por desinterés de aliados, sino por la sociedad que ambos y solo ambos mantenían.

 

El análisis del PS también se ampara en la oferta electoral del peronismo, “pobre” según el criterio del partido de la rosa. “Si la lista se arma en el Instituto Patria, tenemos tercios”, se envalentona un legislador socialista. La visión corre para todos los nombres que suenan, legisladores, legisladoras y funcionarios nacionales.

 

“Vamos de menos a más”, recita un dirigente que fue uno de los colaboradores más cercanos a Lifschitz. Si la estrategia es posicionar, quien puede asomar a la competencia por el Senado es el diputado nacional Enrique Estévez. Rosarino, de 37 años, fue concejal y ahora es el secretario general del PS en la provincia. No tiene el nivel de conocimiento de la exintendenta Mónica Fein, pero cuadra dentro del objetivo de largo aliento, en sintonía con la entrevista que Letra P le hizo al mandamás de Villa Gobernador Gálvez Antonio Ricci. “Una persona que entre fácil en Rosario y Santa Fe”, se busca.

 

El lifschitsmo admite que es una elección nacional, que los tanques del Frente de Todos y JxC arrancan con ventaja, pero sostiene que tiene margen para moverse con comodidad sobre la base de un “discurso santafesino”.

 

Sin el as, el socialismo depende de un vínculo sólido con Javkin. Ya la relación del intendente con Lifschitz era tirante y no tiene, mucho más ahora, nada para variar. El intendente se reúne y comunica sus encuentros con eventuales candidatos y candidatas de JxC para enervar, por un lado, al PRO Federico Angelini, pero, por el otro, también al propio PS.

 

Con la potencia de los dos intendentes de las ciudades más pobladas de la provincia y el sector de radicales que eligieron quedarse en el Frente Progresista, el socialismo cree que tiene presente y futuro. Sin el líder, el nombre puesto, pero en la búsqueda de “posicionamiento y proyecto de poder”.